Banjooli Xeet, ¿es que nadie piensa en los avestruces?

Banjooli Xeet

Me parece muy bien que la tribu Noamomi busque un nuevo hechicero, ¿pero qué tenemos que ver con el asunto? ¿No hay mejor forma de escoger a alguien que con una carrera de avestruces?

Lo que ellos llaman una tradición milenaria, para nosotros es un auténtico estrés. Nos obligan a enfrentarnos y a cruzar un río repleto de cocodrilos y otro de lava. ¡No veas cómo quema! Nos embrujan a su antojo, causándonos pesadillas durante meses, ¡y hasta nos envían a un león de vez en cuando!

Su finalidad es adivinar cuál de nosotros ganará la carrera y cuáles cruzarán la meta. Incluso quieren predecir qué avestruz se quedará el último, con la humillación que conlleva para la criatura (suerte que no suelo ser yo). Así es Banjooli Xeet, juego que vuelve a las mesas de la mano de GDM Games.

 

LAS PREDICCIONES EN UNA CAÓTICA CARRERA

Banjooli Xeet es un juego de tablero de 2 a 5 participantes, con competiciones de 30 minutos, recomendado a partir de los 8 años. Obra de Diego Ibáñez, cuenta con ilustraciones de Pedro Soto.

Tras ser publicado por Asylum Games en su edición original, es rescatado por GDM Games para volver a las tiendas. La editorial respeta la esencia original, presentando una edición con componentes independientes del idioma e instrucciones en castellano, inglés, francés y alemán.

Banjooli Xeet

Ya disponible, a un precio que ronda los 18 euros, nos lleva a formar parte de la tribu Noamomi. Se necesita un nuevo hechicero, por lo que se inicia una tradición ya milenaria: adivinar las posiciones finales en una carrera de avestruces.

En base a un objetivo secreto, y mediante los dados, los jugadores harán avanzar a sus avestruces predilectos, mientras embrujan a los demás. El despiste se convierte en una herramienta más que necesaria para lograr la victoria.

 

BANJOOLI XEET: UNA PARTIDA

Se colocan las losetas de salida y meta en el centro de la mesa y, entre ellas, otras cuatro de terreno. Las cinco fichas de avestruz ocupan las casillas iniciales, por su cara principal. Los dados se dejan a un lado.

Tras situar tantas fichas de baya como se quiera en casillas libres (alejadas a partir de tres espacios desde el inicio), se reparte una loseta de predicción a cada jugador. Debe permanecer oculta ante los demás.

El turno de un jugador comienza con el lanzamiento de los seis dados, con posibilidad de relanzarlos una vez (todos o una parte). En base a los resultados, escoge una acción: mover un avestruz o embrujar o desembrujar a uno de ellos.

Banjooli Xeet

1. Movimiento. 

Sólo se tienen en cuenta los dados de movimiento (blancos). Puede mover un avestruz tantos espacios como muestren los resultados del dado, atendiendo a su color. Con tres símbolos azules y dos amarillos, moverá al avestruz azul tres espacios o al amarillo dos.

Los símbolos blancos y los colores de los avestruces que ya han cruzado la meta son comodines. Por su parte, cinco resultados blancos o uno de cada color implican mover al avestruz que se quiera cinco espacios.

Un movimiento siempre se llevará a cabo hacia delante, tanto en línea recta como en diagonal. Se puede saltar a un avestruz, pero no un obstáculo. Las arenas movedizas implican voltear la ficha, pasando a la cara de asustado. Al llegar hasta una ficha de baya, se recoge para atender a su efecto.

2. Embrujar o desembrujar.

Se utiliza el dado negro. El jugador puede embrujar al avestruz que corresponda al color mostrado, girando su ficha para mostrar su cara de asustado. Mientras esté así, no podrá moverse.

Otra opción es desembrujar al avestruz que aparezca, girándolo a su cara principal. Un resultado blanco y un color de un avestruz que ya haya cruzado la meta también es un comodín.

Se repite la misma mecánica hasta que un tercer avestruz cruce la línea de meta. La carrera finaliza y se desvelan las predicciones para anotarse puntos.

Si se ha acertado el avestruz que ocupa la primera posición, se obtienen cinco puntos. Con el segundo cuatro y con el tercero tres. Al predecir el color, pero no la posición, el jugador recibe dos por cada uno. Acertar el color del último duplica los puntos obtenidos. El ganador será quien tenga la máxima puntuación.

 

BANJOOLI XEET: CONCLUSIONES

Lo que te estaba contando. Esto de los hechiceros es una locura. Trampas, peleas, adelantamientos a toda velocidad, sustos… ¿Es que nadie piensa en los avestruces?

He notado que uno de estos aspirantes de la tribu rara no me quita ojo de encima. No sé si su intención es que llegue a la meta el primero, que me quede el último o zamparme, pero me está empezando a poner nervioso. Suerte que hay un par de deliciosas bayas por aquí cerca. Por si no lo he contado, ésta es la única parte buena de la carrera.

Mejor dicho, era la única parte buena de la carrera. El ansioso de Kevin se las ha zampado todas él solito, sin haberlas compartido con nadie. ¡Maldito pajarraco! ¿A qué sabrían esta vez? Mientras me conformo con oler el rastro, todo se mueve a mi alrededor.

Banjooli Xeet

La bruja Xulaan ya está haciendo de las suyas y esta vez me ha tocado a mi transportarme a otra zona. El mareo es más que considerable, por lo que me veo obligado a parar un rato. El tío mirón sigue observándome, como si nunca hubiera visto un avestruz asustado.

Ya me he cansado de tonterías. Corro como si no hubiera un mañana para llegar a la meta de una vez por todas. Y parece que he cruzado la línea el primero. Mientras espero a que los lentos hagan lo mismo, ya he captado el mensaje de esa mirada.

Es odio y rabia, porque al parecer, tenía que quedarme el último. Yo también puedo transmitir, así que le dedico la mejor de mis sonrisas. Para que vea que su sufrimiento, ahora mismo, es la mayor de mis satisfacciones. ¡Y que la próxima vez se dediquen a ver carreras de caballos!

Banjooli Xeet es una de esas propuestas familiares que siempre triunfan. Para desgracia de nuestros avestruces, vuelve a las mesas (si es que alguna vez se había ido) para convertir la sencillez en diversión.

Banjooli Xeet

La decisión de GDM Games de publicar una nueva edición resulta todo un acierto. Sin diferencias respecto a la original, vuelven a combinarse los objetivos ocultos, los planes rebuscados y las predicciones con los elementos propios de una carrera.

Como ya hemos visto en otras carreras, no es nada sencillo que nuestras aves predilectas crucen la línea de meta. Y menos, todavía, en el orden correcto. Puesto que todos tenemos intereses distintos, no bastará con mover a nuestros favoritos.

Si cuidar de cuatro avestruces ya es un caos (los tres primeros y el último), más lo será estar atentos a los movimientos de los demás. Mientras tratamos de ocultar nuestros intereses, debemos observar a los rivales si no queremos la mayor de las humillaciones.

¿Estarán avanzando al amarillo por alguna razón o sólo para despistar? ¿Por qué asustan, ahora, al morado? El resultado está claro: locura, locura y más locura.

Los amantes del despiste se moverán como pez en el agua a lo largo de la carrera. Disfrutarán engañando, mientras tratan de adivinar si los demás lo hacen. Hay infinidad de estrategias, todas ellas válidas con las sorpresas aportadas por los dados.

Banjooli Xeet

El azar tiene un peso importante, algo que los alérgicos a él deberían tener en cuenta. Si bien es cierto que todas las tiradas pueden acercarnos a nuestro objetivo (o alejar a los rivales), queda claro que los dados determinan las jugadas. Al fin y al cabo, el resultado verde casi podría no aparecer en toda una partida.

Los cuatro terrenos especiales complican todo aún más. Añaden pequeñas modificaciones y el poder del teletransporte. Lo mismo ocurre con las fichas de baya. La emoción por recogerlas es enorme (tanto que hasta dejaremos a un lado nuestros objetivos por ver qué ocultan), con sus puntos y efectos variados.

Las partidas a dos, si se juegan bien, pueden llegar a ser tan interesantes como las competiciones con más jugadores. Podremos controlar algo mejor el avance de los avestruces, pero seguirán siendo necesarias grandes dosis de observación.

Con muchos participantes, la experiencia es más divertida, aunque todo un desconcierto. Será prácticamente imposible saber los intereses de todos entre tanto avance y trampas para los animales. Así, aunque será muy difícil tener algo controlado (sobre todo compitiendo con jugadores expertos), las risas acabarán siendo las protagonistas.

Sus reglas sencillas permiten las partidas con niños, sin desperdicio. Sus caras de velocidad y la satisfacción en sus rostros son un poema, sin olvidar los beneficios que reportan las partidas: práctica con el cálculo, identificación de colores, desarrollo de planes en base a un futuro…

Banjooli Xeet

Si esta diversión se acompaña de las siempre impresionantes ilustraciones de Pedro Soto, capaz de realizar vivos retratos de estas criaturas, tenemos un juego ideal para las noches en familia de estas navidades.

No es un juego revolucionario, pero es capaz de sentar en torno a la mesa a quienes no acostumbran a hacerlo y a los mayores asiduos a las propuestas estratégicas. Desde 2013 ya ha enganchado a cientos de jugadores y es seguro que, con este necesario regreso, seguirá haciéndolo. Esta vez, a lo largo de distintos países, como acostumbran a hacer los juegos de GDM Games.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 10 Losetas de Terreno a Doble Cara
  • 10 Losetas de Predicción
  • 11 Fichas de Baya
  • 5 Fichas de Avestruz a Doble Cara
  • Ficha de León
  • 5 Dados de Movimiento
  • Dado de Brujería
  • Instrucciones (castellano, inglés, francés, alemán)