Exploding Kittens, ya disponible de la mano de Asmodee

Exploding Kittens

Exploding Kittens acaba de ponerse a la venta. Tras una intensa campaña de búsqueda de financiación, donde recaudó 8.782.571 dólares, algo insólito en los juegos de mesa, Asmodee lanza su edición en castellano.

 

EXPLODING KITTENS Y LA VENGANZA DE LOS GATOS

Exploding Kittens es un juego de cartas de 2 a 5 jugadores, con partidas de 15 minutos de duración. Recomendado para mayores de 7 años, es una creación de Elan Lee y Shane Small, con ilustraciones de Matthew Inman.

Su edición en castellano ya está llegando a las tiendas, a un precio de 19,95 euros, de la mano de Asmodee. Compuesto por 56 cartas, ofrece una competición por la misma supervivencia. No es para menos, ya que los temibles gatos explosivos harán todo lo posible por borrarnos del mapa.

Definido como un juego “rápido y divertido”, combina la estrategia con la esencia de la ruleta rusa. Así, los participantes irán robando cartas hasta que alguien muestre un gatito explosivo. En caso de no tener una carta de desactivación, en forma de punteros láser o bocadillos de menta gatuna, queda eliminado de la competición.

De esta forma, el objetivo es fastidiar a los rivales y aguantar todo lo posible para que sean ellos quienes se encuentren con ese adorable gatito asesino. Cada uno comienza la partida con cuatro cartas y una especial, para evitar una eliminación.

Un turno se compone de dos partes: jugar todas las cartas que se quiera, para aprovechar su habilidad, y robar otra del mazo. Esos efectos de las cartas permiten mirar las tres primeras cartas del mazo u obligar a alguien a jugar dos turnos seguidos (esos ataques pueden frenarse con sus respectivas cartas).

A la hora de robar la carta, la tensión se palpará en el ambiente. Cualquiera puede encontrar un gatito explosivo en el mazo, aunque con las cartas adecuadas es posible reducir las posibilidades. Al fin y al cabo, si evitamos robar una carta, no habrá venganza gatuna…

Cuando un jugador quede en pie cuando los demás ya no lo estén, habrá ganado la partida y el respeto del mundo felino. Sin embargo, y aunque el humor haya estado presente en todas las cartas, quizás su acercamiento a los pequeños gatitos cambie para siempre.