Análisis: Frostpunk

Frostpunk

La Edad de Hielo ha vuelto a la Tierra. Como habitante de Londres, he visto como el frío ha invadido nuestra ciudad, acabando con las provisiones. Como ya he dicho, soy habitante de esta ciudad, pero me considero una superviviente de ella. Sin comida para continuar, formo parte de un grupo que intenta sobrevivir fuera de la urbe.

Los alrededores ya no son los mismos que recordaba cuando era pequeña, cuando visitaba a mis abuelos a su pueblecito. En un mundo donde sólo queda hielo, no hemos tenido otro remedio que dividirnos para recurrir a una búsqueda más eficaz. Empezamos la lucha un grupo de 1.000 personas y, ahora, apenas quedamos cien.

Con hasta 70 grados bajo cero, los niños han sido los primeros en caer. Miro al cielo y no rezo, pero tengo la esperanza de ver como el sol derrite este infierno blanco, eliminándose estos copos helados que, al tocar la cara, cortan como cuchillos. Sin embargo, tan solo hay una mancha de humo en el horizonte. Elly. Refugiada 64 de 74 en llegar a Nueva Londres.

 

FROSTPUNK Y SU CONTEXTO

Frostpunk acaba de formar parte del catálogo de Steam. Por el momento, tan sólo está disponible en PC, a un precio de 29,99 euros. Con voces en inglés y subtítulos e interfaz en español, se unirá a PS4 y Xbox One en un futuro. 

Desarrollado por 11 bit studios, responsables del exitoso This War of Mine, nos sumerge en pleno siglo XIX. En esta era alternativa, la historia humana no es como nos la contaron. Los prados verdes dieron paso a los paramos fríos, llenos de flora y fauna muerta.

Los humanos han tenido que huir de las ciudades en busca de un sitio donde refugiarse. Comienzan a separarse en grupos y a formar, alrededor de generadores de carbón, pequeñas colonias para acoger a más gente. Sirven, además, para explorar los alrededores desde una posición algo más cómoda.

 

LA SUPERVIVENCIA FRENTE AL FRÍO

Esta novedad nos lleva a dirigir una colonia. Como “encargado”, tendremos que hacer frente a los diferentes problemas que surjan. Hay que ir dictando leyes y asumiendo las consecuencias que conllevan. A veces, el mal de uno es el beneficio de muchos.

Además de la constante toma de decisiones, que nos puede llevar a un régimen totalitario o a crear una secta, tendremos que convencer a los supervivientes por las «buenas» de acciones no demasiado satisfactorias. Darles una religión en la que creer, a pesar de engañarles, es otra de las claves para hacerles vivir con más esperanza.

La aparición de una nueva Inquisición es una de sus señas de identidad. Si nuestras decisiones nos llevan a ser un régimen totalitario, veremos como nuestras construcciones se desvían hacia el lado de la seguridad. Con edificios como torres de vigilancia o incluso las prisiones.

Con el paso del tiempo, podremos ir de expedición para hacer crecer la población. Con ella, los recursos llegarán a la colonia. Los básicos son los núcleos de vapor, es decir, materiales de alta tecnología para estos tiempos que aportarán ventajas.

El carbón es esencial, mientras que la madera también estará presente. La comida cruda, las raciones, fruto de la elaboración de las anteriores, y el metal completan la propuesta. 

 

LOS DIFERENTES RETOS PRESENTADOS

Con tres escenarios iniciales, Frostpunk nos propone jugar a uno para desbloquear el siguiente, y así sucesivamente. Todos ellos siguen la esencia de esta novedad: la gestión y la toma de decisiones.

El primero de ellos nos presenta su modalidad más libre. Estamos ante un nuevo comienzo. En una zona habitable, al encontrar un generador de carbón dentro de un cráter, tendremos que crear una ciudad con la «única» tarea de sobrevivir.

Frostpunk

El segundo escenario nos propone guardar las últimas semillas que los humanos han conseguido rescatar de las bajas temperaturas, por las cuales la humanidad está en extinción. Tendremos que contener el frío en los edificios encargados de almacenar estas semillas, o lo que es lo mismo, las llamadas arcas.

Necesitaremos generadores secundarios para mantener estos lugares, ya que se encuentran a diferentes distancias del generador principal y su calor no será suficiente. Los autómatas, maquinas trabajadoras que sustituyen a los humanos y nunca descansan, resultan vitales.

Por último, en el tercero es preciso acoger a muchos refugiados, quienes irán llegando con el tiempo. La población aumentará rápidamente, mientras que los víveres escasearán. Además, tendremos que tener un gran número de casas. Podría decirse que se trata de una carrera a contrarreloj en la que salvar al mayor número de personas. 

Sobrevivir a todos ellos, el máximo tiempo posible, es el objetivo principal. Mientras las condiciones meteorológicas van cayendo gradualmente, aparecen los diferentes eventos a los cuales sólo un experto podrá sobrevivir. Enormes tormentas de hielo caerán en la ciudad, bajando el termómetro por debajo de los cien grados. 

 

ALGO MÁS QUE UNA CIUDAD

A diferencia de otros retos del género, Frostpunk no es título en el que limitarse a construir una ciudad, ya que es preciso luchar por sobrevivir. Al principio del juego, parecerá que la partida va bien, ya que nuestra creación toma forma. Sin embargo, la cosa no tardará en cambiar.

Sin agobiar demasiado, irán apareciendo eventos que dificultarán la vida en la colonia. Poco a poco, el frío será más intenso. Un día, puede bajar 20 grados y hacer que la producción se pare. En otro, habremos recuperado diez grados. Sea de una forma u otra, cada vez necesitaremos tener más potencia y alcance en el calentador.

Conforme avance la partida, será preciso tomar diferentes decisiones que tienen que ver con la salud, siendo ésta una de los atractivos del juego. Las amputaciones estarán siempre presentes en la ciudad, por lo que estará en nuestra mano proporcionar prótesis a los ciudadanos y darles una vida mejor. La moral, en ocasiones, tiende a desaparecer.

 

BIENESTAR Y TECNOLOGÍA

Para conseguir un cierto bienestar, es de vital importancia distinguir entre los cuatro grupos de trabajadores existentes. En el primero están los niños, quienes pueden trabajar siempre y cuando hagamos válida la ley del trabajo infantil.

El segundo grupo lo conforman los trabajadores, en forma de personas corrientes. En el tercero, aparecen los ingenieros. Estos habitantes son esenciales, ya que son los únicos que pueden ejercer de médicos o de investigadores.

Los autómatas cierran la cadena. Se conforman como moles de hierro y, con su propio generador de carbón, son capaces de aguantar el frío mucho mejor que los demás, convirtiéndose en los trabajadores perfectos. 

Para conseguir a los últimos, tenemos que investigar. Gracias al detallado, completo y sencillo árbol de investigaciones que nos propone el juego, podremos mantener las casas calientes durante más tiempo, así como los puestos de trabajo de los jornaleros. Si en su casa están calientes y en el trabajo no, enfermarán y morirán.

Algunos de los avances que conseguiremos investigando nos traerán ventajas para los ciudadanos. Podremos aumentar los grupos de exploradores o descubrir los puestos comerciales que nos mandarán recursos desde otros puntos de interés.

 

APARTADO VISUAL Y GRÁFICO

Al igual que en su jugabilidad, en el apartado visual y gráfico el juego tampoco tiene desperdicio. Las partículas en movimiento de nieve y de hielo están recreadas a la perfección.

Notaremos en la pantalla como baja la temperatura, puesto que los bordes se llenarán de hielo. Además, si abrimos un camino quitando la nieve y no volvemos a pasar por ahí, poco a poco la nieve volverá a cubrirlo todo.

Respecto a las sombras, la calidad es máxima. La única pega en cuanto al máximo rendimiento llega al no disponer de un ordenador potente. De ser así, las sombras se verán de una manera bastante rara.

En el zoom es donde más variedad de opiniones puede haber. Sin ser malo, pero tampoco bueno, se echa en falta un acercamiento total a los ciudadanos. Distinguir los edificios cuando ya tenemos una ciudad poblada puede ser un problema. A cambio, la interfaz habla por sí misma. Es sencilla e intuitiva y nos deja claro donde está todo en menos de diez minutos.

 

FROSTPUNK: CONCLUSIONES

Frostpunk no sólo cumple con todas las funciones de un juego de gestión de ciudades, sino que las amplía. Sin potenciar especialmente las cualidades del género, ofrece una mirada distinta y algunas características que lo convierten en realmente único. En un tiempo donde surgen juegos a pasos agigantados, es de agradecer algo así.

La toma de decisiones es realmente dura, como ya se anticipaba en su presentación. Por ejemplo, es frecuente encontrar a niños abandonados en una expedición. Por falta de espacio y comida, y si no contamos con la ley del trabajo infantil, pueden suponer una pesada carga. Comen y no trabajan, por lo que tendremos que abandonarlos a su suerte, con la carga emocional que eso conlleva.

Las leyes de la ciudad casi siempre son más malas que buenas, ya que es muy difícil contentar a todo el mundo. En el caso de las leyes médicas, nuestro interior saldrá a relucir en su máximo esplendor. ¿Elegiremos entre no curar a los enfermos graves y dejarlos morir para no malgastar víveres o lo intentaremos todo con tal de salvar vidas?

Hay que recordar que las distintas acciones darán mucho juego y que, en definitiva, no es la realidad. Por tanto, experimentar las consecuencias de dramáticas decisiones es, con diferencia, uno de los grandes atractivos.

Como ya hemos visto, el contexto es realmente bueno, con toda la vida que aporta al reto. Se combina con unos logrados gráficos y con amplias posibilidades, cumpliendo por completo las expectativas generadas. Respecto a la rejugabilidad, los eventos pueden repetirse. A cambio, se añadirán novedades en un futuro.

Frostpunk