Babydino: el puzle de los dinosaurios y del avestruz

Babydino

Todo indica que el gran día ha llegado. El huevo se mueve más de la cuenta y emite sonidos cada vez más intensos desde su interior. Son muchos los curiosos que quieren dar la bienvenida al pequeño y, ya de paso, cotillear un poco. ¿Será chico o chica? ¿Se parecerá a mamá o a papá?

La ternura invade a los asistentes al observar los ojitos azules del bebé. ¡Igualitos a los del abuelo! A medida que el cascarón deja al descubierto las partes del cuerpo, el silencio se apodera de la comunidad. ¿De dónde salen esas patas? ¿Por qué tiene plumas? La tímida sonrisa del chiquitín no parece convencer demasiado… Reseñamos Babydino.

 

CUATRO DINOSAURIOS Y UN AVESTRUZ

Babydino es un juego de mesa de 2 a 4 jugadores, con partidas de 20 minutos, recomendado a partir de los 6 años. Se trata de una creación de Raúl López, con ilustraciones de Alberto G. «Zaviev».

Estamos ante un juego de producción propia de Átomo Games, que ya está llegando a las tiendas como parte de las novedades de la editorial. Se presenta con componentes independientes del idioma e instrucciones en castellano e inglés. Su precio es de 18,95 euros.

Babydino

En esta propuesta familiar, el objetivo es conseguir que nuestro dinosaurio sea el primero en nacer. Haciendo uso de los dados de acción, romperemos los trozos del huevo, a la vez que colocamos partes de la criatura en los espacios dejados. No faltan la interacción con los demás, los acontecimientos prehistóricos ni los avestruces.

 

BABYDINO: UNA PARTIDA

Cada jugador selecciona un dinosaurio, para dejar a un lado las piezas. Junto a él, coloca el huevo, ya montado. El avestruz, también montada, se dejará en el centro, junto al mazo de cartas de prehistoria y a los dados de acción.

Comienza la partida. El turno de un participante consta en lanzar los cuatro dados. Tras observar los resultados, podrá volver a lanzar los que considere oportunos para quedarse con los definitivos. Efectuará las acciones mostradas en el orden que quiera.

Los dados azules cuentan con tres símbolos, que nos llevan a interaccionar con nuestro dinosaurio. El de huevo permite retirar una pieza (la del centro será la última), mientras que el de dinosaurio sirve para colocar una parte del dinosaurio en un hueco dejado, respetando la parte del cuerpo. El símbolo de avestruz retira una parte del avestruz del huevo, devolviéndola al centro de la mesa.

Babydino

El dado rojo se utiliza para interaccionar en la zona de juego de los demás, también a través de tres símbolos. El de dinosaurio permite retirar una pieza de dinosaurio de un rival de su huevo; el de avestruz nos lleva a tomar una pieza de avestruz para colocarla en un hueco de su huevo, respetando la parte del cuerpo.

Por último, el de Babydino equivale a robar una carta para llevar a cabo su efecto. Las cartas sirven a modo de protección o para cambiar el sentido de juego. Obligan a los demás a perder turnos y piezas de dinosaurio y a jugar únicamente con dados azules, además de hacer uso de las partes del avestruz.

Se repite la misma mecánica hasta que alguien complete su dinosaurio, convirtiéndose en el ganador. Es decir, todas las partes del huevo deberán haberse sustituido por las piezas de dinosaurio.

 

BABYDINO: CONCLUSIONES

«Por las pezuñas del dinosaurio». Un valiente se ha atrevido a romper el silencio más absoluto. Los que ocupaban las primeras posiciones no han dado ni un paso. A su alrededor, se han amontonado cientos de criaturas, movidas por su deseo de comprender qué ha podido ocurrir.

Recapitulemos. Ya hace algunos años que dos de los más apuestos dinosaurios de la zona no disimulaban su amor. La ilusión en sus miradas parecía ser ajena a todo. Incluso a las envidias. La noticia de que pronto llegaría una nueva criatura a sus vidas fue recibida con un gran entusiasmo.

La comunidad se implicó tanto que se organizaron turnos para cuidar del huevo. La pareja tenía que descansar y reunir fuerzas para lo que estaba por venir. Entre todos, la espera se hizo más llevadera, hasta llegar a este momento. A la sonrisa del avestruz.

Babydino

Ya se manejan varias hipótesis. Tal vez haya habido un error, y alguien haya cambiado el huevo sin querer. Quizás, uno de los cuidadores ha sido un traidor, movido por la envidia. Quién sabe si el amor entre la pareja no era tan intenso como parecía…

Ajenos a todo el ajetreo que se ha montado alrededor, los padres observan a la criatura. Corren a abrazarla. A besarla. A acariciarla. Las lágrimas de alegría inundan sus rostros. Dan saltos alrededor del pequeño mientras la multitud observa atónita la escena. ¿De verdad no se dan cuenta de que algo está ocurriendo?

El cansancio empieza a afectar a los presentes, quienes deciden retirarse a dormir. No serán ellos los que juzguen la felicidad ajena. Los que rompan el momento más dulce. No saben si alguna vez habrá una explicación clara a la situación, pero es momento de respetar la intimidad de los protagonistas. 

Babydino es un juego de mesa familiar. Como tal, cuenta con reglas muy sencillas con las que enganchar a pequeños y a mayores. Incluso aunque no jueguen juntos.

Lo primero que llama la atención es su original diseño, envuelto en una atractiva temática. Consta de piezas troqueladas que, al unirse, dan forma a huevos, dinosaurios y al famoso avestruz. Sirven para trasladarnos a una época dominada por los dinosaurios. Y ya se sabe, cuando éstos están presentes, ya hay mucho ganado.

Babydino

Los dinosaurios y el avestruz llegan con un aspecto más que adorable. Las ilustraciones de sus cartas también están muy cuidadas, así como el diseño de los dados. Destroquelar las piezas no supone un problema, ya que prima la calidad.

Puesto que los dados son los que marcan las posibilidades de cada turno, el azar desempeña un papel clave. Por suerte, no nos limitaremos a lanzar los dados y a actuar en consecuencia, sino que tendremos que gestionar los resultados.

La parte estratégica aparece al decidir qué dados volver a lanzar y cuáles dejar tal y como están. El riesgo se muestra en buena parte de los casos, sobre todo al optar por guardar algunos resultados por si podemos completarlos con los de la nueva tirada. Podrá salir bien o mal, con la emoción que conlleva.

El orden en que efectuamos las acciones también es de vital importancia. Una vez seleccionados los resultados finales, tendremos que determinar cuáles ejecutaremos primero. Porque no es lo mismo retirar una nueva parte del huevo en primer lugar que robar una carta del mazo.

La interacción entre jugadores es máxima en todo el juego. Aparece en el uso de esas cartas y en el dado rojo, a lanzar en cada turno. Retirar un trozo de dinosaurio del huevo del rival puede ser tan satisfactorio como avanzar en el propio. Colocarle trozos de avestruz, también.

Babydino

Con las cartas, aparecen el ataque y la defensa en estado puro. Encontraremos escudos, en forma de dientes de sable, o ataques directos como meteoritos. El símbolo que se muestra junto a cada ilustración permite recordar su efecto tras las primeras partidas.

Un turno siempre podrá ser el último, sobre todo en partidas entre tres y cuatro jugadores. Es habitual que todos vayan a por el que esté más avanzado, pero siempre será el dado el que tenga la última palabra. Por descontado, siempre es preciso observar todas las situaciones, puesto que fastidiar a uno puede implicar dejar el camino libre a otro. El cambio de sentido, aparecido en las cartas, es capaz de crear caos y situaciones inesperadas.

Los retos a dos siguen funcionando bien. Toman la forma de intensos duelos que, si bien resultarán algo más predecibles que los anteriores, no prescindirán de la emoción. En ellos, se establecerá una relación constante y directa entre nuestro huevo y el suyo.

Dos partidas no serán iguales entre sí. Las tiradas de dados serán las que nos lleven a tener muchos huecos vacíos en unos casos y a contar con espacios más limitados en otros. Será tarea del rival aprovechar esas ventajas o limitaciones para tomar distintas decisiones.

Cada acción tiene sus consecuencias. Haber retirado muchos trozos de huevo nos dejará vía libre para colocar partes del dinosaurio, evitando perder acciones. Por su parte, estaremos más expuestos a los ataques, puesto que el avestruz tendrá espacio suficiente para colarse. Saber qué partes del avestruz hay disponibles es importante para retirar una parte del huevo u otra.

Babydino

Con ello, estamos ante una competición interactiva, sorprendente y rejugable. La parte con la que disfrutarán los más pequeños será con la creación de los huevos y dinosaurios. Como si de puzles se tratase, es preciso dejarles su tiempo para que monten sus bichos, antes, durante y después del juego.

Con esta mecánica, identificarán formas y colores en base a la lógica. Otros beneficios del juego pasan por la memorización, a la hora de recordar acciones, y por la práctica con la planificación. Aprenderán a organizar sus ideas en base a un objetivo, priorizando algunos aspectos sobre otros.

Esos esquemas mentales se completarán con la mejora de la atención y de la concentración. La observación de todos los escenarios y situaciones hará el resto. Por su parte, la creatividad entrará en escena al finalizar las partidas, dejando que los niños creen sus dinosaurios, mezclando partes de todos.

Si conseguimos que, además, creen sus propias historias, estaremos aprovechando al máximo Babydino. Recomendamos que sea al final de cada encuentro cuando todos pongan una identidad a su criatura, con un nombre, una descripción física y de personalidad y un contexto.

Será un buen momento para hablarles de los dinosaurios y de los protagonistas de la prehistoria, ayudados por las cartas. Despertar la curiosidad de los más pequeños es sencillo al contar con un complemento tan divertido como atractivo y adictivo.

Babydino

No tendrán problemas con sus reglas, ni en comprensión ni en asimilación. Sin embargo, si vamos a jugar con niños muy pequeños, siempre podemos retirar algunas cartas o incluso el dado rojo. Serán ellos quienes pidan introducirlos una vez adquirida la rutina.

Los mayores quizás no se entretengan tanto con esa formación de puzles (o tal vez sí). De lo que disfrutarán al máximo será de los piques creados. Acabarán convertidos en destroza-dinosaurios, con las risas siempre presentes. Una vez más, vemos como la sencillez y la simplicidad pueden servir como entretenimiento para varias tardes.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 22 Cartas de Prehistoria
  • 4 Dinosaurios Troquelados
  • 4 Huevos Troquelados
  • Avestruz Troquelada
  • 4 Dados de Acción
  • Instrucciones (castellano, inglés)

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