Kodama: concentración, silencio y tensión

Kodama Consola y Tablero

Los pequeños espíritus del bosque necesitan un buen hogar para crecer sanos y salvos. Un árbol frondoso con sabrosos hongos en sus ramas no es mala opción. Si desde él se puede admirar la inmensidad del espacio (al menos con un par de estrellas), mejor todavía.

Tal vez, las nubes les refresquen de vez en cuando y, ya que las tenemos, tampoco vienen mal algunas flores. ¡Los kodama tienen derecho a presumir de árbol! La parte desconcertante llega al saber que las orugas y las luciérnagas también formarán parte del hogar. ¿Es que nadie les ha dicho que hay cosas que es mejor no llevarse a la boca? Así es Kodama, una de las novedades de Devir.

 

LOS INQUILINOS MÁS EXIGENTES DEL MUNDO

Kodama: Los Espíritus del Árbol (Kodama: The Tree Spiritis) es un juego de mesa de 2 a 5 jugadores, con partidas de 30 minutos de duración. Recomendado para mayores de 14 años, es una creación de Daniel Solis. Sus ilustraciones corren a cargo de Kwanchai Moriya.

Tras una exitosa campaña de búsqueda de financiación en Kickstarter, se convirtió en una realidad el pasado año. Es ahora cuando Devir publica su versión en castellano, fiel a la estética de Indie Boards & Cards. Ya está llegando a las tiendas, a un precio que ronda los 18 euros.

Kodama
Los kodama buscan un árbol en el que vivir.

En esta novedad, los jugadores construyen su propio árbol, a partir de una carta de tronco. Los kodama, considerados los espíritus del bosque, buscan un buen hogar. Pero no uno cualquiera.

A la vez que se avanza en el marcador de puntuación, rama tras rama, es necesario atender a los requisitos de las criaturas. Al fin y al cabo, ellas reportarán una generosa cantidad de puntos.La competición se desarrolla a lo largo de tres estaciones, en turnos divididos en tres fases.

Tras determinar las condiciones especiales de la estación, los participantes hacen crecer su árbol para, después, seleccionar al kodama que vivirá en él. Tras finalizar el otoño, se anotan los últimos puntos. El invierno ha llegado (esta vez sí) y nadie puede quedarse a la intemperie.

 

KODAMA: UNA PARTIDA

Antes de empezar, cada jugador recibe una carta de tronco. Deberá situar su parte inferior al borde de la mesa, para fijar el límite de las futuras ramas. Coloca su marcador en la casilla número cero del tablero central. El marcador de estación indicará que la primavera está a punto de empezar.

Se separan las cartas por tipos y se selecciona, al azar, una de precepto para cada estación. Por su parte, cada participante recibe cuatro cartas de kodama, a modo de objetivos, que permanecerán en secreto antes los demás. Tras situar el mazo de ramas en el centro de la mesa, con cuatro boca arriba, comienza la partida.

Kodama
Los preceptos serán determinantes en la puntuación.

La primavera se divide en tres fases: precepto, crecimiento y kodama. Tras completarse la última, se pasa al verano para repetir la misma mecánica. Lo mismo ocurre con el otoño. Tras finalizar esta estación, se comparan puntuaciones.

1. Fase de precepto. Se descubre la carta de precepto correspondiente a la estación. Ésta determinará unas condiciones, a modo de evento, que se aplicarán hasta que ésta finalice y sea sustituida por la correspondiente a la siguiente estación. Sirve para otorgar puntos extra o para sustituir unos símbolos por otros.

2. Fase de crecimiento. El primer jugador selecciona una carta de rama, la coloca en su árbol, puntúa y repone el hueco dejado. El segundo repite esta mecánica, y así sucesivamente. Cada vez que sea el turno del primer jugador, se avanza una casilla el marcador general, hasta completarse la cuarta ronda de la estación.

Una rama debe solaparse con otra única carta, sin tapar ningún elemento y sin salirse de la mesa. No es necesario que coincida el grosor de las ramas. A continuación, el jugador atiende a los símbolos en ella para anotarse puntos (diez, como máximo).

Recibe un punto por cada elemento del mismo tipo a lo largo de esa línea contigua de cartas. Es obligatorio que en la carta sobre la que se solapa aparezca ese elemento para puntuar. Es decir, si apareciesen dos luciérnagas en la carta y se crease una línea, sin interrupciones, con dos luciérnagas más, se anotaría cuatro puntos. Cualquier elemento situado en otro lugar del árbol no otorga puntos.

Kodama
La elección de la rama, una de las decisiones más importantes.

3. Fase de kodama. Cuando el marcador general llegue a la casilla de puntuación, los jugadores seleccionan una carta de kodama de su mano, siempre y cuando se cumplan los requisitos. Sólo está permitido jugar una por estación, por lo que siempre sobrará una al final de la partida.

Las cartas de kodama son una buena fuente de puntos, ya que podrían otorgar puntos por cada carta solapada con el tronco que incluya el elemento propio (el de la carta de tronco y el de la ficha de puntuación) o por un determinado elemento, entre otras opciones.

El jugador con menos puntos será el siguiente jugador inicial. Tras finalizarse el otoño, se comprueban puntuaciones. Aquél con la mayor cantidad será el ganador de la partida.

 

KODAMA: CONCLUSIONES

A simple vista, ya queda claro que Kodama es un juego que concede una gran importancia a su apartado estético. Después de disputar un par de partidas, esta idea se reafirma. Tras finalizar el otoño, se habrán creado árboles muy distintos entre sí, influenciados por los propios intereses.

En unos, abundarán las orugas y las flores; en otros, las nubes aportarán el toque de color. Tal vez, nuestro árbol tenga una rama que se extienda hasta el infinito y el de nuestro compañero sea más ancho que largo. Y es, llegados a este punto, donde aparecen los grandes debates. O, al menos, así debería ser.

Kodama
Las cartas de Kodama son una buena fuente de puntos.

Todos explicaremos la razón de la disposición de las ramas, así como el porqué a sus distintos elementos. Conviene atender a cómo ha aprovechado cada jugador los preceptos de las estaciones y sus cartas de kodama. ¿No te hubiera salido más rentable centrarte en las libélulas en torno a esa rama? ¿Por qué no utilizaste los hongos?

La siguiente partida será completamente diferente, ya que cuenta con un buen número de cartas sobrantes para potenciar esa rejugabilidad. Sin embargo, tal vez hayamos aprendido de los errores propios y ajenos y estemos más atentos a esas ramas finales o a las que se solapan al mismo tronco.

A la hora de obtener la victoria, resulta clave no descuidar la pequeña cantidad de puntos otorgada tras colocar cada rama, ni tampoco los que nos sumarían las cartas de kodama. ¿Conclusión? Nuestra cabeza se llenará de dilemas constantes.

Una rama con una flor podría darnos ocho puntos en este momento, pero echaría por tierra el requisito exigido por esa criatura. Tal vez prefiramos quedarnos con esos 20 puntos en el recuento del final de la estación y contentarnos con sumar dos puntos por ronda.

Con ello, esconde más posibilidades de las que puede parecer a simple vista. Debe tenerse en cuenta que no es un juego difícil y sus turnos estructurados y claros facilitan la incorporación de principiantes. Sin embargo, la victoria irá a parar a quién mejor se maneje con la estrategia.

En el apartado de edad recomendada, encontramos que puede disfrutarse a partir de los 14 años, aunque esté definido como juego familiar. Quizás sean los adultos los que más lo disfruten, pero puede jugarse sin problemas con niños.

Kodama
Componentes de juego.

En su caja, se incluyen varias cartas de kodama bebé, a utilizar en la estación que se indica, y que facilitan la tarea de escoger una u otra. Pueden utilizarse con los más pequeños de la casa, a quienes le encantará presumir de árbol.

Esta novedad se adapta a la perfección al catálogo de Devir, tanto por su jugabilidad como por sus componentes cuidados. Su edición en castellano supone todo un acierto y llena de espectacularidad las mesas de juego. En esta ocasión, no son necesarios los componentes en tres dimensiones para lograr esa belleza, siendo tarea exclusiva de las cartas.

No estamos ante uno de esos títulos en los que reír a carcajadas o con una interacción máxima entre jugadores, aunque también encontraremos al jugador-brujo que ha adivinado nuestros planes y prefiere fastidiar, a riesgo de renunciar a la grandiosidad de su árbol. Sí que es un juego que funciona bien a cualquier número de jugadores y en el que priman la concentración, el silencio y, en ocasiones, la tensión. ¡No te lleves esa rama, que la quería yo!

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 65 Cartas de Rama
  • 32 Cartas de Kodama
  • 15 Cartas de Precepto
  • 6 Cartas de Tronco
  • 6 Fichas 50/100 Puntos
  • 6 Fichas de Jugador
  • Ficha de Estación
  • Ficha de Primer Jugador
  • Tablero
  • Instrucciones