Lama: números, colores y el animal que invadió nuestras vidas

Lama juego de mesa

Uno, uno, dos, tres, cuatro, cinco, cinco, seis, seis, seis, seis, ¡llama! Ser espectador de una partida equivale a intentar captar la mecánica. A buscar un patrón que se repita y que marque el comportamiento de los jugadores.

No es complicado encontrar la secuencia en lo que respecta a las cartas numéricas. ¿Pero qué miércoles pinta una llama en todo esto? ¿Y dos llamas? ¿Por qué ahora hay tres? Reseñamos Lama, propuesta que ya cuenta con edición en castellano.

 

UN JUEGO DE REINER KNIZIA

Lama es un juego de cartas de 2 a 6 participantes, con retos de 20 minutos, indicado a partir de los 8 años. Lo firma Reiner Knizia, uno de los autores más populares del sector. Sus ilustraciones corren a cargo de Rey Sommerkamp y Barbara Spelger.

El que fuera uno de los nominados al Spiel des Jahres 2019 acaba de unirse al catálogo de Mercurio Distribuciones. La editorial apuesta por una edición en caja pequeña, con componentes independientes del idioma e instrucciones en castellano y portugués. Su precio ronda los 13 euros.

Con los números y con las llamas como protagonistas, la misión de los jugadores será deshacerse de los puntos negativos. Con una acción por turno, a escoger entre tres disponibles, el riesgo desempeñará un papel fundamental.

 

LAMA: UNA PARTIDA

Tras barajar las cartas, se reparten seis a cada jugador. El mazo se deja en el centro, con una visible, junto a las fichas de puntuación. Comienza la partida. Durante su turno, cada participante realizará una acción, a escoger entre tres.

Lama

1. Jugar una carta.

Baja una carta de su mano para dejarla en el montón de descartes. Debe tratarse de una con el mismo valor que la visible o con ese valor más uno. Por ejemplo, si la carta visible es un ‘3’, podría jugarse un ‘3’ o un ‘4’.

Las llamas sólo pueden jugarse tras un ‘6’ o después de otra llama. Por su parte, los ‘1’ podrán bajarse tras las llamas.

2. Robar una carta.

El jugador roba la primera carta del mazo para añadirla a su mano. No podrá jugarla en ese mismo turno. Si ya no quedan cartas en el mazo, esta acción no puede realizarse.

3. Plantarse.

Si el jugador decide plantarse, ya no podrá participar en la ronda. Deja las cartas en su lado de la mesa, boca abajo.

Lama

Fin de la ronda y fin de Lama.

Tras efectuar su acción, pasa el turno al participante de la izquierda, y así sucesivamente. La ronda termina cuando alguien se queda sin cartas en la mano o en el momento en que todos han decidido plantarse. Si sólo queda un jugador, podrá seguir bajando cartas, aunque sin opción de robar.

Al cumplirse una de las condiciones para el final de la ronda, se inicia la fase de puntuación. Teniendo en cuenta que las fichas negras equivalente a diez puntos y las blancas a uno, cada jugador obtiene tantos puntos como equivalgan al valor de las cartas que conserve en la mano.

Las repetidas no se tienen en cuenta, mientras que las llamas se traducen en diez puntos. Así, si alguien se ha quedado con dos llamas, un ‘1’ y tres ‘4’, obtiene 15 puntos (sólo contabiliza una llama, un ‘1’ y un ‘4’).

El jugador que se haya quedado sin cartas en la mano podrá enviar una de sus fichas a la reserva, ya sea blanca o negra. Se recogen las cartas y se inicia una nueva ronda, siguiendo los mismos pasos que en la preparación. El inicial será el último que haya jugado.

La competición finaliza cuando alguien alcance los 40 puntos. Puesto que son negativos, el ganador será el que haya acumulado menos puntos.

 

LAMA: CONCLUSIONES

No hace falta ser muy observador para descubrir como, durante meses, las llamas invadieron nuestras vidas. Fueron la seña de identidad de Fortnite y la imagen de cientos de marcas. No importa qué tienda visitásemos. Las llamas estaban en la ropa, en los complementos y en la decoración del hogar. Dieron forma a peluches.

Esta moda animal, que continúa con los osos perezosos pisando fuerte, también entró en el mundo de los juegos de mesa. Lo hizo a través de Lama, con su nominación a los Spiel des Jahres 2019, los premios más prestigiosos del sector. ¿Tuvieron algo que ver sus protagonistas?

No conocemos con exactitud los criterios del jurado, pero es evidente como este juego de cartas es más que un símbolo popular. Sin ir más lejos, no estamos ante un juego temático como tal, puesto que la experiencia habría sido la misma con gatos, con cosechadoras o con albaricoques. Aunque el tirón no hubiese sido igual.

Llamas

Lama tiene la esencia de Reiner Knizia en cada uno de sus puntos. Es lo que promete: una unión de cartas y fichas que da como resultado un juego rápido, sencillo y divertido. Hasta aquí nada excepcional, ya que estas características acostumbran a definir los títulos piscineros.

Lo que llama la atención (a los jugadores y quizás al jurado) es la introducción de la gestión del riesgo. El equilibrio entre avaricia, valentía y precaución. La toma de decisiones, impulsada por la deducción.

En Lama no nos limitamos a jugar una carta por turno, ya que sus otras posibilidades funcionan como introducción a la estrategia. ¿Robo una carta que tal vez pueda permitirme, en un siguiente turno, seguir con la secuencia o me planto con lo que tengo?

El objetivo de la ronda está claro: quedarse sin cartas en la mano. No depende únicamente de nosotros, sino de los rivales. Una jugada perfecta en la mano se truncará en el momento en que alguien suba el valor demasiado pronto. O demasiado tarde.

Optar por el robo es una posible solución a momentos frustrantes, pero no un plan infalible, puesto que entra en juego el factor suerte. Podemos obtener la carta que necesitamos y que nos saque del agujero, pero también estar cavando nuestra propia tumba.

Lama juego de cartas

Las cartas que no podamos colocar al terminar la ronda se traducirán en puntos negativos. De ahí que cada robo deba efectuarse con cabeza, siendo conscientes de todo lo que puede suponer. El riesgo entra en escena, con sus nervios y su montaña rusa de emociones.

Así, plantarse es una opción válida, siempre que no tengamos un mar de cartas en la mano. Teniendo en cuenta que las del mismo valor y las llamas repetidas sólo puntuarán una vez, tendremos que determinar en qué momento merecerá la pena parar.

Obtener ocho puntos negativos no es plato de buen gusto, pero siempre son mejor que veinte. Ya se sabe, la avaricia rompe el saco. Más adelante, si es que aún hay tiempo, quizás podamos eliminarnos fichas. Ésta es otra de las señas de identidad de Lama: la oportunidad de recuperar el tiempo perdido.

Puesto que al quedarnos sin cartas podemos elegir la ficha que nos quitaremos (blanca o negra), es recomendable efectuar cambios entre colores siempre que se pueda. Las blancas cuentan como un punto y las negras como diez, de ahí que no haya lugar a dudas.

Este aspecto es uno de los responsables de que los finales de partida sean inesperados. Unas partidas podrán durar diez rondas y otras tres. La habilidad de los jugadores para esquivar puntos negativos y la posibilidad de eliminarlos nos llevarán a descubrir que cada jugada deberá efectuarse como si fuera la última.

juegos de mesa 2020

Por descontado, aparecen distintas estrategias posibles. Una de ellas consiste en intentar quitarse las cartas más altas cuanto antes, por si las moscas, a riesgo de que el círculo se frene. Habrá quienes siempre jueguen cartas con un valor más alto, aunque también cuenten con cartas del mismo valor que la visible.

Las llamas, las responsables de potenciar todo el colorido, no acostumbran a ser bien recibidas. No es para menos, ya que se traducirán en diez puntos negativos si se conservan. A cambio, expulsarlas de la mano es una delicia. Una liberación.

Con una disposición aleatoria de las cartas del mazo de robo tan influyente, resulta evidente como la rejugabilidad juega a su favor. Las competiciones no serán iguales y, por tanto, no se seguirán los mismos planes. Tal vez, optemos por arriesgarnos por primera vez. O por controlar nuestras ansias, que tampoco está de más.

No existe análisis parálisis, ya que no hay esperas entre turnos. La preparación de la partida es tan rápida como los propios turnos. Hay decisiones por tomar, pero un vistazo a las propias cartas de la mano, a los puntos y a las zonas de los demás será suficiente para saber qué hacer.

Estamos ante uno de esos juegos donde, en ocasiones, no tendremos mucho que perder. Son situaciones límite en las que, si no vamos a por todas, ya no habrá nada que hacer. Cuando todo parece estar perdido, no hay más opciones que el riesgo para dar una vuelta por completo al panorama.

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La interacción es alta, ya que estaremos influidos por las jugadas de los demás. Unida a esos turnos rápidos, funciona igual de bien en pareja que con grandes grupos. Respecto a la edad, tanto los niños como los adultos lo disfrutarán sin problemas, ya que no existen complicaciones en la comprensión.

Los más estratégicos sacarán el máximo partido a Lama mediante la observación y la atención. Pondrán en práctica la deducción, al tratar de intuir qué cartas tienen los demás y cuáles están por salir. Llevar las cuentas y aplicar la probabilidad no es una mala opción para ayudar a tomar esas decisiones.

Con todo ello, Lama es divertido, entretenido y adictivo. No existe solución a los empates, de tal forma que haya que jugar una partida más si se producen. Es la excusa perfecta para no cambiar de caja.

Toma prestado lo mejor de un juego de números para aplicar esas características que acostumbran a acompañar a otros títulos más complejos. Por descontado, continúa siendo un juego para las tardes de piscina y para amenizar los viajes.

Su pequeño tamaño facilita el transporte, aunque no permite las cartas enfundadas. La zona de juego se llena de colorido, a través de unas cartas resistentes y con números grandotes, ideales para los más mayores, quienes también se enamorarán de su mecánica mientras interiorizan reglas y practican con la concentración.

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Los colores son protagonistas del diseño y, aunque tienen su función en la jugabilidad, no son determinantes. De ahí que las personas con problemas de daltonismo también puedan disfrutarlo. Cada color presenta un fondo diferente que contribuye a su distinción, a pesar de ser algo sutil.

Lama ha sido uno de los primeros lanzamientos de Mercurio del año. Se convierte en un juego familiar imprescindible, de los que no caducarán aunque no hayan dejado de salir a mesa. Es capaz de ir más allá que sus compañeros de género. Con o sin llamas de por medio.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 48 Cartas de Número
  • 8 Cartas de Llama
  • 50 Fichas Blancas
  • 20 Fichas Negras
  • Instrucciones (castellano, portugués)