Bértikal: una bolita y un laberinto en un juego de habilidad

Existen algunos juegos que requieren de pocos componentes para convertirse en apuestas divertidas. Es el caso de Bértikal, un juego compuesto por una pequeña bola y por varias piezas que conforman un laberinto y que cuenta, además, con un atractivo diseño.

Bertikal

¿EN QUÉ CONSISTE BÉRTIKAL?

Bértikal es un reto individual en el que el jugador debe transportar una bola desde el principio del laberinto hasta el final. Este juego de habilidad puede disfrutarse también en grupo, realizando distintas competiciones por ser el primero en completarlo (o incluso el único en ser capaz).

Ya se encuentra a la venta a través de dos modelos diferentes. BK Origins, el primero de ellos, cuenta con un diseño en colores gris y rojo y con un precio de 13,95 euros. Por su parte, BK Colorful tiene piezas de cuatro colores diferentes y puede comprarse por 17,95 euros. La diferencia entre ambos, además de su aspecto, es su nivel de dificultad.

BK Origins se conforma como una apuesta mucho más sencilla que BK Colorful, calificado con dos estrellas de cinco en su nivel de dificultad. Es este último el que cuenta con cuatro estrellas, convirtiéndose en un reto para jugadores experimentados o para aquéllos que buscan demostrar su habilidad. No solo llevará más tiempo completarse (si es que se consigue), sino que traerá consigo más quebraderos de cabeza, resumidos en una mayor adicción.

Ambos pueden comprarse desde su tienda online o a través de diferentes puntos de venta, señalados en su web oficial. Además, sus creadores acuden con gran frecuencia a ferias y eventos relacionados con los juegos, por lo existen muchas oportunidades para desafiar la ley de la gravedad probando Bértikal.

Bértikal Colorful

UNAS HORAS CON BÉRTIKAL COLORFUL

Invertir una tarde jugando a Bértikal Colorful, puede dar lugar a miles de sensaciones. Emoción, nervios e impaciencia se unen a la alegría, al enfado o a la rabia, que cambia por momentos. Es necesaria una primera toma de contacto para conocer el producto. Hay que tocarlo, girar su piezas y observarlo para empezar a conducir a una diminuta (y cabezota) bolita por el laberinto de colores.

Probablemente, completar el primer tramo del laberinto, dividido en cuatro colores, puede llevar unos minutos. Hay que tener en cuenta que cada uno solo tiene un camino de entrada y uno de salida, muy alejados uno del otro, y múltiples callejones sin salida, en los que precisamente es muy sencillo caer y muy difícil salir. El segundo y el tercer tramo, que conforman el centro del laberinto, pueden llevar mucho más tiempo, ya que, si no se tiene una gran paciencia, la desesperación puede ir aumentando por minutos.

Sin embargo, una vez que se consigue trasladar la bolita al último tramo, vuelve a crecer la esperanza de completarlo. Sus mismos creadores resumen las fases de juego en cuatro puntos, que pasan por las sensaciones de “curiosidad por la novedad”, al “no es tan fácil como parecía” y “me cagüen la bolita que se va para donde le da la gana” y por el “orgullo por haberlo terminado”.

Está mecánica de juego permite disfrutarlo de diferentes maneras. Se puede poner en marcha un cronómetro e intentar completarlo en el menor tiempo posible y superar la propia marca en los siguientes intentos; competir con amigos para ver quien lo completa antes (mediante una carrera si se tienen varios Bértikal o uno detrás de otro); jugarlo por grupos para ser el primero en completar una serie de laberintos o tenerlo en la mesita de noche como método antiestrés. Y es que, aunque se trata de un juego que puede poner acabar con la paciencia de muchos, una vez probado, resulta difícil liberarse de él.

Una de sus ventajas es que, al tratarse de un tubo cilíndrico que se mantiene en pie, puede dejarse a un lado durante un tiempo sin que la bola se mueva de su lugar y continuar, más tarde, por donde se había dejado. Esto permite completar el reto sin presiones por el tiempo. Y, pensando en aquellos capaces de memorizar el recorrido y de completarlo en solo unos minutos, Bértikal permite intercambiar sus posiciones de lugar.

Un Bértikal se compone de dos tapas, de un muelle, de un eje central, de una bolita (y de otra de repuesto) y de cuatro piezas de recorrido, formadas por cubiertas, laberinto y cuerpo de laberinto. Para desmontarlo, basta con retirar la tapa marcada con el logo, intercambiar las piezas de lugar, encajar bien las pestañas e introducir la bolita antes de cerrarlo. De esta forma, se crean hasta 192 combinaciones distintas.

CONCLUSIONES DE BÉRTIKAL

Bértikal puede definirse como un juego repleto de diversión, ideal para pasar un rato emocionante ya sea solo o en reuniones familiares o de amigos. A su original diseño se le une una jugabilidad repleta de sensaciones que, aunque no siempre se acerquen a lo bueno, hacen que estemos ante un producto del que resulte imposible despegarse una vez conocido.

Sus dos diseños son aptos para todo tipo de edades, conformándose como un gran reto para niños y adultos. A esto hay que sumarle las enormes posibilidades que ofrece, al intercambiarse sus piezas, creando laberintos distintos. Este juego español, creado por un pequeño equipo que se define como “personas innovadoras, creativas y entusiastas”, se convierte en un regalo (o autoregalo) ideal para múltiples ocasiones, que bien merece hacerse un hueco entre los tradicionales juegos de ingenio y habilidad.

Con todo ello, probablemente Bértikal sea uno de los únicos entretenimientos capaces de producir alegría, enfado, estrés, tranquilidad, desesperación y satisfacción personal al mismo tiempo. No es para menos, puesto que este laberinto cilíndrico está pensado para desarrollar y potenciar la coordinación y la concentración.