Análisis: Sling Drift

Sling Drift

Si sales de la pista, mueres. Esta máxima no suele ser muy habitual en los juegos de carreras, puesto que los incidentes acostumbran a traducirse en la pérdida de tiempo, pero no en la derrota absoluta. Por suerte o por desgracia, es el elemento central en Sling Drift, juego disponible en Pais de los Juegos.

 

SLING DRIFT Y LOS ENGANCHES

Sling Drift es un juego gratuito para navegadores, obra de Tastypill. Con los coches como protagonistas, ya queda claro que estamos ante un juego de conducción. O, al menos, lo parece. Conduciremos un vehículo por un circuito repleto de curvas, utilizando únicamente un botón. Y he aquí la originalidad por la que se apuesta.

Haciendo uso de la barra espaciadora o del botón izquierdo del ratón, controlaremos un coche en constante movimiento. Su conducción es automática, por lo que nuestra misión será evitar que se salga de la pista.

Sling Drift

El circuito por el que se mueve está dividido en números, para hacernos una idea de la distancia recorrida. Cada uno de ellos cuenta con un círculo al que engancharse, como si de una cuerda se tratase. Al soltarnos, habremos tomado impulso para llegar al siguiente, y así sucesivamente.

A modo de ayuda, esos puntos se iluminan mientras podamos hacer uso de ellos. Así, no es extraño que utilicemos el mismo agarre varias veces con tal de alcanzar la posición deseada (siempre en ese movimiento sin pausas).

 

LA IMPORTANCIA DE LA PRECISIÓN

La jugabilidad de Sling Drift no podía haber sido más sencilla. Tomando como referencia juegos como Cut the Rope o Benji Bananas, la dificultad llegará al encontrar el momento exacto para interactuar. Unas milésimas antes o después pueden traducirse en el fracaso.

Sus responsables no dejan espacio al error. Pisar la parte externa del circuito, aunque sólo sea cuestión de milímetros, equivale a empezar de nuevo (a menos que optemos por el visionado de un vídeo). Las muertes son más frecuentes de lo que puede parecer, fruto de esa falta de precisión.

Alcanzar una marca alta no es moco de pavo, lo que requerirá de una buena práctica. Porque para poder girar como auténticos maestros, necesitaremos saber en qué momento engancharnos y cuándo es preciso desengancharnos. Aguantar más de la cuenta con la cuerda puede ser la estrategia perfecta en algunos tramos, pero también un error absoluto.

 

LAS JUGOSAS RECOMPENSAS

A medida que avancemos, iremos obteniendo las preciadas gemas. Algunas llegarán al alcanzar ciertos tramos, con impulsos de velocidad incluidos. Otras se añadirán al monedero al completar los objetivos propuestos.

Sling Drift ofrece recompensas diarias, así como una rejugabilidad basada en la resolución de misiones. Tendremos que tomar tres curvas perfectas o alcanzar una determinada marca. Varían unas de otras, dando sentido a jugadas imposibles y a que estemos pegados a la pantalla más tiempo de la cuenta.

Al completarlas, reclamaremos la recompensa, es decir, las gemas. Con ellas, tendremos acceso a la compra de nuevos coches. Hay un buen número de vehículos disponibles, variables en forma y color, para desbloquear a precios distintos.

Sling Drift

La mejor parte llega al poder comprar uno al azar (a un precio menor) y al mantenerse oculto el aspecto de los bloqueados. Para que la emoción sea enorme. Algunos modelos requieren del visionado de vídeos, cada vez más habitual en los juegos gratuitos. En ocasiones, no sólo se requiere de ellos para desbloquear contenido, sino entre partida y partida.

 

LA COMPETICIÓN MÁXIMA

Competir con nosotros mismos, para lograr un mejor resultado que en intentos anteriores, está muy bien. Sin embargo, para que un juego de coches enganche, es preciso que haya otros con los que competir.

Al completar los cinco primeros objetivos, y como premio al esfuerzo, accederemos a una modalidad extra. En ella, demostraremos nuestra habilidad al volante a otros vehículos conducidos por la máquina. La mecánica es la misma: engancharse, consiguiendo el impulso necesario para avanzar.

En esta ocasión, el verdadero logro será cruzar la meta en primer lugar. No hay un circuito infinito, como en el modo principal, sino una pista cerrada. Ver como adelantamos a los demás, a base de realizar derrapes, mientras vemos como ascendemos puestos en la clasificación (parte derecha de la pantalla) no tiene desperdicio.

Por supuesto, también llegan las recompensas en forma de gemas. Además, a medida que vayamos ganando, iremos subiendo de nivel para enfrentarnos a retos más complicados. 

 

SLING DRIFT: CONCLUSIONES

Aunque la modalidad principal de Sling Drift no es la competitiva, llega a convertirse en el principal atractivo del juego. A falta de una competición contra jugadores reales, luchar contra la máquina resulta emocionante y satisfactorio.

Sling Drift

La dificultad aumenta, y por tanto el nivel de adicción, al combinar la supervivencia con la llegada a la meta antes que los demás. Los primeros retos resultarán bastante sencillos a quienes ya controlen la mecánica, pero los demás llegarán a ser auténticas proezas.

Aunque estemos ante un juego de coches, realmente tenemos un juego de habilidad. No hay volantazos ni frenazos, sólo momentos exactos en los que pulsar un botón. Esta parte podría alejar a quienes buscan un juego de carreras al estilo clásico, pero aporta un toque muy original para diferenciarse del resto.

La aparición de misiones se conforma como la principal diversión y la forma de garantizar la rejugabilidad. Ocurre lo mismo con el amplio catálogo de vehículos disponibles. Desbloquearlos todos (o, al menos, una buena parte) será motivo para presumir.

Sus sencillos controles no se acompañan, en esta ocasión, de un dominio imposible. Hacerse con su mecánica no nos costará demasiado, a diferencia de otros juegos de precisión, lo que aumentará nuestras ganas de seguir avanzando por el circuito. Las marcas en la pista y el cambio de color son una ayuda esencial a la hora observar el progreso en tiempo real.