Rainbow: sorpresas y nervios en lo nuevo de Átomo Games

Rainbow

El juego más colorido de Atomo Games ya es una realidad. Tras lanzar Mascotas, MetalCorps El Castillo del Terror, la editorial hace lo propio con Rainbow. Reseñamos esta novedad, dispuesta a hacer las delicias de los más pequeños de la casa.

 

LA FORMACIÓN DEL ARCOÍRIS

Rainbow es un juego de cartas de 2 a 4 jugadores, con partidas de 20 minutos de duración. Recomendado a partir de los 4 años, es una creación de Juan Carlos Ruiz. Sus ilustraciones corren a cargo de Pako Ávila.

Publicado bajo el sello Átomo Games, tiene un precio de 11,50 euros. Se presenta en una caja de pequeño tamaño, fácil de transportar, compuesta por cartas de arcoíris y de letra.

Rainbow
Componentes de juego.

A través de unas reglas sencillas, los participantes compiten por crear la palabra ‘Rainbow’ (acoríris). A la vez que reúnen las letras necesarias, tendrán que hacer frente a las distintas condiciones climatológicas.

Les otorgan ventajas, como es el caso del sol o de la lluvia, pero también inconvenientes. Sin ir más lejos, la partida no podrá ganarse con una tormenta en la propia zona de juego. Se completa con una modalidad cooperativa.

 

RAINBOW: UNA PARTIDA COMPETITIVA

El primer paso es barajar, por separado, los mazos de arcoíris y de clima. Tras establecer quién será el participante inicial, comienza la competición. El turno de un jugador se estructura en dos pasos.

1. Robo de una carta del mazo de arcoíris.

La carta de letra se deja boca arriba en la propia zona de juego, denominada cielo. Puesto que no se pueden tener dos cartas iguales, obtener una letra repetida implica dársela a un rival (o descartarla si todos la tuvieran).

Rainbow
Las cartas de clima.

2. Robo de una carta del mazo de clima.

Se juega la carta robada, colocándola también en la zona de juego y siguiendo la regla de las dos cartas iguales. La nube sustituye una carta de letra, impidiendo la formación de la palabra, mientras que el viento elimina una nube o permite robar una letra a un rival.

Con la tormenta no es posible ganar, incluso aunque se haya formado la palabra. Se elimina con la unión de la carta de sol y de lluvia. Esta mecánica se repite hasta que alguien cree la palabra ‘Rainbow’ en su cielo sin tormentas, convirtiéndose en el ganador.

 

RAINBOW: UNA PARTIDA COOPERATIVA

Se retiran las cartas que conforman un arcoíris completo, de los cinco disponibles. Tras barajar las cartas en los dos mazos, comienza la partida, siguiendo las mismas reglas que en el caso anterior.

Rainbow
El reto de su modalidad cooperativa.

Aquí, todos ganan si forman cuatro ‘Rainbow’, sin ninguna tormenta, antes de agotarse el mazo de clima. La derrota llega al no poder formar todas las palabras o al finalizar con alguna de estas cartas. Durante su turno, cada jugador es quien escoge dónde colocar cada carta.

 

RAINBOW: CONCLUSIONES

¡Qué preciosidad de escenario! Los arcoíris comienzan a hacer su aparición en tres cielos, con sus característicos colores. La imagen queda empañada con un cuarto cielo, donde sólo existen tres colores, lluvia y, por desgracia, una tormenta.

No me molesta tener que entregarle la siguiente letra que robe, ya que parece estar a años luz del objetivo. Los demás hacen lo propio al mostrarse letras que ya poseen, aunque la expresión de sus rostros empieza a cambiar. Le llega su turno, donde además de incorporar la ‘B’ que le falta a su arcoíris, ya brilla el sol. Ha ganado la partida.

Rainbow
Ejemplo de su modalidad competitiva.

La principal seña de identidad de Rainbow es que todo puede cambiar en cuestión de segundos. Las sorpresas son una realidad y es preciso no dar nada por sentado. Incluso estando a una letra de alcanzar la victoria.

La transformación caótica de escenarios nos obliga, en la medida de lo posible, a cuidar las decisiones. Aunque el azar tiene un gran peso mediante el robo de cartas como motor, decidir a quién se le dan las repetidas puede marcar la diferencia. No tardaremos en comprobarlo desde las primeras partidas.

En esta ocasión, Átomo Games apuesta por un título extremadamente sencillo, pensado para los más pequeños de la casa. Precisarán de un par de minutos para comprender sus reglas y memorizarlas, iniciándose una intensa competición. La interacción entre jugadores estará presente, así como el nerviosismo por estar a un paso de lograr el objetivo.

Como se propone en el manual, durante las primeras partidas o cuando hay niños muy pequeños, es recomendable retirar las nubes y el viento. Se facilitará la asimilación de reglas, incrementándose el dinamismo.

Rainbow
El ganador será quien cree la palabra ‘Rainbow’.

La inclusión de una modalidad cooperativa resulta todo un acierto. Al no contar con el efecto líder (permitiendo que cada jugador tenga la última palabra en su turno), cada uno podrá pensar individualmente qué es mejor y peor. La comunicación y una mayor observación resultan fundamentales en ella.

Todo juego infantil que se precie debe divertir, pero también servir como aprendizaje. Consciente de ello, su autor ha sabido combinar ambos valores. A esas risas y nerviosismo, en sus dos modalidades, se le unen varios beneficios para el niño. Se potencia la identificación de formas y colores, así como la concentración al respetar el orden de las letras.

Los más pequeños aprenderán a tomar decisiones, en base a su progreso y al de los demás, a solucionar problemas buscando soluciones y a socializar. La memorización, a la hora de recordar los efectos de las cartas de clima, también está presente. Es en el cooperativo donde desarrollarán el trabajo en equipo, en base a una buena organización y comunicación.

Quienes hayan disfrutado de Mascotas (de su mismo creador), identificarán en esta novedad algunos de sus mismos elementos. Comparte con él las cartas con efectos, la opción de anular las positivas y las negativas, así como la imposibilidad de ganar al tener una fatídica carta, incluso aunque se haya logrado el objetivo.

Rainbow
Con una tormenta no se podrá ganar, aunque se tenga la palabra.

También comparten esas sorpresas de las que hablábamos, con sus finales inesperados, y una rejugabilidad máxima (propiciada, en parte, por el azar). Así, los amantes del primero encontrarán en Rainbow un perfecto complemento, con las suficientes diferencias como para que merezca la pena.

Tal vez, sus partidas no resulten tan divertidas únicamente entre adultos, a diferencia de Mascotas, pero sí los retos con niños. Funciona a las mil maravillas como forma de entretenimiento en casa y como actividad en las aulas, por sus numerosos beneficios como juego educativo. Su fácil transporte permitirá que sea una de las estrellas de las actividades al aire libre.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 35 Cartas de Letra
  • 13 Cartas de Viento
  • 10 Cartas de Nube
  • 10 Cartas de Tormenta
  • 10 Cartas de Sol
  • 10 Cartas de Lluvia
  • Instrucciones (castellano, inglés)