Análisis Flem

Una pequeña bolita, de aspecto gelatinoso y brillante, vaga por el mundo. Un mundo desconocido, desde que un gran estornudo la alejo del placentero universo de la nariz. Ese era su lugar. Su casa. Su gente. Y está dispuesta a regresar a ella. Así es Flem, el nuevo juego de plataformas que está a punto de llegar a Steam.

Flem

UNA NUEVA AVENTURA PARA STEAM

Flem estará disponible para su compra en Steam a partir del próximo 28 de abril, en su versión para Windows. Desarrollada por Henchman & Goon, traslada al jugador a un colorido mundo en el que las apariencias engañan. Así, a pesar de su aspecto tierno, estamos ante un reto difícil.

El objetivo es guiar al protagonista hasta el final del nivel, ya sea sorteando pinchos, enemigos o simplemente el vacío. Una vez conseguido, se accede al siguiente nivel y así sucesivamente. Flem incluye un total de 40 escenarios, divididos en primavera, verano, otoño e invierno.

Es en cada una de las estaciones donde el simpático moco aprenderá una nueva habilidad, necesaria para superar sus niveles. Sobre todo, si se pretende hacerlo en tiempo récord…

El protagonista en su transformación en nube.
El protagonista en su transformación en nube.

INCREÍBLES SALTOS Y VUELOS CUAL NUBECILLA

Nada más comenzar la aventura, el jugador se encontrará con las primeras instrucciones acerca de cómo manejar al protagonista. Con ellas, descubrirá que puede moverlo hacia los lados y realizar saltos en varias direcciones, además de descubrir por qué el pequeño ha llegado hasta ese lugar. ¡Qué malo puede ser un estornudo para un moco!

Desamparado en ese nuevo lugar, la principal misión es llevarle de vuelta al cálido refugio de la nariz. No existen diálogos, ni texto. Todo está reservado al manejo constante y a la acción, a través de los niveles del juego. Es en los primeros donde el jugador empezará a darse cuenta de que se requiere de habilidad, rapidez con los dedos y, en ocasiones, de un plan efectivo.

En la primera estación meteorológica, el pequeño aprenderá algo importante: cómo realizar saltos más efectivos, pensados para sortear mejor los obstáculos. Podrá aplicar esta habilidad no solo en los diez niveles de los que se compone la primavera, sino en todas las siguientes estaciones. Y, sumada a todas las habilidades, llegados a la última estación sabremos que su viaje no habrá sido en vano. Habrá aprendido lo duro que es desenvolverse en la vida ¿real?

Saltos a la velocidad de la luz más eficaces que una máquina de teletransporte, rotura de bloques o conversiones en nube para disfrutar de las alturas son sus aprendizajes más útiles, a la vez que divertidos. Por desgracia son bastante limitados, puesto que dependen de una barra de energía que se gasta enseguida. De esta forma, no es de extrañar que el protagonista caiga en medio de un montón de pinchos mientras se empeña en jugar a ser una nube. Para recargarla, basta con esperar unos segundos o con hacerse con una nueva bolita de energía.

Esto hace que sea necesario reintentar una y otra vez muchos de los niveles del juego. No siempre resulta sencillo atravesar una barrera de obstáculos a la primera, sobre todo con lo tacaños que parecen haber sido los creadores con esta energía. Aunque ahora que no nos oyen, hay que reconocer que, si no fuese así, no estaríamos ante una aventura tan adictiva.

Flem juego
Un ser demasiado pequeño para tanto peligro suelto.

LIBÉLULAS Y ESTALACTITAS SUICIDAS

Los enemigos y los obstáculos son otros de los culpables de por qué Flem es un reto complicado del que cuesta despegarse. A su vez, llenan los escenarios de más colorido, vida y ambiente estacional. Y de surrealismo. Porque no es muy común encontrarse con perros amarillos saltarines, con plantas carnívoras en mitad de la nada o con estalactitas suicidas que se empeñan en clavarse fríamente sobre el pequeño.

Estos enemigos se repiten a lo largo de todas las estaciones y se suman a nuevos seres y objetos, como libélulas o bolas rondantes de pinchos, creando una fauna bastante amplia que complica todo un poco más. Son estas mismas libélulas rosas las que crean los niveles más divertidos, en los que forman minúsculos espacios entre sus vuelos por los que pasar. Por si no hubiera suficiente con vigilar la barra de energía.

Volviendo al tema del colorido, Flem cuenta con escenarios diversos y alegres. Sus gráficos crean ambientes primaverales, helados, verdes y otoñales, dando lugar a niveles con un estilo retro. La simplicidad es primordial en ellos y, de esta forma, toda la importancia recae en la misma jugabilidad. Y, si le sumamos la divertida melodía que acompaña al jugador en toda la aventura, estamos ante un juego que despierta toda la nostalgia.

Flem Steam
“¿Y ahora por dónde subo?”.

MEDALLA DE ORO Y ¿PLATA Y BRONCE?

Resulta casi imposible superar los 40 niveles de juego al primer intento y, más aún, hacerlo con una buena puntuación. Y es que, si ya de por sí es complicado completar uno (que nadie se asuste si decimos que algunos de ellos requieren de una treintena de intentos), lo es más aún atendiendo al tiempo que atormenta en todo momento, situándose en la parte superior de la pantalla.

Es por ello justo que si el jugador lo completa en pocos segundos reciba una medalla al final del nivel. Más concretamente, existen tres medallas distintas de menor a mayor valor: verde, rosa y amarilla. No es raro que en buena parte de los escenarios no se consiga ninguna medalla, pero por suerte no son imprescindibles para pasar al siguiente.

Siempre se puede completar el juego y, una vez dominado, volver a jugar aquellos niveles más complicados en la búsqueda por la medalla. Y es que no hay nada más bonito que un juego completo con todas sus medallas brillando, como muestra del esfuerzo que, en este caso, llevará horas.

FLEM: CONCLUSIONES

Flem, aventura de plataformas de avance lateral con elementos del género puzles, es mucho más que una forma entretenida de pasar el rato. Puede disfrutarse a modo de relajación entre otros juegos, aunque en algunos jugadores puede causar el efecto contrario: estrés y muchos pero que muchos golpes al mando.

Así, se convierte en una apuesta perfecta para los nostálgicos de los juegos retro y para los amantes de los juegos de habilidad. Flem requiere de mucha concentración, rapidez en el manejo de controles y agilidad para llevar a cabo combinaciones y, por ello, recuerda mucho a los juegos para móviles que pueden encontrarse en dispositivos iOS y Android.

La dificultad de la que hemos hablado a lo largo del análisis es la clave para entender que esta aventura indie es un reto muy adictivo, de los que nos hacen creer que vamos a jugar una última partida, mientras que algo nos impide despegarnos de la pantalla. Y volvían a hacer falta juegos así. Sencillos, pero divertidos. De los que disfrutar en solitario o en compañía. En los que coger un cariño especial al protagonista tras insultarle a él y a toda su familia.