Monster Kit: el nacimiento del “terrorífico” Pepusidoco

Pepusidoco empezó siendo una pequeña bola peluda. Unos diminutos ojos, con expresión triste, aparecieron en el cuerpo. Le siguieron una nariz torcida, y una boca que reflejaría su carácter travieso. Su cola no dejaría lugar a dudas: era un monstruo.

Quizás no sería nunca alguien fuerte. Poco tendría que hacer si Casocadala o Tecacoraca decidían combatir para demostrar su supremacía. Sin embargo, poseía lo más importante.

Había sido creado por un niño a través de su imaginación y creatividad, e incluso tenía nombre. Y ya se sabe, cuando esto ocurre resulta muy complicado no cogerle cariño a la criatura… Así es Monster Kit, el primer juego de mesa de Nexo Ediciones.

¡A DIBUJAR!

Monster Kit es un juego de cartas de 1 a 10 jugadores, con partidas de 10 minutos de duración. Creado por Manu Sánchez Montero, maestro, autor de literatura infantil y creador de juegos didácticos, se conforma como el primer juego de mesa de Nexo Ediciones.

Tras una campaña de financiación en Verkami, en la que recaudó 3.400 euros, ya se encuentra a la venta. La edad mínima para empezar a jugar se sitúa en los tres años y está indicado para jugarlo en casa o como herramienta escolar.

A través de sus siete modos de juego, se inicia a la lectura y a la escritura, a la vez que se ponen en práctica sencillas operaciones matemáticas.

Dos de ellos incorporan el dibujo como elemento principal, potenciando la creatividad y la socialización, mientras que el resto se basa en los cálculos, en la memoria, en las pequeñas estrategias y en la comunicación.

UNA PARTIDA A MONSTER KIT

El manual de instrucciones de Monster Kit incluye dos modos de juego. Es a través de su web oficial donde encontramos otras cinco. Así, al modo básico y a El Laboratorio de Mórlat, se les unen El Monstruo Perfecto, ¡Silencio! ¡Viene el Monstruo!, El Monstruo Invisible, Adivina el Nombre y Combates Monstruosos.

Modo Básico. Tras disponer las cartas en cinco mazos, siguiendo el orden rojo, verde, azul, rosa y amarillo, cada jugador irá escogiendo una carta de cada uno para ir dibujando esa parte del cuerpo. Será del tamaño que quieran y en la posición que prefieran.

El robo de la carta amarilla traerá consigo el dibujo de la última parte del monstruo. Le pondrán el nombre resultante de la unión de las sílabas de cada carta y se comparará la fuerza de cada criatura creada, con los valores que también se indican en ellas.

El Laboratorio de Mórlat. Se colocan diez cartas en cinco filas, todas ellas boca abajo. En su turno, cada jugador robará una de ellas con el objetivo de crear monstruos compuestos por una carta de cada color. Si ya tuviera ese color, simplemente volverá a dejarla boca abajo. Al final, se comprueba cuántos monstruos ha creado cada uno.

El Monstruo Perfecto. Todos los participantes juegan a la vez. Se disponen las cartas aleatoriamente sobre la mesa. Al grito de ‘Monster Kit’, irán levantando cartas en busca de una criatura cuyo valor sume diez.

Eso sí, será imprescindible hacerlo con una carta de cada color, equivalente a las cinco partes del cuerpo. Quien lo tenga, gritará ‘Monstruo Perfecto’. Se comprueba y, si es correcto, habrá ganado la partida.

¡Silencio! ¡Viene el Monstruo! Un jugador robar una carta de cada tipo hasta crear un monstruo. Lo memorizará para, después, tratar de describir con gestos y sonidos cómo es. El resto tratará de dibujarlo, sin estar permitidas las preguntas. Será ese jugador quien escoja qué dibujo es el más acertado.

El Monstruo Invisible. A través de las cartas, cada participante dibujará, con lápiz, su propia criatura. Se devuelven las cartas utilizadas para crear la pila de monstruos. Se irán extrayendo una a una y los jugadores irán borrando las partes que en ellas aparezcan.

El primer jugador que haya borrado a su monstruo gritará ‘¡Bingo Monstruoso!’ y habrá ganado la partida por convertirlo en invisible.

Adivina el Nombre. El Guardián del Monstruo tomará una carta de cada tipo y anotará, en secreto, el nombre resultante del monstruo. Se mezclan con el mazo y se reparten a todos los jugadores. En su turno, cada uno hará una pregunta jugando una carta.

Cada vez que se acierte una sílaba, la carta se coloca en el centro de la mesa. Si la carta jugada no forma parte del nombre se descarta. Es un juego cooperativo, por lo que todos deben tratar de completar el nombre.

Combates Monstruosos. Cada jugador roba diez cartas (dos de cada tipo) para construir dos monstruos. Los jugadores, durante sus turnos, decidirán a qué monstruo quieren atacar, anunciando la parte del cuerpo con la que se lleva a cabo.

Si su número es mayor que la parte del defensor, esta última quedará boca arriba. En caso de ser menor el número del atacante, será él quien ponga su carta boca arriba. En el momento en que un jugador tenga sus diez cartas boca arriba, la partida finaliza. El ganador será quien conserve más cartas boca abajo.

Monster Kit

EL SUEÑO DE TODO PADRE JUGÓN

Compuesto por 50 cartas de monstruo y por cinco en blanco para crear las propias podríamos definir Monster Kit como un juego infantil, repleto de posibilidades de juego. No sólo cuenta con esas siete modalidades, sino que, además, permite crear juegos propios gracias a la sencillez de sus cartas.

Una carta se divide en una parte de un monstruo, una sílaba y un número. No cuenta con un diseño espectacular, pero sólo de esta forma, todo el protagonismo recae en su jugabilidad.

Con estos elementos, ya queda claro lo que se pretende potenciar en el niño: creatividad, escritura y matemáticas. La interacción entre ellos potencia la socialización y la adquisición de normas.

Es el aspecto de cada criatura creada el que promueve la identificación de sentimientos, valor no menos importante. Por norma general, el carácter didáctico de un juego tiene a reducir la diversión que aporta, algo que no ocurre en Monster Kit.

Podemos encontrarnos con unos modos de juego que nos gusten más que otros. Algunos serán más sencillos o más complicados, pero son su amplia variedad y la libertad de elección las que proporcionan un juego de calidad, muy testeado y sin fallos en su mecánica.

Las risas con ¡Silencio! ¡Viene el Monstruo! están aseguradas y la originalidad está más que presente en El Monstruo Invisible. ¿Por qué a nadie se le había ocurrido un bingo con partes que se borran? ¿Por qué dos adultos están deseando jugarlo a toda costa?

No hay que olvidar que Monster Kit es un juego para niños. Es más, podemos considerarlo la herramienta perfecta para introducirles en el mundo de los juegos de mesa, el sueño de todo padre jugón. Es ese Combates Monstruosos el que empieza a acercarles a ese mundo de estrategia, aunque a pequeña escala.

¿Y si ya sobrepasé los tres años hace un milenio y soy de los que quieren jugar a ese bingo sea como sea? En ese caso, más nos vale tratar de encontrar un niño y convencerle de que juegue con nosotros.

En el peor de los casos, es recomendable organizar partidas clandestinas, solo con amigos de gran confianza, para que no quede dañada nuestra imagen de jugador duro. Un encuentro con el pequeño Pepusidoco puede arruinar cualquier reputación…

En definitiva, Monster Kit es una de esas apuestas que sorprende, que esconde en su interior mucho más de lo que parece a simple vista y que tiene una vida casi infinita (quizás el niño crezca antes de hartarse del juego). Un buen comienzo para la editorial española y ya un juego imprescindible, e incluso sobresaliente, en cualquier ludoteca infantil.