Escape the Room: una experiencia intensa y reconfortante

Sería un error tratar a Escape the Room: Misterio en la Mansión del Observatorio como un juego de mesa. Conviene aclarar que es una experiencia englobada dentro de los juegos de escape en vivo, esto es, un reto en el que hallar la solución al problema y salir de la habitación antes de que se acabe el tiempo. ¡Pero qué experiencia!

Es difícil olvidar esas manos temblorosas abriendo el último sobre, a riesgo de no hacerlo a tiempo. Las discusiones sobre cómo deberíamos resolver esa pista que tanto se resiste. Esa votación que nos hizo decantarnos por un determinado camino, a riesgo de echarlo todo por tierra. La alegría al resolver el que sería el primer puzle. La rueda. La maldita rueda.

 

TRAS UN OLOR DESAGRADABLE…

Escape the Room: Misterio en la Mansión del Observatorio ya cuenta con una versión en castellano, recién llegada a las tiendas de la mano de Mercurio. Creado por Nicholas Cravotta y Rebecca Bleau, ha sido editado bajo el sello ThinkFun. Puede disfrutarse entre 3 y 8 personas, en un tiempo de 90 ó 120 minutos, en función del número de participantes.

Será el próximo año cuando llegue Escape the Room: Secret of Dr. Gravely’s Retreat, una experiencia más adulta y “oscura”, en palabras de Mercurio. Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en el que será el primero de una serie de títulos.

Componentes (visibles) del reto.
Componentes (visibles) del reto.

Su historia nos traslada a 1869 en una pequeña ciudad costera. Tras veinte años de trabajo, el guardés de la Mansión del Observatorio ha sido despedido. No puede quedarse de brazos cruzados ante la que parece una extraña situación, por lo que guiará a sus amigos hacia el interior de ese lugar. ¿El objetivo? Descubrir qué está pasando en torno al astrónomo. Su comportamiento ya no es el mismo, propiciado por la muerte de Abigail, su esposa.

Este trágico suceso le ha hecho recluirse en su mansión. Mientras tanto, fuera se escuchan sonidos raros a la vez que el humo sale de su observatorio. El olor tampoco resulta ser demasiado agradable. Los participantes se embarcan así en un viaje hacia el corazón de la mansión, que encierra más peligros de los que puede parecer a simple vista. Ya no sólo tendrán que resolver el misterio, sino escapar del lugar antes de que el cronómetro se ponga a cero.

 

¿SÓLO PUEDO UTILIZARLO UNA VEZ?

Escape the Room: Misterio en la Mansión del Observatorio es el reto de las precauciones. “No abras ninguno de los sobres”. “No leas más”. Llegados a este punto conviene aclarar la que quizás es la mayor duda de quienes se acerquen a la caja y que será un factor determinante a la hora de adquirirlo. Sí, sólo puede usarse una vez. Por ello, conviene catalogarlo como experiencia más que como juego de mesa.

Quienes hayan participado en algún reto de escape en vivo sabrán que su precio acostumbra a ser bastante elevado. Efectuamos la reserva, abonamos la cantidad en función del número de participantes y disfrutamos de una hora de pistas y rompecabezas. Visto así, no duele tanto pagar por una experiencia que puede llevarse a cabo en casa. Aunque si lo hacemos entre varios, mucho mejor.

Una vez abierta la caja, el dueño del juego seguirá las indicaciones de las dos primeras páginas de su manual de instrucciones. Es en ellas donde se le acerca a la historia y se le da consejos para llevar a cabo el reto. Esto es, preparar papel y lápiz, una invitación o ambientarlo con música de la época o incluso con disfraces. No hay nada que venga mejor que un sombrero de copa. Un ‘Stop’ le advertirá de que no siga leyendo hasta que lleguen los invitados.

Rueda de soluciones.
Rueda de soluciones.

Todos profundizarán en la historia y pondrán el cronómetro en marcha para descubrir la verdad en torno al astrónomo y para escapar de la habitación. Tras dos horas o una y media (dependiendo del número de cerebros) como máximo, la experiencia habrá finalizado. Tanto si ha sido un éxito como si no, no podrá volver a jugarse, pero siempre cabe la posibilidad de invitar a un nuevo grupo y hacer de anfitriones viendo cómo “sufren” los nuevos jugadores.

La mesa estará patas arriba repleta de pistas y componentes y será hora de guardarlo todo en su sitio. Podemos tirar de memoria, a la vez que hacemos balance de cada paso, pero si se va a reutilizar lo mejor es consultar su web oficial, en la que se informa de cómo recomponerlo. Podemos consolarnos pensando que, dentro de diez años, podremos volver a participar en el misterio. O, en el mejor de los casos, en tres.

Otra buena opción es prestarlo a otro amigo o familiar, para que pueda intentarlo con su grupo. Y, aunque esté mal visto, si cobramos una pequeña tasa de alquiler, quizás recuperemos parte de la inversión. Aun así, si nuestra conciencia nos impide hacerlo, habrá merecido la pena. Será difícil olvidar esa tarde de nervios y emoción.

 

UN MUNDO REPLETO DE ROMPECABEZAS

Esta novedad está compuesta por un manual de instrucciones, una primera tarjeta de investigación, una rueda de soluciones y cinco sobres, que hacen alusión a las distintas partes una habitación. ¿Qué contiene cada uno? ¿Por qué hay uno de ellos con forma extraña? ¿Y por qué otro pesa tanto? ¿Quién es la mujer de la foto?

Un gran error es adquirir la caja, abrirla y saber que vamos a tener que esperar varios días para poder disfrutarlo. No habrá quién pegue ojo pensando qué habrá dentro de cada sobre. Llegado el día, con unas espantosas ojeras de por medio y con esos sobres en la mesa, la tentación será aún mayor. Y un 100% de los jugadores los tocará, intentando averiguar su contenido.

Está terminantemente prohibido abrirlos hasta que llegue el momento oportuno, por lo que tampoco diremos qué incluyen. Eso sí, ya confirmamos que no son sólo papeles. ¿O ya había quedado claro al desvelar que uno tenía forma rara y otro pesaba más de la cuenta?

Los sobres, las puertas a un mundo de puzles.
Los sobres, las puertas a un mundo de puzles.

En todos ellos, será necesario aplicar el ingenio y toda nuestra atención. La cooperación es clave para el éxito y, aunque pequemos de saber cuál es una determinada solución, es más que recomendable escuchar a los demás. No siempre será tan sencillo encontrar una respuesta y escuchar todos los puntos de vista es la mejor herramienta para resolver un puzle.

Unas pistas llevarán a otras, y a otras. Y a otras. Nuevos rompecabezas nos harán pasar por momentos de bloqueo, mientras que otros serán más fluidos. Mercurio recomienda bajar ese tiempo máximo en adultos y jugadores que acostumbren a enfrentarse a estos retos, puesto que es una experiencia familiar “difícil, pero no tanto”. Los nervios pueden jugar malas pasadas al ver cómo se consume el tiempo, pero no hay que tener miedo de no saber resolverlo.

La clave está en aceptar que el tiempo se ha acabado y que no se pueden añadir minutos extra ya que, aunque sólo nuestro grupo guarde el secreto de esa trampa, caerá en todas nuestras conciencias para siempre. En ese caso, no quedará otro remedio que desvelar el apartado correspondiente a ‘Abrir si el cronómetro se para antes de que hayáis escapado de la habitación”.

Escape the Room: Misterio en la Mansión del Observatorio es, como ya hemos especificado, una experiencia intensa, inolvidable y reconfortante, en caso de que la hayamos resuelto. Si no, simplemente será intensa e inolvidable (nadie puede decir lo contrario después de invitar a no tener miedo de no saber resolverlo). Una tarde divertida, con risas y discusiones de por medio.

El inicio en la publicación de la que será una serie de juegos es todo un acierto por parte de Mercurio y, como deja con ganas de más, todo aquél que lo haya experimentado se unirá al club de los que esperamos con ansias (y más ojeras) el siguiente reto.