Cat Café: una carta de presentación en forma de roll and write

Cat Café

La dominación mundial no lo es todo. Al menos, por el momento. Entre plan y plan, los felinos buscan la cafetería perfecta en la que establecerse. Será aquélla con los cojines más cómodos. Con los juguetes más entretenidos. No están dispuestos a conformarse con cualquier cosa. Así es Cat Café.

 

EL PODER DE LOS DADOS

Cat Café es un ‘roll and write’ de 2 a 4 jugadores, con partidas de 30 minutos, indicado a partir de los 10 años. Tiene a Giung Kim y a Juhwa Lee como autores, mientras que sus ilustraciones corren a cargo de Yuri Jang.

Estamos ante la carta de presentación de Cacahuete Games. Su edición en castellano, con un lanzamiento previsto para el 29 de junio, inaugura su catálogo. Llega fruto de la colaboración con Mandoo Games.

Siguiendo las características propias del género, los dados son los grandes protagonistas. Se acompañan de papel y lápiz para dar vida a originales cafeterías, donde disfrutar del delicioso sabor del café y de la presencia de los gatos.

 

CAT CAFÉ: UNA PARTIDA

El primer paso es repartir una hoja y un lápiz a cada jugador. El inicial recibe el marcador. Necesitaremos tantos dados como participantes haya, más uno, devolviendo los sobrantes a la caja. Una ronda consta de tres fases.

Cat Café

1. Lanzar dados.

El jugador inicial lanza los dados. Empezando por él, y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, cada participante se queda con un resultado. Sobrará uno en el centro.

2. Dibujar objetos.

De forma simultánea, todos ocuparán una casilla vacía de su hoja. Para ello, combinarán el resultado elegido con el sobrante, de la forma en que deseen.

Cada uno equivale a un objeto. Un uno es una casa, un dos un ovillo, un tres una mariposa, un cuatro un cuenco, un cinco un cojín y un seis un ratón. Uno de los dos dados indicará el objeto a dibujar. El otro, el hexágono en el que colocarlo.

Por ejemplo, con un dos y un seis como resultados, podremos dibujar un ovillo en un hexágono con el número seis o un ratón en un hexágono con el dos.

Tras dibujar una casa, se obtienen puntos por uno de los gatos no puntuados. Cada uno se corresponde con un objeto, premiando con dos puntos por cada objeto de ese tipo que se haya dibujado hasta ese momento. Al dibujar una mariposa, se rodean dos huellas de la hoja.

Si alguien no puede o no quiere dibujar nada, rodea tres de las huellas. Tachar una huella rodeada sirve para sumar o restar un punto a un valor. Pueden tacharse todas las que se quiera en una misma ronda, aplicadas a los dos dados o sólo a uno.

Cat Café

3. Comprobar columnas.

Una vez realizados los dibujos, se comprueba si alguien ha rellenado todos los espacios de una columna. Sólo se considerará completa si tiene, al menos, una casa.

Si se trata del primer jugador en cerrar esa columna, rodea el número más alto que aparezca sobre ella. Los demás lo tachan. El segundo en completarla, en siguientes rondas, hará lo propio con el otro número. Los otros lo tachan, de tal forma que ya no puedan puntuar por esa columna.

Fin de la partida.

El jugador de la izquierda se convierte en el inicial, para lanzar los dados en la primera fase. Repetimos la misma mecánica hasta que alguien complete tres columnas. Se procede al recuento de puntos.

Se suman los procedentes de los gatos puntuados (casas) y se comparan los ovillos por columna. El que más tenga en cada una recibe ocho puntos; el segundo, tres. Cada mariposa se traduce en tres puntos. Los cuencos proporcionan un punto por cada objeto diferente a su alrededor.

Cada cojín otorga tantos puntos como el número de la casilla en la que se encuentre. El ratón recompensa con dos, seis, doce o veinte, en base a los que estén conectados entre sí. Por último, se suman los procedentes de las columnas completadas. El que tenga más puntos gana.

 

CAT CAFÉ: CONCLUSIONES

Lo de los cuencos está perfecto. Cuantos más haya, menos esfuerzo tendré que hacer para alimentarme. No me quejo por los cojines. Suaves y blanditos. Muy blanditos.

La idea de crear un camino de ratones no es mala del todo, a pesar de que no sea de mi agrado. Pero por lo de los ovillos sí que no paso. ¿De verdad alguien piensa que voy a pasar mis días entre una docena de ovillos? Ya me gustaría ver a los humanos entreteniéndose con ellos.

Seré sincero: son un insulto a nuestra inteligencia. Cada vez que me topo con uno, me viene a la cabeza la imagen de mi amigo Bob, que en paz descanse. Era capaz de jugar con ellos durante horas. Un escalofrío me recorre el cuerpo al recordar esa sensación de enredo entre las uñas. Entre el cuello.

Cat Café

Me consta que hay quienes sospechan de nuestro deseo de hacernos con el mundo. De esclavizar a la raza humana. Sé que debería disimular un poco más, pero hay veces que me lo ponen muy difícil.

Ahí están, haciendo creer que buscan nuestro bienestar. En realidad, somos meros instrumentos para sus cafeterías. Para llenar sus bolsillos. Ya pensaré algo. Por lo pronto, es hora de comer y de disfrutar de una maravillosa siesta en uno de esos cojines mulliditos.

Cat Café ya es una realidad, tras una espera causada por la situación actual. El resultado es un completo ‘roll and write’, merecedor de una edición en castellano. Es capaz de aportar todo un mar de posibilidades sin salirse de la sencillez que caracteriza al género.

Con ella, y con sus turnos simultáneos, el dinamismo acompaña a las partidas. Nos familiarizaremos con su mecánica desde la primera ronda para centrarnos en lo que realmente importa: ganar. Sin distracciones que valgan.

Siguiendo la propia lógica, iremos dando forma a la cafetería perfecta. Será aquélla que combine ventajas instantáneas con beneficios a largo plazo. La toma de decisiones y la gestión resultan esenciales para la victoria.

Algo tan simple como escoger un dado es capaz de marcar la diferencia. No sólo estaremos quedándonos con el mejor (o el que creemos que lo es), sino que estaremos renunciando a otros. La interacción entre jugadores no acostumbra a ser un elemento que predomine en los ‘roll and write’, al contrario de lo que ocurre en Cat Café.

Cat Café

Llega al escoger un dado. En ocasiones, optaremos por quedarnos con aquél que el de la derecha tanto ansía. Esta táctica requiere de grandes dosis de observación y de atención y de un anticipo constante. Hará las delicias de los más estratégicos y de quienes buscan fastidiar.

Jugar con un ojo puesto en nuestra hoja y con otro en la de los rivales nos ahorrará sorpresas desagradables en un futuro. Aunque puntuaremos en base a nuestro propio esfuerzo, en ocasiones dependerá de cómo lo hayan hecho los demás.

Los ovillos, amados y odiados a partes iguales, son un ejemplo de comparación entre hojas. Por supuesto, la competición por completar columnas no decae en toda la partida. Querremos ser el primero, ¿pero renunciando a elementos importantes? He aquí más tomas de decisiones.

Cerrar una columna implica beneficiarse de unos jugosos puntos. Sin embargo, deberemos haberla rellenado con cabeza para optimizarlo todo. De poco servirán siete puntos si los hexágonos más bajos tienen cojines y no hay conexión entre ratones.

No existe una estrategia infalible para la victoria por dos motivos: el azar de los dados y la forma de jugar de los demás. Serán los principales responsables de su enorme rejugabilidad, con sus partidas tan distintas unas de otras.

Eso no implica renunciar a un patrón común si los dados lo permiten. Ya que los cojines puntuarán en base al número de su hexágono, mejor colocarlos en posiciones altas. Los ratones sólo tendrán sentido si se conectan entre sí, mientras que los cuencos lo harán al tener adyacentes objetos diferentes.

Los ovillos serán los reyes de las cafeterías por la enorme cantidad de puntos que pueden dar (o dejar de dar). Al no recompensar con beneficios instantáneos, es equilibrio puro. Por su parte, esperaremos a tener ya ciertos símbolos idénticos para construir casas.

roll and write gatos

No será sencillo que todo salga perfecto. Por suerte, contamos con unas valiosas huellas que conviene no descuidar. No hay que tener miedo de renunciar a un dibujo a cambio de tres huellas. Pueden sacarnos de un apuro en más de un momento, puesto que una correcta gestión se traducirá en grandes resultados. Nos permiten tener un mayor control en las rondas.

Tampoco olvidaremos el poder de las mariposas, no sólo por los puntos del final, sino por recompensarnos con dos huellas. Contribuyen a querer realizar muchas cosas. El tiempo es limitado entre ese mar de opciones, algo que está intrínseco a los grandes juegos. Para que los quebraderos de cabeza no decaigan.

Cat Café no deja de ser un juego de dados, hojas y lápices, aunque repleto de pinceladas de otros géneros. Encontramos las carreras a contrarreloj por completar las columnas que más puntos reporten. Como es lógico, serán las que posean más huecos.

El sistema de las mayorías hace su aparición, con los ovillos. El control de áreas también entra en escena, sin perder de vista el ‘set collection’ en base a unos símbolos iguales. Como hemos visto, la estrategia y la gestión son claves, con sus dilemas.

¿Cierro esa columna con un ovillo que será inservible en ella o me espero a que aparezca el maravilloso cojín? ¿Dibujo esa casa aunque apenas pueda puntuar por las mariposas o me espero, a riesgo de que no vuelva a salir una? En esas decisiones, estará en juego el final de la partida.

Se encuentra en manos de los propios jugadores, de ahí que los análisis del escenario sean necesarios. Es complicado llevar la cuenta de la puntuación de todos, pero es fundamental tener cierta idea. Es decir, si creemos estar lejos de la victoria, mejor esperar a poner el punto y final.

Con ello, encontramos control en medio del azar. Está claro que conforme aumente el número de jugadores, más caótico será todo. Funciona muy bien a cualquier número. En los duelos no tendremos que atender a las mil hojas, de ahí que las competiciones sean más tácticas y directas.

roll and write gatos

A pesar de compartir ciertas similitudes con otros ‘roll and write’, como es el caso de Rolling Ranch, puede presumir de personalidad propia. No reinventa mecánicas, pero sí ofrece un sistema de puntuación repleto de sorpresas. Es el alma del juego y el que hará que nos enamoraremos de él.

Cada elemento puntúa de forma distinta. Sus hojas, explicativas por sí mismas, son responsables de que todo funcione tan bien. No habrá lugar a dudas con ellas, ni necesidad de consultar el manual más allá de la primera partida.

A su original temática se le suma un bonito diseño, capaz de representar la parte más tienda de los gatos. El marcador de jugador inicial llama la atención de los jugadores. Tal vez, una simple ficha hubiese abaratado costes, y más sabiendo que apenas le daremos uso. ¿Pero no es genial tener un pequeño gato de madera entre las manos?

Cada hoja es información pura, a través de sus iconos y de su resumen con poco texto. Si bien son claramente intuitivas, no hubieran estado de más unas líneas más definidas o una zona de puntuación más limpia.

Jugar con lápiz tiene la ventaja de poder borrar, para darle un nuevo uso a la hoja. Estaremos alargando la vida al juego. En este caso, tiene la desventaja de que no todo lo que apuntemos quedará visible con un solo vistazo. Es habitual que la puntuación se anote fuera de los recuadros o incluso en la parte trasera, algo que debería tenerse en cuenta en futuras ediciones.

Por otro lado, aparecen los dibujos. Los ‘roll and write’ nacieron con números para dar paso a formas geométricas y a símbolos básicos. Con el paso de los años, y dada su enorme popularidad, han evolucionado. Esto nos ha llevado a dibujar ovillos, cuencos y ratones.

Quizás algunos jugadores encuentren problemas a la hora de descifrar sus dibujos pasado un tiempo. ¿Seguro que esto no es una mariposa? No obstante, por lo general, son más fáciles de plasmar de lo que parece a simple vista. No es necesario que queden perfectos, sino reconocibles, de ahí que cada uno pueda seguir su propio estilo.

roll and write 2020

Con todo, Cat Café enganchará a los amantes del género, por las sorpresas que aporta, a la vez que se convierte en un título introductorio, gracias a sus reglas sencillas y a sus hojas intuitivas. Los habituales de la estrategia no se aburrirán, demostrando al mundo todo lo aprendido.

Es una carta de presentación de lujo para una prometedora editorial. Apuesta por una licencia internacional, accesible para todos los bolsillos. No siempre son necesarias inversiones millonarias para introducirse en el sector.

Cacahuete Games no sólo tiene interesantes juegos en marcha, sino que ha contribuido a que el confinamiento haya sido más llevadero. Ha regalado Print and Play durante estos duros meses con un único objetivo: que todo se hiciese menos duro. Es algo que no deberíamos olvidar, en un mundo donde los jugadores tienen el poder de decisión.

 

COMPONENTES DE CAT CAFÉ

  • Bloc con 100 Hojas
  • 5 Dados
  • 4 Lápices
  • Marcador de Jugador Inicial
  • Instrucciones (castellano)