Consejos para mantener la salud de tu espalda si quieres una silla gamer

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¿Cuánto tiempo ha pasado? Nada como una buena partida después de comer. Un viaje tranquilo por tierras inexploradas para, después, liberar adrenalina con un par de disparos. Al despegar los ojos de la pantalla, no recuerdas que estuviera tan nublado. No, no lo estaba.

Se ha hecho de noche antes de lo esperado. No importa. La tarde ha sido muy productiva. La pena es que tu espalda no opina lo mismo. Al levantarte a por agua, apenas puedes ponerte recto. Dolor. Tus 33 años se han convertido en 76. A la hora de escoger una silla gamer, tendemos a olvidar un punto esencial: la salud de la espalda. Siguiendo las recomendaciones de Sillalandia, te contamos todo lo que debes saber.

 

CÓMO ESCOGER UNA SILLA GAMER

Lo tienes claro. Quieres una silla gamer con un determinado diseño y que no se aleje demasiado de tu presupuesto. Perfecto. Para que tus horas de juego no te pasen factura, deberás añadir la salud de tu espalda a los criterios de búsqueda. Es importante que conozcas todo al respecto.

espalda sillas gamer

Cada cuerpo es diferente

“Mi mejor amigo dice que es la mejor silla que ha tenido nunca”. Es tentador hacerse con el mismo modelo de silla que nuestro colega, pero no siempre es sencillo. Lo que para mí es un paraíso, a ti puede causarte un buen puñado de contracturas.

No existen dos cuerpos iguales. Siguiendo esta premisa, sabremos como un mismo producto no funcionará igual en dos personas. Es importante que escojas la que mejor se vaya a adaptar a tu cuerpo. A tus intereses. ¿Qué tal si empiezas atendiendo a tus problemas con las cervicales? ¿Al descanso de tus brazos?

La función de la silla

Quieres una silla gamer para jugar a videojuegos. Parece claro, aunque cada vez con mayor frecuencia, estas sillas se convierten en aliadas para la oficina o a la hora de disfrutar del cine en casa. La comodidad es algo a lo que pocos quieren renunciar.

Vas a pasar unas cuantas horas sentado frente a la pantalla. Sin embargo, no lo harás a la misma distancia si vas a disfrutar de unos juegos o de otros. Tampoco tendrás la misma postura. Tendemos a creer que una silla para consolas sirve, también, para el ordenador. Error. Gran error.

Los llamados ‘puff gamer’ resultan ideales para mostrar al mundo nuestras habilidades, con mando en mano. Lo que es un complemento perfecto para las consolas, resultan incómodas para PC. Estarás prácticamente tumbado y en una posición muy baja, por lo que no llegarás al teclado ni al ratón.

espalda silla gamer

Algo parecido ocurre con los sillones sin patas. Promueven la relajación, al funcionar a modo de balancín, pero te será complicado desenvolverte con el ordenador desde ellos. Incluso aunque juegues con mando. El simple hecho de levantarte para cambiar de juego interrumpe la experiencia.

Los que cuentan con base estática y giratoria tampoco parecen adecuados para disfrutar de videojuegos en PC. Tienen sus ventajas, pero no para este tipo de jugadores, sobre todo por la postura que permiten. Queda claro qué apuestas son las mejores para consolas, ¿pero qué ocurre con ordenadores?

Puesto que tendrás que hacer uso del teclado y del ratón en más de una ocasión (o incluso durante todo el juego), la mejor opción es una silla con patas y ruedas. Será la que te permita acercarte y alejarte a la mesa, la otra gran compañera. No podrás hacerlo con bases estáticas.

Las sillas para consolas cuentan con un buen número de accesorios, como altavoces o transmisor Bluetooth. Son un gran aliciente, pero tal vez te pasen factura si les has dado prioridad en tu compra.

Si lo que quieres es darte un capricho, existen cabinas de simulación, adaptadas tanto para PC como para consolas. Los volantes, los pedales e incluso las luces te sumergirán en las intensas carreras. Eso sí, asegúrate de si estos “asientos de coche” te van a servir para tus otros juegos.

La espalda recta

Una buena silla gamer será aquélla que te permita tener el cuello recto. Por descontado, la espalda también deberá permanecer recta. Serán la forma de evitar posturas raras que acabemos lamentando.

Es muy común atender al peso, pero ya no tanto a la altura. Sabiendo que las piernas no deben tener ninguna presión al estar sentados, queda claro como también debemos fijarnos en ella. Es imprescindible que la parte posterior de las rodillas quede libre, facilitando una buena circulación. Una ligera curvatura hacia abajo ayuda, así como una base regulable.

En lo que respecta al respaldo, toda la espalda deberá quedar apoyada, sin forzar. Los respaldos reclinables nos permitirán movernos, de tal forma que la silla se adapte a la postura (y no a la inversa). Con las lumbares como grandes sufridoras, un soporte lumbar ajustable se antoja fundamental.

No menos importante es el apoyacabezas, sobre todo cuando la tensión entra en escena. Los pinzamientos y las lesiones son frecuentes entre quienes pasan mucho tiempo en la misma postura.

Por último, los reposabrazos permiten una posición cómoda y natural. Si se ajustan a la altura y a la posición, conseguiremos la combinación perfecta para cada momento. Por descontado, aunque hayamos dado con la silla perfecta, es recomendable realizar pausas y estiramientos.

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Los materiales

Unos buenos materiales ayudarán en la limpieza de la silla, y también en nuestra propia higiene. Son algo más que un complemento estético, puesto que no será especialmente cómodo que nos haga sudar en pleno verano.

Necesitaremos tirar de materiales transpirables que, además, resistan bien el paso del tiempo. Es esencial que nuestra piel respire y que no tenga que lidiar con pliegues o arrugas por el uso. Las espumas inyectadas serán las encargadas de evitar deformaciones por el peso.

El espacio disponible

No mirar las dimensiones de la silla afectará a tu espalda más de lo que imaginas. Llaman al timbre y la silla de nuestros sueños ya está aquí, lista para montarse. A medida que avanzamos en la tarea de bricolaje, nos topamos con un enorme armatoste. ¿Y ahora dónde metemos esto?

A duras penas, lo habremos colocado en la habitación. Al tener un espacio justo, el movimiento quedará limitado. Nos resultará casi imposible inclinarnos o incluso mover los reposabrazos en cuatro dimensiones, a los que que tanto uso queríamos dar. Para sacar el máximo provecho, necesitaremos tener claro el espacio del que disponemos.