Análisis: G-Switch 3

G-Switch 3

Controlar a un único protagonista en un mundo marcado por la velocidad puede llegar a ser una auténtica locura. Manejar a dos en ese mismo universo, más todavía. Serius Games nos ofrece un reto frenético y caótico, a disfrutar sin necesidad de haber jugado a los anteriores de la serie. G-Switch 3 ya está disponible de forma gratuita en Pais de los Juegos.

 

G-SWITCH 3 Y SUS DOS PROTAGONISTAS

Obra de Serius Games, G-Switch 3 puede disfrutarse en navegadores y dispositivos móviles. Estamos ante una nueva entrega de la serie con su mismo nombre. Respeta su esencia para adornarla con novedades, tanto estéticas como jugables.

Esta propuesta independiente nos traslada a un escenario minimalista con dos únicos protagonistas: una vía y el jugador. Haciendo uso de las características propias de un juego de plataformas, su misión es avanzar y aguantar con vida el mayor tiempo posible.

G-Switch 3

Los reflejos, la precisión y el equilibrio se convierten en las herramientas clave para la victoria, puesto que nuestro personaje no conoce lo que es el freno. En un homenaje a Sonic, la velocidad será su principal seña de identidad.

A través de unos sencillos controles, es capaz de poner a prueba la gravedad. Avanzará boca arriba y boca abajo, mientras sus pies se mueven por paredes laterales. El vacío y los peligrosos obstáculos están a la orden del día, por lo que un mal salto se traduce en la misma muerte.

 

¿UN MODO HISTORIA?

Sin introducciones, G-Switch 3 nos adentra por completo en la acción. Existen tres posibilidades: Jugar, Interminable y Multijugador. La primera se conforma como la mejor opción a la hora de familiarizarse con el reto.

Ésta adquiere la forma de modo historia, puesto que nos permite continuar la partida por donde nos hemos quedado. Además, una muerte no implica el fin. Por trágica que sea, podremos volver hasta el punto donde estábamos antes de cometer ese error. Para que aprender de él sea algo más sencillo y menos frustrante.

Desde los primeros segundos nos percatamos de que los obstáculos son un problema. No sólo nos obligan a jugar con la gravedad a cada momento, sino que un simple roce puede terminar mal. Serán los culpables de los movimientos en falso, muy habituales, con los que salir disparados por las alturas.

Esos obstáculos también cambian las reglas del juego. Al traspasar algunos, de manera obligatoria, veremos como nuestro héroe se ha duplicado. ¿Las consecuencias? Tener que controlar a dos, con la precisión que conlleva. Perder a uno implica la muerte de ambos, por lo que es necesario coordinarse a la perfección.

Es aquí donde aparecen los elementos propios del género puzles, siempre a través de la rapidez. Así, nuestra mente tendrá que ponerse a prueba en distintos casos. Por ejemplo, y dado que una única tecla afecta a los dos, tendremos que encontrar la forma de parar los pies a uno hasta que puedan avanzar a la par. O todo lo contrario.

 

LAS OTRAS OPCIONES

Cuando ya estemos familiarizados con los controles (y hayamos entrenado la mente), estaremos deseosos de probar suerte en los otros modos. Interminable, como su propio nombre indica, nos presenta un escenario sin sin.

Tomando como referencia los ya clásicos juegos de móviles, el objetivo es obtener la máxima puntuación. Cada segundo con vida se recompensa con puntos, siendo necesario batir nuestras marcas anteriores. Aunque no lo parezca, siempre es posible hacerlo.

En este caso, una muerte no permite seguir en el mismo punto. Será necesario volver a empezar. Como gran atractivo, los escenarios se generan de forma aleatoria. No sólo se potencia así la máxima dificultad, sino la rejugabilidad. La memoria queda, por tanto, desplazada del reto.

G-Switch 3

Por su parte, la modalidad multijugador puede considerarse la gran estrella de G-Switch 3. Nos permite la competición con hasta ocho jugadores, en modo local. Continúa la sencillez de controles, ya que cada uno sólo necesitará una letra para mover a su héroe.

Debe tenerse en cuenta que estaremos bastante apretados con muchos participantes, pero a cambio, la locura será inmensa. Será muy habitual confundir personajes, lo que creará divertidas situaciones. Sin embargo, lo habitual es disputarlas entre menos.

De esta forma, tendremos un manejo más cómodo y menos excusas cada vez que nuestro protagonista vuele como si no hubiera un mañana. Conscientes de que no es sencillo tener siempre a otro jugador al lado, sus creadores añaden la opción de competir contra la CPU.

Si escogemos esta opción (o una combinada entre la máquina y los jugadores reales), la emoción no se pierde en absoluto. La inteligencia artificial no carece de dificultad, algo que los más expertos agradecerán. No tardaremos en hacer de ella nuestro modo favorito.

 

G-SWITCH 3: CONCLUSIONES

Hay quien dice que las segundas partes nunca fueron buenas. Y, si hablamos de una tercera, menos todavía. G-Switch 3 echa por tierra esta teoría. No sólo ofrece una ambientación más cuidada (y sin distracciones), sino que nos presenta un mar de posibilidades.

G-Switch 3

Los amantes de las aventuras quedarán tan satisfechos como quienes buscan retos casuales, sólo para unos minutos diversión. Su opción multijugador es la guinda del pastel, ya que recurre a la parte más divertida de cualquier juego: la competición con un amigo. Con codazos de por medio.

El hecho de permitir la competición contra la máquina es todo un acierto, puesto que nos brinda la oportunidad de experimentar esa máxima emoción en cualquier momento. Como ya hemos señalado, una vez probada, será muy complicado querer viajar solos.

Los escenarios aleatorios, la diversidad de obstáculos y los sencillos controles, basados en una o dos teclas, completan G-Switch 3. El resultado es un trabajo cuidado que no se aleja de su gran atractivo, para alegría de sus mayores aficionados. Las sorpresas, en forma de objetos especiales, también son muestras de ello.

Quienes se adentren en su universo por primera vez, descubrirán lo que es poner a prueba sus reflejos. Los mayores aficionados a las plataformas valorarán el enorme desafío de todos sus modos, mientras que los principiantes podrán experimentar con las exigencias del género.