No sabemos si en noviembre hará buen tiempo para ir de pícnic, pero sí que será el mes en el que Devir lance Gingham en castellano. ¿Y a qué viene lo del pícnic? Pues a que el tablero de esta novedad será de tela, imitando un mantel para merendar al aire libre.
¿QUÉ SE SABE DE GINGHAM?
Gingham ya aparece en la sección de próximos lanzamientos de Devir. Llegaría en noviembre, siempre y cuando no se produzcan retrasos. El precio está fijado en 40 euros.
Es un juego de mesa abstracto de 2 a 4 participantes, de 20 a 40 minutos de duración, indicado a partir de los 12 años. Tiene como autor a Robert Hovakimyan. De las ilustraciones se encarga A. Giroux.
Seremos hormigas en su día de suerte. No es para menos, ya que han encontrado un suculento festín. Piruletas y magdalenas incluidas. Moveremos a nuestros insectos por el mantel de pícnic en busca de la más deliciosa comida. No estamos ante un tablero al uso, sino ante uno de tela que recrea la idea a la perfección.
Tras desdoblar el mantel, éste funcionará como escenario de juego. Siguiendo una toma de decisiones constante, colocaremos con astucia a nuestras reinas. Debemos saber que éstas sólo se situarán alrededor del mantel. Serán las que determinen las posiciones de las demás hormigas. Con éstas, conectaremos los dulces.
Lograr las conexiones más largas está recompensado. El inicial determinará en qué borde jugarán todos. A continuación, situarán a sus reinas junto a una fila en ese borde para, después, desplegar una hormiga en la fila en la que cada uno tenga a su reina.
No podremos desplegar la hormiga más allá de la costura de la manta. Por su parte, las filas más cercanas al final de la fila ofrecen menos opciones. A cambio, nos permiten ser el siguiente jugador inicial. Habrá que valorar, por tanto, si preferimos una mejor posición en el orden de turno, de cara a la próxima ronda, o disponer de más opciones en la colocación actual de hormigas.
Los puntos llegan al conectar fichas de dulces iguales con una línea de hormigas y al rodear y reclamar reservas. Apilaremos los dulces después de conectarlos, dejando atrás terrones de azúcar. Si colocamos una ficha junto a un terrón, lo reclamamos. Se traducirá en poderosas habilidades. A la creación de rutas se suma la mecánica de las subastas. La interacción entre jugadores en esta lucha entre colonias promete ser alta. Y es que, donde haya una reina, no podrá haber otra.





