Pseudónima: el resultado final de un intenso trabajo

Pseudónima

A finales del pasado año, Pseudónima conseguía la financiación suficiente en Verkami para convertirse en una realidad. Este juego de cartas ya está llegando a los mecenas, en forma de una primera edición limitada a 500 unidades.

 

PSEUDÓNIMA, EL JUEGO DE CARTAS DE LITERATURA

El primer juego publicado de Editales llega en forma de caja pequeña, compuesta por 45 cartas de autor, 8 de pseudónimo y 2 de ayuda. Creado por Sensi Cuadrado, Isabel Sanz y Víctor Carmona, sus ilustraciones son obra de Israel Pato.

Con cartas completamente diferentes entre sí, ofrece competiciones de 2 a 4 jugadores, de 30 minutos. Está recomendado para mayores de 8 años, siendo un complemento perfecto al aprendizaje en las aulas.

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Componentes de juego.

Sus reglas no han cambiado en relación a su prototipo. El objetivo sigue siendo obtener la mayor cantidad de puntos, coleccionando a los autores más valiosos o a quienes mejor se adapten al objetivo secreto.

En su turno, cada jugador puede añadir uno a su colección o recurrir a su efecto, ya sea en beneficio propio o para fastidiar a los demás. Permiten robar cartas a los rivales, obligarles a perder el turno, a intercambiar posiciones o incluso a decir adiós a su pseudónimo.

Su modo aula tampoco ha variado. A lo largo de sus tres rondas, los equipos ponen a prueba sus conocimientos en literatura, describiendo a cada personaje por su contexto, su obra o con una palabra.

Volviendo a su modalidad principal, en su nuevo manual de instrucciones se detalla su modalidad avanzada. Respeta las normas clásicas, aunque en este caso, habrá que realizar combos de tres o más cartas, reuniendo autores con dos factores en común (el género, el movimiento o la generación).

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¿Utilizo el efecto de un autor o lo añado a mi colección?

En el turno, podremos descubrir hasta dos cartas a la vez para añadirlas a la colección, siempre y cuando coincidan dos características. Durante el recuento, se multiplica el número de cartas que compone cada combo por el de los factores que tienen el común.

 

PSEUDÓNIMA: CONCLUSIONES

Como vimos en la reseña de su prototipo, Pseudónima es un juego cuidado y rejugable, con numerosos beneficios. Proporciona conocimiento sobre las figuras clave en la historia y potencia la adquisición de nuevo vocabulario, la mejora de la comunicación y el desarrollo de la capacidad de análisis.

La humanización de sus personajes crea una propuesta que despertará la curiosidad de niños y adultos, recurriendo a la memoria fotográfica como método de aprendizaje. Los fondos de cada autor son la clave.

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Colección final, con su pseudónimo.

Respecto a su mecánica, los giros inesperados son los grandes protagonistas. Las acciones de los autores provocan que todo esté patas arriba en cuestión de segundos. Habremos perdido a algunos poetas o, en el peor de los casos, nuestro pseudónimo (con su valiosa bonificación final).

La toma de decisiones estratégicas está en juego en todo momento. Rosalía de Castro me otorgaría diez puntos (más otros diez si conservo mi pseudónimo) si la añado a mi colección. Sin embargo, si la descarto haría que mi rival perdiese a su pseudónimo. ¡Y quizás le habría restado más puntos de los que yo hubiera ganado!

El equilibrio entre la ampliación de la colección y el descarte es una de las claves para la victoria. Se potencia en esa nueva modalidad avanzada, junto al caos y a la locura. Ahora, es preciso combinar autores entre sí. Sin dejar de atender a los requisitos del pseudónimo ni a las malas relaciones entre algunos.

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Los combos del modo avanzado.

La concentración adquiere una nueva importancia, ya que descartar al autor inapropiado puede rompernos futuros combos con los que ahorrarnos turnos y obtener puntos extra. Por tanto, serán los más expertos quienes más disfruten de él y de sus situaciones.

Estamos ante uno de esos juegos abiertos a variantes caseras y en los que observar cada una de sus cartas se convierte en una actividad imprescindible. Cada una muestra al autor, con su nombre, sus puntos de victoria, su movimiento, sus géneros, su nacionalidad y su siglo. Se recogen sus obras clave y algunas curiosidades de su carrera.

Respecto a su prototipo, se ha optado por la simbología en sustitución de algunos textos. Tras un par de partidas, habremos memorizado sus nueve efectos sin problemas.

Los géneros también están representados mediante símbolos, lo que dinamiza las partidas. Sin embargo, un tamaño más grande no hubiese venido mal, ahorrando el uso de la lupa a más de uno. Las cartas son resistentes, algo más grandes de lo habitual, y con esquinas redondeadas para una mayor vida.

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El modo aula permite demostrar conocimientos.

Como conclusión, estamos ante un resultado más que satisfactorio a un duro trabajo. Su editorial se estrena en el sector a lo grande, con una propuesta didáctica, adictiva y divertida, cuya temática debería haber formado parte de los juegos mucho antes.

El aprendizaje no se fuerza en absoluto, por lo que entre nervios y situaciones de rabia, sabremos a qué género se dedica Isabel Allende o a qué movimiento perteneció Jorge Luis Borges. Pseudónima es, en definitiva, un juego imprescindible en cualquier estantería de casa o del aula.