El Mortal, el necesario regreso de un juego rápido e interactivo

El Mortal

Vacaciones por tiempo ilimitado. Un descanso eterno, lejos de los problemas, del estrés y de los disgustos. Ofrezco la garantía de que no recordarás, ni siquiera, que has nacido. Por supuesto, ya está todo pagado. Creo que tengo la mejor oferta del mercado. ¿Por qué es rechazada una y otra vez? Reseñamos El Mortal.

 

LA VUELTA A LA VIDA

El Mortal es un juego de cartas de Víctor Hernández, con ilustraciones de Jonathan Cañamero. Crea competiciones entre 2 y 6 jugadores, de 20 minutos, recomendadas a partir de los 10 años.

Con una primera edición, lanzada por Black Box Work a través de una campaña de búsqueda de financiación, llegó la polémica. El juego se retrasaba, no cumplía con la calidad prometida y la editorial apenas daba información sobre el proceso de producción del juego.

El Mortal

Tras su lanzamiento, el autor recuperó los derechos para ser adquiridos, finalmente, por Átomo Games. Los responsables de juegos como Mascotas, Hungy Shark o Chuches acaban de publicar una nueva edición. No hay cambios jugables, pero sí variaciones estéticas que ayudan a agilizar las partidas.

Disponible a un precio de 14 euros, vuelve a las mesas de juego para convertir a sus participantes en simples mortales, esquivando a la muerte. El objetivo es evitar que sus almas acaben en el más allá, aunque para ello sólo exista un camino: conseguir que la muerte llegue hasta los demás.

 

EL MORTAL: UNA PARTIDA

Antes de empezar, se separan las cartas de juego de las de muerte. Se barajan las primeras, para repartir tres a cada participante. Se deja una de muerte en el centro y, sobre ella, se colocan seis cartas (en partidas de dos a cinco jugadores) o cinco (en competiciones de seis jugadores).

Sobre ellas, se añade otra carta de muerte, y así sucesivamente hasta que todas estén colocadas. Una vez creado el mazo, el jugador inicial comienza. Durante su turno, está obligado a jugar una carta de su mano. Podrá descartarla, para aprovechar su efecto, o colocarla en la zona propia o en la de un rival, si así se indica.

El Mortal

A continuación, podrá escoger entre jugar una segunda carta o terminar su turno. Independientemente de que se hayan jugado una o dos cartas, el turno siempre finaliza robando cartas del mazo, hasta tener tres en la mano (si ya se tienen tres, se omite). Algunas cartas pueden jugarse fuera de turno.

En caso de que el jugador robe una de muerte, la dejará en su zona. Pasa el turno al siguiente, en el sentido de las agujas del reloj. Se repite la misma mecánica hasta que alguien posea tres cartas de muerte en su zona. El ganador será quien tenga menos muertes.

 

EL MORTAL: CONCLUSIONES

Esto es increíble. Muestro la mejor de mis sonrisas y sólo recibo rechazos. Uno tras otro. Cuando acepté el trabajo, nadie me habló de lo complicado que era “vender” este pack de descanso eterno. He tenido experiencia de comercial y sé que la gente no acostumbra a ser demasiado receptiva para estas cosas, pero jamás había visto nada igual.

Guadaña en mano y acompañada de mi fiel pajarillo, no desisto en mi tarea (de algo hay que vivir). No tardo en percatarme de como unos se pasan el marrón a otros. ¡Hasta algunos se hacen los muertos!

Me ven como un incordio al que tratan de evitar. A mi, a la muerte personificada. Al ser más poderoso de este mundo. Parece que tenía que haber hecho caso a mamá y comprarme una guadaña más imponente…

No hay mal que por bien no venga. Necesito mi sueldo de cada mes, por lo que si nadie me quiere, llegaré a sus vidas a la fuerza. Me aliaré con los jugadores de la ruleta rusa. Me esconderé en atractivos cofres de tesoro. Pondré en práctica el arte de la aniquilación total. 

El Mortal

Parece que le estoy cogiendo el gustillo a esto. Mi sonrisa ya se ha transformado, a la par que arrastro a varios humanos a mi terreno. Lo mejor de todo es que, en una tarde, ya puedo conseguir varias víctimas. La imagen que doy ha cambiado por completo. Ya no soy ese incordio, sino el temor en estado puro. Quizás sea buen momento para pedir un aumento.

El Mortal es un juego de cartas familiar, de reglas muy sencillas. Sus partidas son rápidas y muy dinámicas, estando ante uno de esos títulos donde el ritmo se adquiere jugando. Donde las cartas, explicativas por sí mismas, marcan los pasos a seguir.

Familiarizarse con su mecánica no nos llevará mucho tiempo. Durante el turno, jugaremos una o dos cartas para, después, reponer la mano. No hay dificultad en recordarlo, pero sí en aprender a sacar el máximo provecho. Veamos las razones.

El propio azar en el reparto, además de potenciar la rejugabilidad, creará situaciones muy diferentes. Podemos estar ante una mano perfecta, con sus maravillosos efectos. Siempre es obligatorio jugar una carta, incluso aunque el efecto sea negativo para uno mismo. Sin embargo, jugar la segunda ya es opcional, dando más juego del que parece a simple vista.

Esta opción puede traducirse en una buena jugada. A cambio, podría suponer robar la siguiente carta de muerte. La temida siguiente carta de muerte. Con ello, estamos ante una toma de decisiones constante, apoyada por la capacidad de observación y memorización.

El Mortal

El turno finaliza reponiendo la mano y si no llevamos un recuento exacto (reiteramos la importancia de que sea exacto), llegarán los disgustos. ¿Por qué me ha tocado ya una muerte? ¿No quedaba una carta más? O somos fríos calculadores o tendremos un drama tras otro.

El Mortal no deja espacio para errores. El tiempo de una partida puede ser muy breve, sobre todo con jugadores que no estén muy atentos a la situación. Podremos emplear una estrategia más defensiva que otra o una que ataque constantemente, pero jamás tendremos que quitar ojo de encima a la pila central.

Una ronda es capaz de ponerlo todo patas arriba. No sólo se robarán cartas al final de cada turno, sino entre medias, como efecto de algunas cartas (esto complica el recuento). Las sorpresas, positivas y negativas, son constantes. Las cartas de acción directa están acompañadas de las que permanecen en las zonas de juego por un turno o de por vida.

Quienes ya se hayan acercado a El Mortal sabrán que hay auténticas joyas en el mazo que bien podrían funcionar a modo de minijuegos. Aparecen la siempre interesante guerra de sexos y la penalización por decir palabrotas. Las risas estarán aseguradas al incitar a los demás a decir una palabra, sin que éstos se percaten.

No falta la que nos permite hacer trampas, como gran estrella. Tal vez, sea buen momento de mirar cuántas cartas quedan hasta llegar a la siguiente muerte… ¿Qué juego que nos incite a llevarlas a cabo podría ser malo? Estos ejemplos son parte de la amplia variedad de cartas que componen esta propuesta.

El Mortal

Necesitaremos varias partidas para poder ver en acción todas las cartas y comprobar sus efectos en primera persona. Todas siguen una regla de oro: esos efectos pueden ser letales en función de como sean aprovechados. Así, esperar al momento perfecto (si nos lo permiten), es la clave para sacarles el máximo provecho.

La rapidez de sus competiciones y ese buen ritmo que se crea son responsables de su alto nivel adictivo. Para alegría de la muerte, es imposible disputar sólo una partida, independientemente del número de jugadores.

Como suele ocurrir en los juegos altamente interactivos, hay cartas que se eliminan en partidas a dos jugadores. Por lo demás, siguen siendo igual de interesantes. La estrategia no será la misma, al tener un único rival, pero a cambio se evita que todos vayan a por el “ganador”. Desaparece cualquier atisbo de análisis parálisis.

Las competiciones entre muchos jugadores son emoción y locura en estado puro. Si bien es cierto que todos intentarán fastidiar a quien lleve menos muertes, el caos hará que miren por su propio pellejo. Que contrarresten cartas. Que aprovechen el No, representado de la mejor forma posible con una mujer.

En El Mortal, reponer la mano puede implicar llevarse una carta de muerte. No hay planes infalibles, pero siempre debemos optimizar nuestras opciones en base a lo que tengamos en la mano. Así, evitaremos robar demasiadas cartas (y toparnos con ella), a la vez que obligamos a los demás a verse las caras con el mazo.

Recurre a un sistema inteligente que nos lleva a jugar una carta de forma obligatoria, pase lo que pase, o a descartar una. Lo que puede llegar a ser un fatídico acontecimiento sólo es fruto del complicado dominio del que hablábamos antes. Que las cartas vuelen de mano en mano y de zona en zona no es compatible con la organización.

El que es un juego de cartas de interacción máxima entre jugadores se completa con el humor. No sólo aparece con sus situaciones surrealistas (e inoportunas), sino con sus ilustraciones. La amplia variedad de cartas invita a dar vida a un juego muy rico en cuanto a diseño.

Se apuesta por unos dibujos sencillos, pero que representan a la perfección lo que se está contando en la carta. De esta forma, ayudan a su fácil identificación, convirtiendo las partidas en retos aún más rápidos.

El Mortal no merecía pasar al olvido, por lo que Átomo Games ha tomado una decisión correcta con su publicación. Los pequeños cambios le sientan a las mil maravillas, devolviendo a las mesas un juego donde las risas jamás faltan.

Aunque no aparecen modalidades extra, se invita a que, en las partidas con pocos jugadores, se aumente el número de muertes necesario para poner fin. No habrían estado de más las variantes que pudieran, por ejemplo, agilizar la preparación de las partidas.

El Mortal

Dado que estamos ante un juego adictivo, tener que separar todas las cartas y barajarlas para volver a crear la pila con las muertes intercaladas no es su mejor compañero. Este ‘set up’ lento, no demasiado habitual en juegos tan rápidos y directos, es necesario para dar sentido al juego.

Lo que queda claro es que estamos ante un universo fácil de ampliar con nuevas cartas. Las que incluye la caja dan para mucho, por las combinaciones que crean, pero ante juegos que funcionan tan bien, siempre son una alegría los anuncios de futuras expansiones.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 102 Cartas de Juego
  • 18 Cartas de Muerte
  • Instrucciones (castellano)