Paco Gómez (¡Cobardes!) expone su particular Teoría de Juegos

La Teoría de Juegos

¡Cobardes!, juego de cartas para dos participantes basado en la lucha por el reino, ya está a la venta desde hace unos meses. A la vez que continúa con la promoción de su juego, Paco Gómez comparte con la comunidad su particular Teoría de Juegos. Lo hace mediante la distribución, gratuita, de pequeños minijuegos y con ejemplos a aplicar en el diseño de juegos.

 

¿EN QUÉ CONSISTE LA TEORÍA DE JUEGOS?

A través de su blog oficial sobre el diseño de juegos, Paco Gómez desarrolla su Teoría de Juegos, complementada con varios minijuegos para dos participantes. Éstos pueden imprimirse de forma gratuita, con el objetivo de poner en práctica las ideas expuestas.

El autor comienza explicando que un juego representa un escenario, donde cada jugador emplea la que considera su mejora estrategia para llevarse la mejor recompensa posible. Así, ese premio dependerá de las decisiones de todos, no exclusivamente de la suya.

 

RESTRICCIONES DE AGUA

Con ello, la Teoría de Juegos “estudia la toma de decisiones en contextos donde varios participantes compiten por sacar el máximo provecho”, aplicándose en diverso ámbitos. El primer minijuego que propone, Restricciones de Agua, consta de dos cartas por participante y se ambienta en un año de sequía.

En una época de restricciones, los dos vecinos más ricos podrían aprovechar la noche para llenar su piscina  y, después, regar sus tierras. Si ambos cumplen las normas acordadas con la restricción, será un año de buena cosecha. Los dos obtendrían dos puntos de victoria.

Restricciones de Agua

Por el contrario, si uno utilizase la manguera, podría cumplir con todos su planes, consiguiendo tres puntos de victoria, mientras que el vecino se quedaría con cero. Si los dos abusasen, obtendrían un punto, ya que el agua sólo les llegaría para llenar las piscinas.

Con este ejercicio, Paco Gómez presente demostrar que la victoria depende de las decisiones de los dos. En secreto, los participantes escogerán una carta, ya sea la de cumplidor o la de piscinero, para después comparar los resultados. Este ejemplo nos hará ver que el juego está roto.

Puesto que la mejor carta será de la piscinero, recurrir a ella es considerada la estrategia dominante. La otra será, por tanto, estrategia dominada. Aunque ambos se espiasen, la mejor opción seguiría siendo la misma, condenados a llenar la piscina.

En caso de que ambos decidiesen ponerse de acuerdo, siempre se volvería a esa solución, ya que sin engaño no habría un ganador. La forma de corregirlo pasaría por “aplicar multas a los malos vecinos, amenazas vecinales a los piscineros, controles y alarmas al consumo excesivo de agua o confiar en la buena fe de las personas”, en palabras de Paco Gómez.

 

EL DILEMA DEL PRISIONERO

Vuelve a demostrarlo con El Dilema del Prisionero, el segundo minijuego. En este caso, habrá que decidir entre encubrir a nuestro compañero en prisión o delatarle, con distintos valores numéricos (esta vez negativos). El comportamiento de los jugadores pasaría por desconfianza, falta de colaboración y engaño, como estima su autor.

 

PAISANOS EMIGRANTES

Paisanos Emigrantes es su tercer minijuego, también compuesto por dos cartas para cada jugador. Dos personas que apenas se conocen acaban de encontrar trabajo en un país remoto, por lo que deciden compartir gastos para el viaje y el piso. Si los dos ingresasen dinero en la cuenta, perderían un punto cada uno como consecuencia de los gastos.

Paisanos Emigrantes

En caso de que uno se escaquease, sería “el bueno” quien perdería dos puntos, tras haber corrido con todos los gastos. El contrario, por su parte, no habría perdido dinero ni puntos. En caso de que ninguno pagase, obtendrían cinco puntos negativos, por haberse quedado sin viaje ni trabajo.

Al contrario que en los casos anteriores, no existirá estrategia dominante. El mal podría ser enorme si el jugador decide ser un gorrón, por lo que toda la importancia recaería en la carta jugada por el rival (preferiblemente la de paganini). Independientemente de lo que se juegue, si nuestro rival saca esa carta, obtendremos beneficios.

Encontramos así un “Equilibrio de Nash, donde ni el gorrón pagará si ya paga el otro, ni el paganini dejará de pagar, por más que le pese”. La solución para lograr el éxito pasaría por la anticipación, al adelantarse y mostrar la carta de gorrón, o la misma disuasión.

Compara ese ejemplo con su último prototipo, ¡Hipócritas!, en el que sus jugadores realizan donaciones secretas a los dioses. El ganador será el jugador más rico después de tres ofrendas exitosas. Sin embargo, si antes han defraudado tres veces a los dioses, todos pierdes. Conviene realizar ofrendas generosas, aunque cada uno intentará escabullirse como pueda.

Los pobres tendrán que recurrir al chantaje, exigiendo a los ricos que se hagan cargo de la ofrenda, ya que ellos no lo harán. Éstos no tendrán más remedio que pagar, ya que van ganando y querrán que la partida continúe. Se espera que en las próximas semanas, el autor siga exponiendo conclusiones a través de nuevos minijuegos para coleccionar.