Análisis: Fabledom

Fabledom

Un dragón ha destrozado el pequeño pueblo. Fuego y sangre, como si fuera la misma Daenerys Targaryen. Nuestra casa ha desaparecido para siempre y todos han muerto, por supuesto… Sin embargo, si estáis leyendo esto significa que todos no hemos sido dados de baja. Unos pocos salimos de distintos escondites para buscar un nuevo comienzo y, además, preparar la venganza.

Después de recorrer una distancia prudencial con un carro con todo lo que pudimos recoger entre las llamas, nos hemos asentado en un nuevo lugar. Esta vez, vamos a replantearlo de una manera diferente. Han pasado los años y, lo que empezó siendo una pequeña aldea, ya cuenta con más de 100 personitas. Tenemos canteras, aserraderos, posadas y hasta panaderías. Todo muy bien, pero mis compañeros se están muriendo. Han caído enfermos. No hemos podido, al menos por el momento, construir el hospital. La gente empieza a presentar síntomas graves.

Un año después, tan solo quedamos 34. Encima, la mayoría estamos enfermos y sin fuerzas. Tampoco nos queda mucha comida. Es hora de partir de nuevo con unos cuantos Fablings en un nuevo comienzo (nuevo inicio de partida). Dicen que a la tercera va la vencida. Hemos aprendido de los errores del pasado para hacer crecer nuestro asentamiento. Por fin, hemos podido lidiar con las múltiples amenazas. Descubrimos nuevos reinos. De hecho, ya se nos considera un reino como tal. Contamos con la friolera de 349 Fablings. Entre ellos, se sitúan campesinos, plebeyos y unos pocos, pero ricos, nobles.

Poco a poco, hemos forjado una defensa con muros que nos protege del exterior. Gracias a nuestras dotes diplomáticas no hemos tenido que usarlos. Acabamos de construir un centro comercial con grandes recursos para la disponibilidad de los pobladores. Ahora llega nuestro mayor desafío y es que nos hemos centrado tanto en tener contentos a nuestros habitantes, que no recaudamos casi impuestos y nos quedamos sin espacio. Y sin dinero, ya se sabe: no podemos ampliarlo.

Por lo cual, decreto a los campesinos (son el mayor número de habitantes) una subida de impuestos. La gente se lo ha tomado fatal y ya nadie quiere venir a vivir aquí. Al menos, estamos salvando las arcas del reino. Toca ahorrar durante un rato para que la economía coja un poco de carrerilla. Bienvenidos al bonito mundo de Fabledom.

 

FABLEDOM, LISTO EN STEAM Y EPIC

Fabledom ya está disponible en PC, mediante Steam y Epic Games Store. Grenaa Games se encarga del desarrollo, mientras que los editores son Dear Villagers. Será este mismo año cuando se lance, también, en consolas (PlayStation 5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch). De hecho, acaba de confirmarse el formato físico para PS5 y Switch durante el mes de septiembre.

Las comparaciones no siempre son justas. Sin embargo, en este caso nos recuerda a cierto juego que se ha hecho un hueco en nuestro corazón y con el cual comparte género. No es otro que Foundation. Éste aún se encuentra en fase de desarrollo, desde su lanzamiento en 2019, pero aun así es inevitable volver la cabeza al jugar a cualquiera de estos dos «monstruos» de la construcción de ciudades.

Fabledom no está en acceso anticipado, por lo que estamos ante un juego completo. Por lo tanto, se puede apreciar un acabado en muchos aspectos que deja claro que esto es lo que hay. Por tanto, mejoras muy muy muy grandes no va a haber, pero es que no hace falta. Los usuarios del género de gestión de ciudades sabemos que el error cometido por Cities Skylines 2 está haciendo que busquemos en otra parte ese gustito que daba crear ciudades en el original.

Podemos hacernos con esta novedad por 20,99 euros. Hasta el 27 de mayo, hay un descuento importante en Steam. Por el momento, las críticas en esta plataforma están siendo muy positivas. Muchos jugadores vemos toques de The Settlers, Timberborn y algo de la saga Anno. Siempre, claro está, con un ritmo de juego adecuado a lo que propone.

 

¿QUÉ SON LOS FABLINGS?

En Fabledom, tendremos que construir un reino que abarque todo lo que tenía una ciudad medieval. Con equilibrio. Resulta súper importante que se mantenga, ya que con cualquier desequilibrio, la partida se puede ir al traste. Encima, esto es algo que se da poco a poco, sin ser muy evidente, y puede fastidiarnos unas cuantas horas de juego. Eso sí, es realmente divertido, al menos para los fans de la gestión de recursos.

La cosa no se queda ahí. Deberemos explorar primero el mapa general para descubrir otros reinos. Para después comerciar con ello y mejorar nuestras relaciones o, simplemente, guerrear con los ejércitos y el héroe. Ojo, que también existe la posibilidad de completar misiones a favor de otros reinos, y que nuestros lazos se estrechen, o centrarnos en misiones de «robo» de recursos, con el consiguiente enfado del reino en concreto.

Hay un elemento que otros juegos del género no tienen. Se trata del amor. Podemos cortejar a la jefa o jefe de otro reino para unirnos por amor. Previamente a esto, nos exigirá completar unas misiones en las llamadas «citas» entre nosotros y el que nos mola.

Lo que queda claro nada más jugar es que los protagonistas son la gestión del reino y los habitantes. Son monísimos y conocidos como Fablings. Podrán ser campesinos, los cuales son el escalafón más bajo. Hay plebeyos, que son la parte central de la sociedad, y nobles, ricos y con muchos requisitos.

Determinados habitantes serán requeridos, en exclusiva, para diferentes zonas. Por ejemplo, un campesino y un plebeyo pueden trabajar en la granja (estos últimos resultan más productivos), pero un noble no. En el caso de trabajar en un gran teatro, los plebeyos son los únicos que se podrán dedicar a hacer obras de teatro para la diversión de todos los rangos de la sociedad.

SIEMPRE SE PUEDE HACER MEJOR

Gestionar es complicado. Sin miedo decimos que nosotros, a pesar de ser fans del género, hemos tenido que aprender a base de «palos» en este juego. Por suerte, después de unas dos o tres partidas de «prueba», disponemos de un gran reino en nuestras manos.

El ritmo de las partidas es lento, pero se disfruta mucho. Aunque pulsemos el aumento de velocidad, el desarrollo de la ciudad se ve realista al no ser inmediata la construcción de los diferentes edificios. Para esto necesitaremos constructores repartidos equitativamente por la ciudad. Llevarán los materiales requeridos al edificio en cuestión y luego lo construirán.

Las cadenas de producción en Fabledom son importantes, así como la ubicación de almacenes para tener bien repartidos los recursos de construcción. Lo mismo pasa con los graneros. Se encargan de almacenar los alimentos que los Fablings necesitan para vivir. Si no están bien repartidos, puede ocurrir que el trayecto sea largo para los habitantes y acaben pasando hambre. En casos extremos, morirán.

Cada edificio que procesa materias primas normalmente cuenta con un radio negativo que afecta al atractivo de las casas. Por ello, tendremos que saber dónde construir las residencias de los Fablings y los edificios procesadores de materias. Si el radio de uno de ellos toca una casa, ésta se verá afectada. Así pues, los residentes serán menos felices y menos gente se vera atraída por nuestro asentamiento.

Al igual que ocurre eso con los edificios con área de influencia negativa, también los hay con influencia positiva. De ellos dependemos para avanzar. Lugares como posadas, panaderías, en los primeros pasos, o grandes teatros y norias, en las fases más avanzadas, son clave para el crecimiento. Eso sí, más nos vale tener cuidado al juntar las casas de los campesinos con las de los plebeyos. Será algo negativo para los segundos.

Fabledom

LOS EVENTOS Y LOS ENCUENTROS

Tanto los eventos como los encuentros son múltiples a lo largo de la partida a Fabledom. Estos últimos nos los encontramos ya establecidos en el mapa. Con el paso del tiempo, irán apareciendo más, con muy poca frecuencia. Nuestro héroe podrá parlamentar en estos encuentros, dándonos a elegir entre varias opciones y así obtener una ventaja. Si no podemos pagar con lo que nos requiera el encuentro, simplemente podremos dejarlo para más adelante.

Los eventos aparecen con frecuencia. Se encuentran en forma de misiones de producción, construcción o requisito de felicidad, entre otros. En éstos, tan solo tendremos que hacer lo que se nos requiera. Normalmente, la recompensa son puntos de nobleza. Sirven como «moneda» de pago en los eventos malos y para conseguir recursos en algunos eventos de entrega.

Durante los eventos malos, algo se cernirá sobre nosotros. Dícese un dragón, un grupo de tres brujas o agua en mal estado, entre lo más destacado. Si no lo resolvemos, bien por resultarnos imposible pagar lo requerido o porque no queremos, seremos penalizados con un multiplicador de hambre para los Fablings, con una bajada de felicidad o, simplemente, con un menor rendimiento de nuestros queridos habitantes.

 

FABLEDOM: CONCLUSIONES

En este último apartado, siempre contamos los pros y los contras del juego en cuestión. En lo que respecta a los aspectos positivos, en Fabledom encontramos un bonito y, sobre todo, adorable y encantador juego. De cuento. Su jugabilidad se antoja muy satisfactoria. No agobia, pero tampoco deja campar a nuestras anchas, algo que permite que avancemos siempre.

Los gráficos y el sonido van en concordancia con lo que ofrece. El rendimiento es muy bueno. Hemos notado algún tipo de tirón al pasar de 500 habitantes, pero hasta ese punto, todo ha sido muy fluido.

Pasando a lo negativo, no tenemos una meta clara en las fases avanzadas. En ocasiones, se puede hacer un poco lento por las esperas para que se desarrolle el reino. Se queda un poco corto, por no decir bastante, en el tema militar. No hay muchos desafíos.

Se sufre en algunos momentos, pero una vez demos con la tecla, nada nos invita a jugarlo de nuevo después de una partida larga. Cambian los mapas, porque se generan proceduralmente, pero son siempre los mismos reinos y más o menos los mismos terrenos.

A pesar de lo «malo», lo hemos disfrutado mucho, llegando a más de 30 horas. Unas actualizaciones futuras o incluso unos DLC le vendrían muy bien, aportando más contenido en momentos avanzados. Los jugadores más experimentados sentirán un poco corta la experiencia. Sin embargo, es el juego ideal para iniciar a los nuevos al género.

 

¡Uy! Olvidé decir que ahorramos dinero y crecimos. Que luchamos contra orcos y prosperamos como nunca. Nuestro reino ha llegado a los 500 habitantes y tenemos prácticamente pleno empleo. Además, somos los líderes, ganando infinidad de premios entre todos los reinos. El reconocimiento al reino más bello es nuestro. También el galardón a reino con mejor ejercito. Vivimos en abundancia total.

 

Fabledom nota