Viernes: un apetecible reto para disfrutar de manera individual

¡Por fin alguien que piensa en los jugadores solitarios! No hay mayor desgracia para un amante de los juegos de mesa que no encontrar a nadie, durante la semana, dispuesto a echarse unas partidillas. O no disponer del tiempo suficiente para organizar una reunión con los amigos…

Por suerte, ya está disponible Viernes, un juego en solitario que no renuncia a la estrategia, a la toma de decisiones ni, por supuesto, a la diversión y ni la emoción.
Viernes Edge

¿EN QUÉ CONSISTE VIERNES?

Viernes es un juego de mesa para un jugador, con partidas de 30 minutos de duración. Se trata de una apuesta de Friedemann Friese, distribuido en España por Edge, que ya se puede comprar a un precio que ronda los 20 euros.

En esta aventura, nos embarcamos en una dura tarea: conseguir que nuestro “inquilino” Robinson se vuelva más fuerte, venza a dos piratas y nos deje en paz. Sí, la vida es así de dura, sobre todo cuando encarnamos a Viernes, un personaje que se encuentra muy a gusto en la tranquilidad de su isla desierta hasta que el torpe de Robinson naufraga en ella. Con la de islas desiertas que hay en el mundo…

Así, tendremos que guiar a nuestro nuevo “amigo” hacia su salida de la isla. A través de una serie de pruebas y entrenamientos, tendremos que volverle más fuerte, tanto que pueda enfrentarse por sí mismo con los dos piratas. Por desgracia, Robinson tiene vidas limitadas y si a esto se le añade que con el paso del tiempo se vuelve más torpe, no resultará una tarea sencilla que sobreviva. No es extraño que muera en las primeras pruebas, porque al princpio no es que sea un hombre agil.

Viernes Juego de Mesa

UNA PARTIDA A VIERNES

El objetivo de Viernes es conseguir que Robinson venza a los dos piratas finales, sin perder sus vidas. Sin embargo, para llegar hasta ese punto, le espera un camino repleto de dificultades. A lo largo de tres fases, enfrentaremos a Robinson a diferentes peligros, para intentar volverle más fuerte, aunque lo normal es que vaya perdiendo vidas en estos pequeños retos (si es que no las pierde todas).

Antes de comenzar la partida, se prepara el terreno de juego, con los mazos de cartas de Robinson, de torpezas y de peligro por separado, colocándolos en sus respectivos tableros. Además, colocaremos las fichas de vida en la parte superior, dos cartas de piratas al azar y las cartas de fase.

A continuación, comienza la primera fase. En ella, robaremos dos cartas del mazo de peligros, elegiremos aquélla a la que se enfrentará Robinson y descartaremos la otra. Estas cartas tienen dos caras: de peligro y de conocimiento. El lado de peligro nos indicará cuantas cartas podremos robar del mazo de Robinson y, si igualamos o superamos al número verde que indica la carta (cada fase tiene un color), podremos quedarnos esa carta para incorporarla al mazo de Robinson, atendiendo al lado del conocimiento.

Este segundo lado, posee un valor de lucha (para enfrentarnos a las cartas de peligro, al igual que las otras cartas de Robinson) y, además, una habilidad. Por el contrario, si no conseguimos superar el valor de la carta de peligro, perderemos tantas vidas como correspondan a la diferencia entre los puntos de lucha que tenemos y los que restan para llegar a este valor. Por suerte, esto nos permitirá eliminar algunas cartas negativas, aunque, por supuesto, no podremos incorporar la carta de peligro al mazo de Robinson.

Cartas de peligro (la de peligro y lado de conocimiento).
Cartas de peligro (lado de peligro y lado de conocimiento).

Tras esto, se volverán a extraer dos cartas del mazo de peligro para elegir una y así sucesivamente, hasta que se terminen las cartas del mazo. En ocasiones, podremos comprobar como el mazo de Robinson se agota muy rápidamente, ya que, además de jugar las cartas que indica la carta de peligro, podemos sacar cartas extra, teniendo en cuenta que cada una nos costará una vida. Pero, cuando el mazo se acabe, tendremos que introducir una carta de torpeza antes de barajarlo de nuevo y así sucesivamente. Y estas cartas no son nada positivas…

Cuando se agoten las cartas de peligro, tendrá lugar la segunda fase, en la que todo seguirá igual, salvo que ahora tendremos que atender al valor amarillo, algo superior que en la fase anterior. Si conseguimos no perder las vidas y agotar el mazo de peligro, podremos pasar a la tercera fase, en la que atenderemos al número rojo, bastante más alto que los anteriores.

En este punto, hay que tener en cuenta que tendremos muchas cartas en el mazo de Robinson con valores negativos y con penalizaciones, otorgadas por las cartas de torpeza. Sin embargo, si hemos utilizado bien la estrategia, tendremos cartas de conocimiento, con valores positivos y habilidades realmente útiles, que nos otorgarán vidas o cartas extra, entre otras muchas cosas.

Si finalmente conseguimos agotar el mazo de peligro, llegará la prueba final: el enfrentamiento con los piratas. Tras elegir uno de los dos, llevaremos a cabo el mismo procedimiento de extracción de cartas del mazo Robinson. Si igualamos o superamos el valor del pirata (atendiendo a su habilidad si la tuviese), pasaremos al segundo, con el mismo procedimiento. Si Robinson le vence, habremos ganado la partida y nuestro amigo estará preparado para abandonar la isla de una vez por todas.

Cartas de Robinson, compuestas por cartas Robinson, cartas de Conocimiento y cartas de Torpeza.
Cartas de Robinson, compuestas por cartas Robinson, cartas de Conocimiento y cartas de Torpeza.

CONCLUSIÓN

Viernes posee una mecánica de juego bastante sencilla de seguir una vez que hayamos jugado las primeras partidas, aunque lo que no será sencillo es completar el desafío. En total, existen cuatro niveles en función de su dificultad, pero lo normal es que a los principiantes les cueste varias partidas ganar en el primer nivel.

Esta dificultad lo convierte en una apuesta adictiva, que puede rejugarse cientos de veces sin llegar a aburrir. Por su parte, cuando ya lo dominemos un poco más, podremos anotar nuestras victorias, con un sistema de puntuaciones para ir superándonos a medida que seamos expertos en Viernes.

Además, su tamaño es muy práctico para transportarlo a cualquier parte, aunque sus componentes ya nos transportarán a nosotros mismos a la isla desierta, sin perder el sentido del humor. En definitiva, estamos ante un juego de mesa sencillo, divertido, original y diferente al resto, de los que ya hacían falta que distribuyesen en castellano.