Pablo Jiménez, Helena Lobo y Miguel Bustillo presentan MONOLOCO, juego de mesa en forma de prototipo. Es una competición familiar en la que recolectar (y robar) el mayor número de plátanos y hacernos algún que otro selfi.
¿CÓMO SE JUEGA A MONOLOCO?
MONOLOCO es un juego de mesa de 3 a 6 participantes, de 15 minutos de duración, indicado a partir de los 8 años. Lo firman Pablo Jiménez, Helena Lobo y Miguel Bustillo. Por ahora es un prototipo, por lo que ni sus reglas ni su estética son definitivas.
Estamos ante uno de los 19 finalistas del II Concurso de Prototipos de Juegos de Mesa Averroes. La fase de votaciones ya está abierta. El público escogerá un prototipo y los medios especializados otro. El equipo editorial de GDM seleccionará un total de tres. Será durante el Festival Internacional de Juegos de Córdoba cuando sepamos qué prototipo se convierte en el ganador. ¿El premio? Su publicación bajo el sello de GDM.
Como vemos en su vídeo de presentación, nos convertiremos en monos. ¿Objetivo? Reunir más plátanos que los demás. El primer paso es preparar el escenario. Situamos el tablero al alcance de todos. Simula el tronco por el que nos moveremos. Los peones de mono ocuparán el espacio central. Los cocodrilos estarán en los dos extremos.
Cada jugador recibe tres plátanos, una carta de mono y tres cartas para la mano. La secuencia de turno es muy sencilla. Jugamos una carta de la mano y la reponemos. A continuación, lanzamos el dado de eventos y ejecutamos el efecto indicado.

Las cartas de la mano nos permitirán mover a nuestro mono un determinado número de espacios. Cada vez que pasemos por la casilla de otro mono, o nos detengamos en ella, le robaremos un plátano. Al pasar por la casilla con la cámara de fotos, o situarnos ahí, podremos voltear nuestra carta de mono para mostrar el lado de selfi. Se traducirá en tres plátanos que nadie podrá quitarnos.
Entre las cartas, también encontramos intercambios de posiciones, movimientos de monos ajenos y copias de acciones anteriores. Entre otros efectos, aparece un minijuego en el que adivinar en qué mano tiene plátanos un rival para intentar quedárnoslos.
¿Y qué hay de los efectos del dado? Cuenta con seis caras. Dos de las caras hacen que el cocodrilo verde avance hacia el centro; otras dos, permiten que lo haga el cocodrilo rojo. Con el torbellino de plátanos, el jugador activo escoge una dirección. Todos pasarán sus plátanos en esa dirección. El remolino de cartas funciona igual, pero con las cartas de la mano.
La partida terminará cuando un cocodrilo choque con, al menos, uno de los monos. Se lo habrá comido, por lo que ese jugador ya no podrá ganar, independientemente de los plátanos que tenga. De entre los que sigan con vida, gana quien cuente con el mayor número de plátanos. En el recuento, no hay que olvidarse de los tres plátanos que otorga la carta de selfi.
Con todo ello, a lo largo del reto jugaremos con el riesgo. Alejarse del centro implica estar más próximo a los temibles cocodrilos, pero también al selfi y al robo de plátanos. La rejugabilidad parece estar asegurada con la disposición aleatoria de las cartas y con el dado de eventos, capaz de dar la vuelta a la partida. Trataremos de seguir con vida, reuniendo plátanos, mientras acercamos a los oponentes a los dientes de las bestias.





