Monicipio: la elecciones en el pueblo en formato Print and Play gratuito

El tema de la corrupción en la política continúa inspirando juegos de mesa. Monicipio: Todo por el Poder se une a D€mocaria, ¡Que viene la Troika!, El Tesorero, Corruptopolis o Lord of the P.I.G.S. aunque, esta vez, en forma de Print and Play gratuito.

En este juego de cartas, los participantes compiten por convertirse en alcaldes de un pequeño pueblo. Lejos de la tranquilidad que puede parecer a primera vista, la lucha de votos se combina con el hundimiento de la reputación del resto o con la misma transformación del municipio en busca de intereses propios.

Monicipio

GANAR LA ALCALDÍA EN DOS OCASIONES

Monicipio, Todo por el Poder es un juego de cartas de 3 a 6 jugadores, con partidas de 20 minutos, que ya puede descargarse de forma gratuita a través de su web oficial.

Se trata de una creación de Raúl Ramírez, licenciado en Periodismo e Historia que presenta ahora su primer juego de mesa. Compuesto por 72 cartas de juego y por seis fichas de personaje, requiere de 19 peones con los que representar a los ediles del Ayuntamiento y los mismos puntos.

Su autor advierte que no es un juego que hable de los alcaldes que hacen bien su trabajo ni de la gestión de un Ayuntamiento, sino de la lucha por el poder y de “la parte más oscura, ruin y mezquina de la política”.

En esta competición por ganar a toda costa, los jugadores se ponen en la piel de candidatos a alcaldes en un pequeño pueblo. La tentación de la corrupción está ahí, así como la venganza, el soborno para obtener votos o el éxtasis por la victoria.

Cada partida se presenta como diferente con la variedad de cartas de personaje y de localidades, pero en todas el objetivo es el mismo: ganar dos veces la alcaldía para hacerse con la victoria. Antes de empezar, cada jugador recibe una ficha de personaje y sus dos cartas de proyecto correspondientes.

Las cartas de acción se disponen en un mazo tras repartir cinco a cada uno, mientras que los seis escenarios se colocan a la vista de todos. En función de los personajes en juego, se seleccionan las cartas de pueblo correspondientes. Una de ellas formará parte de ese escenario creado. Las cartas de corrupción se dejan al lado, boca abajo.

Cada jugador se anota tantos puntos por cada escenario (y carta de pueblo) que contenga su mismo símbolo. Todos reciben una ficha blanca a modo de concejal y, en función de esta primera puntuación inicial, se repartirán el resto de concejales. Una ronda se estructura en cuatro etapas.

Monicipio juego

1. La Vida en el Pueblo. 

Durante su turno, cada participante puede jugar todas las cartas de acción que quiera. Éstas se dividen en ataque, defensa y ventaja. Con las primeras, se roban votos o se hacen perderlos a los demás, junto a las cartas. Las segundas se utilizar para frenar un ataque, mientras que las terceras suponen votos y cartas extra.

Las cartas se tentación se canjean por las de corrupción, con el objetivo de obtener votos al final de la ronda o de comprar concejales. En su mismo reverso se muestra su utilidad, así como el riesgo de condena. Es en el anverso donde se muestra si será culpable o absuelto en el juicio, pero esta cara permanecerá boca abajo incluso para el dueño de la carta.

Las cartas de Fiscalía y Juicio pueden jugarse contra ella. El corrupto puede resistir hasta hacerse con la carta de Chivo Expiatorio o levantar esa carta de corrupción, con la esperanza de que en ella aparezca la palabra ‘Absuelto’.

2. La Condena. 

Los jugadores reciben dos votos por cada personaje cuyo símbolo coincida con el escenario. Los corruptos toman, además, sus votos adicionales. Los jugadores reciben cartas de acción hasta tener cinco en la mano, con la posibilidad de descartar dos a cambio de una.

3. El Progreso. 

Llega la hora de aprobar proyectos, con sus correspondientes apoyos, traiciones o pactos de no agresión entre jugadores. Con los proyectos de aprobación automática, la última palabra la tiene quien los ha activado. Con los de pleno, se celebra la votación.

En función de los ediles que controle cada uno, un proyecto se considerará aprobado (con mayoría de votos a favor) o no. En el primer caso, el proyecto sustituye al escenario anterior. En el segundo, esta carta volverá a la mano del jugador. En esta etapa, es común que se vote en contra de lo prometido, pero no hay penalización por ello, más allá de las ansias de venganza entre jugadores.

4. Elecciones. 

Los jugadores anuncian los votos que tienen para repartir los concejales y los ediles, simulando el proceso en la vida real. El jugador que gane las elecciones se convierte en alcalde. Si ha tenido mayoría absoluta, habrá ganado la partida, al igual que si ha sido proclamado alcalde una segunda vez.

  • Un rápido vistazo a las estadísticas de hoy me confirma lo obvio: que casi todas las descargas de Monicipio del día vienen de quienes han leído antes vuestro artículo. ¡Muchas gracias por vuestro esfuerzo, el resultado es estupendo!

    • Lorena Garcés Abarca

      Hola Raúl, gracias a ti por compartir creaciones así 🙂