7 Pecados: un destruye amistades en toda regla

7 Pecados

Sé que la gula es mucho menos grave que la envidia, pero ya que me veo obligada a pecar, elijo el segundo. ¿El motivo? Aún quedan suficientes tentaciones para que mis rivales sucumban a ese pecado. Me sería más complicado deshacerme de la gula, si no entra en mis planes establecer un buen pacto con un adorable angelito.

Lástima que, al hacerlo, las tentaciones del limbo comiencen a volar de mano en mano. Me llega únicamente una carta, pero mi rabia aumenta tras descubrirla. Ahí está mi querida gula. ¡Y eso que acabo de zamparme un buen bocadillo! Así es 7 Pecados, un original juego de mesa.

 

¡QUÉ DE MODALIDADES!

7 Pecados es un juego de cartas de 2 a 6 participantes y de 20 a 30 minutos de duración. Recomendado para mayores de 10 años, ya está disponible, a un precio que ronda los 15 euros.

Obra de Hugo Jiménez, cuenta con ilustraciones de Pablo Tomás y con el sello de Venatus Ediciones. Esta novedad se define como una propuesta rápida y sencilla, que lleva a sus jugadores a competir por ser el más santo.

7 Pecados
Dentro de la caja.

A lo largo de la partida, gestionarán las cartas de su mano para tratar de evitar los pecados o para mandarlos a los rivales. Los puntos de fe, el limbo y las cartas de ángel y demonio forman parte de la estrategia a seguir.

Incluye una segunda variante, con la que ser el mayor pecador, y otras dos modalidades. Mientras que El Purgatorio de Dante limita la posibilidad de enviar pecados a otros jugadores, el juego por equipos recurre a la máxima interacción.

 

7 PECADOS: UNA PARTIDA

Antes de empezar, se colocan las cartas de pecado boca arriba en el centro de la mesa, por orden ascendente. Se barajan las cartas de tentación y se reparten dos a cada jugador. Cada uno recibe, además, dos puntos de fe.

El turno de un jugador comienza con el robo de una carta del mazo de tentación. A continuación, deberá colocar una de ellas sobre un pecado visible. En el momento en que alguien se vea obligado a colocar una carta con un pecado que ya tenga una tentación, tendrá que llevarse ese pecado a su zona de juego. Las dos tentaciones se quedan en el espacio dejado.

7 Pecados
Preparación de la partida.

Mientras tenga algún pecado, podrá robar una carta del centro de la mesa correspondiente a él. Es decir, si tiene el pecado de la envidia, podrá escoger entre robar una carta del mazo o tomar una de envidia, para situarla sobre su pecado.

Tanto él como sus rivales podrán colocar tentaciones sobre el pecado, siguiendo la misma regla: quien coloque la segunda tentación sobre uno se lo lleva (a no ser que sea suyo, en cuyo caso se descartan las tentaciones que tuviera). Si ya hay seis cartas de tentación de un mismo pecado sobre la mesa, significa que no quedan más. Se giran para recordarlo.

De esta forma, un jugador sólo podrá librarse de él con una carta de ángel/demonio. Mientras que el lado de ángel se utiliza a modo de protección (cuando no se tienen pecados) o para enviar un pecado propio sin tentaciones a un rival, el demonio sirve para eliminar un ángel protector o para mandar un pecado sin tentaciones que no sea propio a otro.

A lo largo de la partida, habrá momentos en los que no se quiera jugar ninguna carta. A cambio de un punto de fe, el jugador podrá enviar la carta a la zona del limbo. Cuando alguien peque, serán repartidas todas las que haya entre todos, empezando por el jugador de su izquierda. Será obligatorio ponerlas en juego.

7 Pecados
En su turno, cada uno juega una carta de su mano.

Por su parte, esos puntos de fe se recuperan al descartar una carta de ángel/demonio o al deshacerse de un pecado. Nunca podrán tenerse más de dos.

Esta mecánica se repite hasta agotarse el mazo de tentaciones. Tras dos últimas rondas, se comparan las zonas de juego. Quien no posea ninguna carta de pecado se convertirá en el ganador. En caso de que todos tengan, la victoria irá a parar al jugador con menos puntos de pecado.

 

7 PECADOS: CONCLUSIONES

En un juego sobre los pecados capitales, no podía faltar el mal en estado puro. ¿Cómo se presenta en un juego de mesa? Muy sencillo: mediante el fastidio a los demás.

Quienes disfrutan de los juegos destruye amistades ya sabrán que suele resultar más satisfactorio frustrar los planes de los rivales, una y otra vez, que el beneficio propio. Como buen representante del género, 7 Pecados no se queda atrás. Es clave mantenerse alejado del infierno, pero ya que pecamos, no está de más incitar al de la izquierda a llevarse la fatídica carta.

7 Pecados
Regla de oro: quien coloque una segunda tentación sobre un pecado, se lo lleva.

A pesar de ser un juego rápido y sencillo, que sólo llevará un par de minutos explicarlo y entenderlo, estamos ante una novedad repleta de posibilidades. En su modalidad principal ya encontramos distintas estrategias a seguir.

Así, aparece el jugador que trata de no pecar el máximo tiempo posible, aprovechando sus puntos de fe y sus preciados ángeles. También está aquél al que no le importa demasiado comenzar la partida apropiándose de la ira, de la envidia e incluso de la soberbia. Sólo así podrá empezar a prepararlos para que vuelen hacia los demás.

¿Existe un plan más válido que otro? La respuesta es no, ya que 7 Pecados se caracteriza por sus giros continuos y por sus finales inesperados. Un participante “limpio” puede ver como se llena su zona de juego en las últimas rondas, sin ya demasiadas posibilidades de deshacerse de ellos.

Por su parte, alguien con un buen número de pecados podría contar con las cartas perfectas para deshacerse de ellos en un par de segundos. Esta característica podría no gustar demasiado a quienes disfrutan teniendo cada situación controlada, pero contribuye (y mucho) a otorgar una rejugabilidad máxima.

7 Pecados
El limbo añade aún más sorpresas a la competición.

Dado que no siempre tendremos las mismas cartas en la mano, el mejor plan en una partida puede convertirse en el peor en otra. El limbo vuelve todo aún más complicado, ya que, en definitiva, es la propia forma de jugar de los participantes la que marcará el ritmo y el desenlace de la competición.

Si esa modalidad básica ya nos parece infinita, con sus distintas modalidades llegan aún más sorpresas. En Pecador, el objetivo cambia por completo. De no querer quedarse con ningún pecado, se pasa a querer acapararlos todos. Ganará el jugador que los tenga todos (o los de más valor), cambiándose por completo la visión.

La función de las cartas de ángel/demonio varía, así como la correspondiente a los puntos de fe. Por explicarlo de forma sencilla, la sensación que dejan estas competiciones es la de jugar tan mal como para vencer. Y ahí está la gracia.

Conseguir dar la vuelta por completo a un juego no es tarea sencilla y hacerlo de una forma tan perfecta sólo es fruto de un duro trabajo por parte de su creador. Tampoco se olvida de los jugadores más estratégicos, ofreciéndoles el modo Purgatorio de Dante (recomendado cuando ya se tiene un gran dominio del juego), ni de los amantes del juego por equipos.

7 Pecados
Las cartas de ángel y demonio aumentan la interacción entre participantes.

 

¿El resultado? Un juego más divertido de lo que puede parecer a simple vista, que no prescinde de la emoción ni de los momentos de nerviosismo. Sus variantes son todo un acierto, por ese cambio drástico de los objetivos, mientras que su libertad para escoger estrategia es uno de sus puntos fuertes.

Sus cartas son resistentes, aunque es recomendable enfundarlas antes de comenzar la partida. Poseen un borde negro y los máximos cuidadores de juegos de mesa ya sabrán lo que eso significa: que los roces se notan antes. Respecto a su diseño, encontramos un juego repleto de color, con el que cualquier mesa de juego empieza a brillar.

Destaca el gran trabajo de su ilustrador, Pablo Tomás, rindiendo homenaje al mundo de los juegos de mesa. No es para menos, ya que los meeples son los protagonistas de sus cartas. El humor llega al encontrar a uno con su Spiel des Jahres bajo el brazo o al observar cómo otro se encuentra demasiado perezoso para leerse unas reglas.

Con todo ello, estamos ante un atrapa-futuros-jugadores, capaz de enganchar tanto al habitual (excepto a los alérgicos a los ‘fillers’) como a quien no acostumbra a acercarse a un juego de mesa.

7 Pecados
El ganador será el más santo de todos.

Como ya hemos visto, sus reglas son muy sencillas, aunque se necesitan un par de partidas para jugarlo bien. Es habitual que nos olvidemos del limbo al pecar o de recuperar puntos de fe en el momento oportuno y eso cambia por completo el destino de los jugadores.

Su infinidad de planes permitidos y su revolucionaria idea, combinada con una original mecánica, lo convierten en un título muy fácil de sacar a la mesa. La adicción que crea y su humor hacen el resto para convertirlo en un juego que es necesario probar al menos una vez en la vida. Sirve como prueba de que, hasta el más pequeño, puede llenar tardes enteras.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 42 Cartas de Tentación
  • 7 Cartas de Pecado
  • 6 Cartas de Ángel/Demonio
  • 12 Cubos
  • Instrucciones