¡Vaya Tomate!, memoria y rapidez de la mano de Reiner Knizia

Tengo claro que debajo de la carta de frutas se esconden unas apetecibles fresas, recién cogidas del huerto. Se descubre la misteriosa carta y resulta que se han transformado en unas enormes cerezas. ¿Por qué mi cerebro seguía pensando en las fresas?

En la categoría de animales sí que hay un conejo, que había sustituido a una vaca, que remplazó a una oveja y que liberó a un caballo. Lástima que mientras mi línea de espacio-tiempo se actualizaba a su ritmo, el jugador de al lado haya sido tan rápido. La recompensa es para él y, encima, ahora toca no quitarse de la cabeza los ojos de locura de la cabra…

 

COMPETICIÓN EN SIETE CATEGORÍAS TEMÁTICAS

¡Vaya Tomate! es un juego de cartas de 2 a 8 jugadores, con partidas de 15 a 20 minutos de duración. Creado por Reiner Knizia, cuenta con ilustraciones de Gabriela Silveira. Mercurio Distribuciones acaba de poner a la venta su versión en castellano, correspondiente a la edición publicada por Zoch Verlag.

En ella, se incluyen siete cartas temáticas y 49 de objeto, diferenciadas por esos siete colores. La historia se desarrolla en la enorme granja de Max y Emma. Ambos son unos granjeros volcados por completo en su profesión, pero debido a las grandes dimensiones del lugar, acostumbran a perder de vista a algunos animales, objetos y alimentos.

Vaya Tomate

La misión de sus participantes es colocar cada elemento en la categoría que corresponde, aunque de una forma competitiva. Todos ellos deberán poner a prueba la memoria, la concentración y la rapidez mental, puesto que no existen los turnos. Al final de la partida, el ganador será el que haya obtenido la mayor cantidad de cartas.

 

UNA PARTIDA A ¡VAYA TOMATE!

Antes de empezar, se colocan las siete cartas de categoría en el centro de la mesa y en fila. Éstas representan las ubicaciones de la granja, las verduras, la fruta, los alimentos extraídos de sus animales, los utensilios del campo, el interior de la casa de Max y Emma y los mismos animales, respectivamente.

En la fila de debajo colocaremos siete cartas, boca arriba, relacionadas con la categoría que tienen encima. El color en cada una de ellas es la clave para localizar, de una forma rápida, la categoría a la que pertenecen (una azul se sitúa debajo de la categoría azul y así sucesivamente). Tras memorizarlas, se giran. Se baraja el mazo y da comienzo la partida.

Un jugador extrae la primera carta del mazo, de forma que todos puedan verla. Acto seguido, tendrán que decir el nombre del objeto, animal o alimento que se encontraba debajo de la categoría a la que pertenece dicha carta. Veamos un ejemplo. Supongamos que la carta muestra unas calabazas. Su fondo es morado, por lo que sabemos que pertenece a la categoría de verduras. Con ello, tendremos que decir el nombre del alimento que se encontraba debajo de esa carta temática.

Vaya Tomate

El primer participante en decir el nombre correcto se quedará la carta situada boca abajo y dejará la nueva en su lugar tras haber acordado, entre todos, el nombre del nuevo objeto. Tras memorizarse, este jugador extrae una nueva del mazo. Resulta ser una rebana de pan y, dado que debajo de la carta temática gris había huevos, el término correcto sería “huevos”. Quién dijera el nombre se los llevaría a modo de premio y el pan pasaría a ser la carta gris a recordar de ahí en adelante.

¿Qué ocurre si varios dicen el nombre correcto antes de tiempo? En caso de que no exista un acuerdo acerca de quién ha dicho primero la palabra, uno de ellos se llevaría la carta a reemplazar y los demás cogerían su premio el mazo. Si ninguno acertara con la palabra, la nueva carta sustituiría a la anterior, que iría a parar al mismo mazo.

Debe tenerse en cuenta que cada jugador sólo podrá decir una palabra. Esta mecánica se repite hasta que el mazo se agote. En ese momento, todos contarán las cartas obtenidas y, aquél con la mayor cantidad, se convertirá en el ganador de la partida.

 

LA MALA PASADA DE LOS NERVIOS

¡Vaya Tomate! se presenta en una caja de pequeño tamaño, fiel al estilo Mercurio. Sus 56 cartas son la herramienta para llevar a cabo competiciones rápidas desde la primera partida en las que priman la observación y la rapidez mental.

Su temática e ilustraciones llevan a pensar que se trata de un juego infantil y, en cierto modo, es así. Recomendado para mayores de seis años, hará las delicias de los más pequeños, sobre todo si juegan con un buen número de personas. No tardarán en comprender su mecánica de juego y servirá para mejorar su atención y su capacidad de memorización. Así lo muestra el premio al Mejor Juego Educativo Alemán en 2008.

Dado que no es un juego de memoria al uso (los objetos a recordar cambian a cada momento), los mayores también disfrutamos con él. Para que el reto sea justo, se recomienda dejar que los niños jueguen entre ellos, sin la participación de adultos, y viceversa. Aunque siempre habrá jugadores que destaquen por encima de los demás.

Vaya Tomate

Los genios de Fantasma Blitz o Speed Cups se encontrarán ante un nuevo juego en el que presumir de cerebro rápido y, contra ellos, poco se podrá hacer. Reiner Knizia, uno de los autores destacados en el mundo de los juegos de mesa por su diversidad de títulos, vuelve a no decepcionar con esta apuesta.

Recurre a la sencillez de elementos y reglas para crear ratos repletos de risas y nervios, en los que éstos pueden jugar malas pasadas. Busca trasladar a sus participantes a un colorido escenario en el cual, su ilustradora recurre al uso del detalle en todas las cartas. Reinventa el género de los juegos de memoria a pequeña escala para crear situaciones de rabia e impotencia. ¿Acaso ese objeto no había cambiado ya? ¿Por qué digo lechuga en lugar de caseta de perro?

 

COMPONENTES DE ¡VAYA TOMATE!

  • 7 Cartas Temáticas
  • 49 Cartas de Objeto (en 7 colores)
  • Instrucciones