Así será Dragones y Gallinas, una de las novedades de Devir

En el catálogo de Devir no sólo encontramos versiones en castellano de exitosos juegos de mesa. La editorial también apuesta por productos nacionales, como es el caso de Dragones y Gallinas. Os contamos todos los detalles de esta apuesta, que llegará a las tiendas entre mayo y junio de este año.

LOS PRECIADOS TESOROS DE LA MAZMORRA

Dragones y Gallinas es un juego de mesa de 2 a 5 jugadores, con partidas de 20 minutos de duración. Creado por Josep Maria Allué y por Dani Gómez, cuenta con ilustraciones de Siscu Bellido.

Hace unos días, Devir confirmó su publicación, estando previsto para los meses de mayo y junio. Aún queda tiempo para poder encontrarlo en las tiendas, pero la editorial ya ha confirmado muchos de los detalles alrededor del juego. Incluida su mecánica.

En Dragones y Gallinas, los jugadores se convierten en aventureros que se adentran en una mazmorra, con el objetivo de conseguir el mayor número de tesoros. En sus salas hay coronas, perlas, diamantes, anillos y lingotes, pero también hay dragones.

Como buenos guardianes de su hogar, no están dispuestos a que los humanos se lleven todos los tesoros. Así, cada vez que un dragón haga su aparición, volverá a recuperar parte de sus tesoros. A menos que le premiemos con una gallina. Toda criatura tiene su punto débil y estos dragones se olvidan de su misión si pueden disfrutar de un buen manjar.

Tras colocar el cofre y el escudo en el centro de la mesa, al alcance de todos, se reparten las cartas entre los jugadores. Al grito de “¡Mi tesoro!”, darán la vuelta a la primera de ellas, colocándola boca arriba. Rápidamente, debemos localizar qué símbolo de tesoro es el más repetido en todas las cartas mostradas y gritar su nombre. El primero que lo haga, se llevará todas las cartas, colocándolas a su lado.

A continuación, comienza una nueva ronda en la que todos vuelven a girar una de sus cartas para buscar el símbolo que más veces aparece. En caso de empate a símbolos, las cartas irán a parar al jugador que coja la figura del cofre, colocada encima de la mesa.

También puede ocurrir que alguna de las cartas mostradas tenga un dibujo de una antorcha apagada. En ese caso, los jugadores que se percaten pueden colocar su mano sobre esa carta y llevársela automáticamente a su mazo de cartas ganadas. La oscuridad permitiría que nadie se diese cuenta de esta “deslealtad” en la competición.

¿Y qué hacer si al grito de “¡Mi tesoro!” hace su aparición una carta con un dragón? En ese momento, todos deben tocar el escudo del centro de la mesa. El último jugador que coloque su mano sobre él habrá sido atrapado y, por tanto, tendrá que dar todos los tesoros que aparezcan en la carta de dragón.

Así, si en esa carta aparecen un cáliz y un diamante, el jugador perderá todas las cartas conseguidas que tengan cualquiera de esos símbolos (irán a parar al mazo de cartas de dragón central). Su lentitud a la hora de localizar al dragón le habrá costado cara, aunque existe una forma de evitar perder sus cartas.

Si cuenta con alguna carta con una gallina, podrá entregársela y el animal se habrá dado por satisfecho. Esta mecánica de juego se repite hasta que todas las cartas se terminen. En ese momento, los jugadores contarán los tesoros obtenidos y aquél con la mayor cantidad, será el ganador. En caso de empate, la victoria irá a parar al que tenga más gallinas.

Dragones y Gallinas devir

RAPIDEZ, HABILIDAD Y SENCILLEZ

Rapidez, habilidad y sencillez son los términos que mejor resumen Dragones y Gallinas. Indicado para mayores de ocho años, puede disfrutarse en familia y entre amigos, sin importar la edad ni si los jugadores son ya expertos o no en juegos de mesa.

Su mecánica tan sencilla es uno de sus puntos a favor, ya que se resume en mostrar una carta y en estar atentos a sus símbolos. Probablemente, a más de uno se le hace inevitable que el ya clásico Dobble le venga a la cabeza al descubrir Dragones y Gallinas.

Con él, comparte el sistema de observación de símbolos y de enorme competición por ser el primero en hallar la solución. En ambos, los jugadores ponen a prueba su habilidad, su capacidad de concentración y su rapidez, así como sus nervios. Pero tienen elementos muy diferentes. En Dobble, se buscan símbolos idénticos. En Dragones y Mazmorras, se cuentan para encontrar mayorías.

No se trata de uno sea mejor que otro. Sólo que, bajo una misma mecánica, cuentan con reglas diferentes. En este caso, llegan de la mano del dragón. El que podría considerarse el alma del juego, se esconde en distintos rincones de las cartas. De ahí que cueste unos segundos saber si hay dragón o no. Y, en caso de encontrarle, tal vez sea demasiado tarde y el fuego ya esté muy cerca…

Por su parte, las figuras de cofre y de escudo prometen ser dos de sus atractivos, que se complementan a la perfección con las cartas. Se puede comprobar en el siguiente vídeo, en el que sus mismos creadores muestran la maqueta del juego.

¿QUÉ CUENTAN DE ÉL SUS CREADORES?

A través del canal oficial de la editorial, Devir TV, hemos podido descubrir sus reglas y una versión aproximada a cómo lucirá cuando salga de imprenta. Lo mejor de todo es que han sido sus mismos creadores, Josep Maria Allué y Dani Gómez, quienes han desvelado multitud de secretos acerca del juego.

Tal y como ha explicado Dani Gómez, los orígenes de Dragones y Gallinas los encontramos en Pizza Ding!, una idea de juego de creación de pizzas, en el que los jugadores buscasen los ingredientes necesarios para prepararlas. Tras presentar su prototipo a Devir, decidieron darle un toque más divertido.

Es así como deciden que los jugadores se adentrarían en las salas de una mazmorra, en busca de tesoros y de gallinas. En palabras de Josep Maria Allué, “la reacción” debía ser la clave del juego.

Pero, ¿por qué una gallina? “Para minimizar pérdidas. ¿Qué le puedes dar a un dragón que te puede comer a ti? Pues una gallina”, explica el autor. Para él, el momento ideal para jugarlo es “antes de empezar una sesión de juego o después de una comida”.

Siscu Bellido, su ilustrador, cuenta como sus creadores se pusieron en contacto con él para que les enviasen unas muestras, que tuvieran un dragón y una gallina. A la editorial le gustaron sus dibujos, empezando así un proceso de desarrollo. La parte más complicada fue la creación de los dientes del mismo dragón, tal y como confiesa en el vídeo.

Del trabajo de Siscu Bellido destaca “que sus tesoros se ven muy bien y se distinguen y lo ingenioso que ha sido escondiendo el dragón”, en palabras de Dani Gómez. Y es que, además de contener un dragón en diferentes posiciones y con distintas expresiones, el juego cuenta con secretos escondidos. Como añade su ilustrador, tiene “guiños a Tintín, a Indiana Jones y a juegos de rol antiguos”.