Ratzzia: la aventura de los ratones en la despensa

Ratzzia

Las cosas no siempre han sido así. Durante mi infancia, las excursiones a la despensa eran todo alegría y risas. En la adolescencia apostamos por el riesgo. Recuerdo como disfrutábamos de unos quesos allí mismo, ajenos a la realidad.

Somos adultos y todo ha cambiado. No es que no quiera el bienestar de Emilio ni de Patricia, sino que tengo una familia enorme que necesita alimentarse. Creo que a ellos les pasa igual. Todos esos momentos siguen en nuestra memoria, pero hemos tenido que priorizar. Aunque eso signifique pisarnos los unos a los otros. Así es Ratzzia.

 

LA BÚSQUEDA DEL BOTÍN

Ratzzia es un juego de mesa de 2 a 5 participantes, con competiciones de 30 minutos, indicado a partir de los 8 años. Lo firma Sophia Wagner, con ilustraciones de Núria Aparicio.

Estamos ante un nuevo juego de producción propia de Devir, ya disponible con componentes independientes del idioma e instrucciones en castellano, catalán, portugués, italiano e inglés. Su precio ronda los 25 euros.

Su acción nos traslada a una despensa, controlando a una familia de ratones. Con la colocación de trabajadores, mediante dados, tendremos que conseguir la mayor cantidad de comida. Los sacos serán la única forma de asegurar el botín de las garras de los demás.

 

RATZZIA: UNA PARTIDA

El primer paso es adecuar el tablero al número de jugadores. Contendrá los dados de caramelo. Cada uno recibe los dados de un color, en representación de sus ratones, y un saco. El jugador inicial obtiene tres salchichas.

En el sentido de las agujas del reloj, cada uno recibe una más que el anterior. Las fichas de comida restantes se dejan en el centro, al alcance de todos. Comienza la partida.

Ratzzia

El turno de un jugador

Durante su turno, el jugador lanza los dados. Podrá volver a tirar los que desee. Tendrá que colocar, al menos, uno de ellos en un espacio del tablero, atendiendo a los requisitos marcados en la casilla.

Las columnas se completarán de abajo a arriba. Una vez situados los dados que quiera, comprueba, de izquierda a derecha, si se ha completado alguna columna. De no ser así, pasa el turno al siguiente. Al haberse completado, todos recuperan los dados que hubieran colocado en ella. Obtienen la posible recompensa de su casilla, en forma de salchichas.

Por su parte, el que la ha completado (el dueño del dado de la parte superior), recibe también la recompensa adicional de la columna. Permite obtener más salchichas, un dado de caramelo (comodín), robar salchichas a alguien o introducirlas en su saco, entre otros efectos.

Durante su turno, en lugar de lanzar los dados, puede retirar todos los suyos de una columna, menos en la fila del gato. A completar de izquierda a derecha, cuenta con casillas grises y rojas. En las primeras, se podrán colocar dados de cualquier valor.

Cuando ya no queden espacios, será obligatorio colocar en las rojas los resultados correspondientes a esos valores, una vez relanzados. Al ocupar el último espacio, todos los dados de las columnas se retiran, sin recibir ninguna recompensa.

Ratzzia

Fin de la partida

Se repite la misma mecánica hasta que alguien reúna fichas de comida por valor de 25 en su saco. Se convertirá en el ganador. Las salchichas tienen un valor de uno, las galletas de cinco y los quesos de diez.

 

RATZZIA: CONCLUSIONES

Por muchas salchichas y galletas que haya conseguido, no puedo bajar la guardia. Necesito asegurarlas lo antes posible, pero ahí están mi mujer y mis hijos, dispuestos a llevarse unas cuantas más. ¿Es que soy la única prudente de la familia?

Como era de esperar, Emilio nos acaba de arrebatar unas cuantas. Por la cara. Para colmo, el contable aparece justo ahora, en el peor momento. Preocupado siempre por la igualdad, nos pide que entreguemos la mitad de nuestra comida al de al lado. Como si no hubiese costado esfuerzo conseguirla.

Mis trece salchichas y mi deliciosa galleta se dividen ante mis ojos. ¿Y qué he recibido a cambio? Dos míseras salchichas. Desesperada. Triste. Cansada. Mi familia empieza a percibir mi estado de ánimo y se organizan para asegurar la comida. Ahora. A estas alturas de la vida.

Ratzzia juego de mesa

Ratzzia: reglas intuitivas acompañadas de una rejugabilidad máxima. Así podríamos definir esta novedad de producción propia de Devir. Su autora, Sophia Wagner, apuesta por una colocación de trabajadores mediante dados, consciente de todas las posibilidades que brinda.

Esta mecánica ya ha sido utilizada en distintos juegos, como es el caso de Ganges o de Lorenzo il Magnifico. Uno de los peligros de la colocación de trabajadores es repetir estrategia partida tras partida. Quedarse con los mejores espacios. Al sustituir o acompañar los ‘meeples’ de madera por dados, se soluciona en su totalidad.

Colocar uno ya no dependerá del plan que queramos efectuar, sino de su resultado y de los requisitos de las casillas. No podremos repetir la estrategia de una partida anterior, por muy bien que nos haya funcionado, puesto que el valor de esos trabajadores ya no será el mismo. Nos obliga, por tanto, a improvisar sobre la marcha.

Esta mecánica no es nueva, por lo que necesita complementarse de otros puntos para seguir sorprendiendo. En Ratzzia llega de la mano de las columnas, con sus beneficios básicos y adicionales. Así, habrá distintas posibilidades. ¿Nos quedamos con ese espacio que proporcionará un buen puñado de salchichas o intentamos completar la columna?

Aunque no hay planes infalibles para la victoria, el equilibrio acostumbra a ser la clave. Los espacios inferiores suelen ser los mejores, pero ocuparlos implica quedarse un tiempo sin esos dados.

Devir

Por su parte, si dejamos una columna con sólo un espacio por completar, los recuperaremos muy pronto. A cambio, estaremos “regalando” el beneficio adicional de la columna al siguiente, ya que le será muy fácil completarla. Será la propia situación, acompañada de un exhaustivo análisis, la que nos guíe por el camino.

La toma de decisiones debe ir acompañada de una gestión del riesgo. No nos servirán de nada infinidad de salchichas, si no llegamos a guardarlas en el saco, al igual que tampoco podremos aprovechar la opción de guardar si no reunimos el mínimo necesario.

Suele ocurrir que, cuando ya tenemos unas cuantas, empiezan a aparecer oportunidades de oro para reunir unas cuantas más. Y he aquí nuestra capacidad para resistir la tentación. Para decidir si debemos arriesgar, aunque lo perdamos todo. O casi todo. Cuando sabemos que vamos a la cola, no hay elección.

Si las cuentas no fallan y no hay alguien con una enorme ventaja frente a los demás, es preciso asegurar. Esta acción puede tener una duración de varios turnos, de ahí que la previsión desempeñe un papel clave. Por descontado, es importante contar con, al menos, un par de dados en cada turno.

Ya que estamos con las cuentas, comprobamos como la atención y la memorización están presentes en Ratzzia. ¿Cuántas fichas había guardado ya el jugador de la izquierda? ¿Tenía más que yo? Tenerlo todo controlado garantiza evitar finales inesperados.

Sophia Wagner

Todos estos puntos convierten a Ratzzia en una apuesta muy atractiva, con la diversión y los piques como grandes protagonistas. La interacción entre jugadores está muy presente, tanto a la hora de robar e intercambiar comida como al ocupar posiciones.

La existencia de la fila del gato está justificada como zona para fastidiar a los demás. Si vamos sobrados de dados, no es mala idea tratar de completar las zonas grises. ¿Hay un dos? Pues de ahora en adelante ya no podrán colocarse más en las columnas.

Completar la fila suele estar acompañado de desesperación y de rabia. “¡Estaba a punto de completar dos columnas!”. “Lo sé, por eso lo he hecho”. Estamos ante uno de esos juegos en los que un pequeño sacrificio individual puede suponer una maravillosa desgracia para el resto.

Funciona muy bien a cualquier número de jugadores, gracias a los insertos del tablero que limitan la utilización de zonas. Conforme crece el número, mayor será la locura a la hora de ganar y de perder comida. En las partidas a dos, entran en juego unas reglas específicas.

En ellas, aparecen los llamados dados de apoyo, en forma de ayuda. Si nos decidimos a lanzarlos, estaremos obligados a colocarlos. Con lo que puede significar. De esta forma, se evitan las molestas interrupciones del clásico jugador fantasma, a la vez que se compite por el espacio y se potencia el riesgo.

Sophia Wagner

La esencia de Devir aparece en cada detalle. El entretenimiento, la rejugabilidad y las reglas intuitivas dan forma a un juego familiar, que no precisa de experiencia previa para poder disfrutarse. Por su parte, sus numerosas posibilidades son capaces de enganchar y de sorprender a los habituales. Es importante remarcar, por tanto, que no estamos ante un título infantil.

Se acompaña de unos componentes llamativos y de calidad. Su tablero cuenta con piezas adaptables y con unas preciosas ilustraciones de Núria Aparicio, en la que se aprecia su experiencia como dibujante de cuentos. Se les unen unos dados que simulan el caramelo. Por si no hubiera suficiente con toda la comida de la despensa para despertar el apetito.

Las verdaderas estrellas del juego son las fichas de comida. No habrá jugador que no se detenga a observar esas diminutas y adorables salchichas de madera. Con unas fichas así, no resulta extraño que cueste aún más desprenderse de ellas.

Durante la presentación de Ratzzia, de la mano de Devir y de su autora, se habló del proceso de creación. Supimos que ha tenido un desarrollo largo, debido a que existen muchos detalles dentro de esa sencillez. Es el juego más familiar y accesible de Sophia Wagner.

Como curiosidad, y tal y como reiteró David Esbrí (editor de Devir) en la entrevista que le realizamos pocos días después, nació como un juego de monos en el que obtener la mayor cantidad de plátanos. Se apostó por una temática más atractiva, en la que niños y adultos pudieran sentirse cómodos. Objetivo conseguido.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 45 Fichas de Salchicha
  • 7 Fichas de Galleta
  • 7 Fichas de Queso
  • 35 Dados de Colores
  • 2 Dados de Caramelo
  • Tablero de Juego
  • 7 Piezas para el Tablero
  • 5 Saquitos
  • Instrucciones (castellano, catalán, portugués, italiano, inglés)

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