Troia, la reinvención del sistema de ataque y defensa

Troia

Lo ha vuelto a hacer. Eloi Pujadas ha creado, una vez más, un juego de mesa que no se parece a ningún otro. Da vida a la originalidad envuelta en un duelo estratégico. A la simetría en la asimetría. Reseñamos Troia, propuesta que ya está llegando a las tiendas.

 

LAS OFRENDAS A LOS DIOSES

Troia es un juego de mesa de 2 jugadores, con competiciones de 20 minutos, indicado a partir de los 10 años. Lo firma Eloi Pujadas, autor de Wanted 7, Shikoku y Orbital, así como de Big Bang! 13.7 y Veracruz 1631, junto a Joaquim Vilalta. Sus ilustraciones corren a cargo de Alba Aragón.

Esta novedad ya está disponible de la mano de GDM Games, a un precio que ronda los 20 euros y como un nuevo título de producción propia. Se lanza en caja mediana, habitual en los juegos de la editorial, con componentes independientes del idioma e instrucciones en castellano, inglés, francés y alemán.

Troia componentes

Convertidos en griegos y troyanos, respectivamente, los participantes iniciarán una intensa lucha. Los primeros tienen como misión introducirse en Troya, con la construcción de un enorme caballo. Los segundos tendrán que resistir, mientras sacan provecho de las habilidades de Héctor y Paris.

Aunque cuentan con objetivos contrapuestos, ambos comparten las ofrendas a los dioses como forma de ayudar y obstaculizar en el campo de batalla. Será en la zona terrenal donde los héroes se vean las caras, moviéndose por las casillas de combate, defensa y protección.

 

TROIA: UNA PARTIDA

Antes de empezar, cada jugador escoge un bando, orientando el tablero en base a ello. Se colocan en la zona del Olimpo las seis fichas de dioses, por la cara que se quiera. En la casilla de combate de la zona terrenal se disponen las seis de héroe, de tal forma que cada jugador tenga visibles a sus personajes.

El marcador de Héctor/Paris ocupa la casilla de protección. Reciben sus correspondientes mazos, de los que robar dos cartas. El jugador griego comienza la partida. Será en cada turno donde se escoja entre ofrendar a los dioses o robar dos cartas. La primera opción consta de cinco fases.

1. Jugar las cartas de ofrenda.

El jugador descarta cartas para contentar a uno de los dioses. Para ello, tendrá que “pagar” tantas ofrendas como se muestren al lado de la ficha escogida (siempre en su orientación). Al menos una de ellas tendrá que ser la exigida por el dios.

2. Mover al dios del Olimpo.

Traslada la ficha del dios escogido a la casilla más cercana a su posición, desplazando las demás fichas.

Troia Eloi Pujadas

3. Mover al héroe en batalla.

Cada dios está asociado con un héroe. Si se ha optado por una ofrenda superior (habiendo entregado suficientes ofrendas del tipo reclamado por el dios), el héroe avanza dos casillas. Al haber realizado una ofrenda mixta (combinando el recurso específico del dios con otros), avanza una. Siempre se mueven en dirección al oponente.

4. Activar el poder del dios.

Se ejecuta el poder del dios ofrendado. Permite mover a los héroes, robar cartas u obtener recursos extra, entre otros efectos.

5. Construir el caballo o mover a Héctor/Paris.

Esta fase sólo se lleva a cabo si el jugador tiene, al menos, a dos héroes en la zona de protección del contrario. Si es el turno del participante griego, podrá bajar una carta a su lado de la mesa, de tal forma que se construya el caballo.

Al ser el del troyano, podrá descartar a Héctor o a Paris para avanzar su marcador un espacio. La siguiente casilla indicará si es preciso descartar a uno o a los dos. Tanto en un bando como en el otro, tras realizar la acción, dos héroes de la zona de protección tendrán que regresar a la zona de combate, es decir, al centro del tablero.

Fin de la partida.

La partida llega a su fin cuando uno de los dos jugadores cumple su objetivo. Los griegos ganan al construir el caballo de Troya, compuesto por cuatro cartas. Los troyanos vencen al completar el recorrido, habiendo avanzado cuatro casillas. Al agotarse cualquier mazo, la victoria es para el que esté más adelantado en su propósito.

 

TROIA: CONCLUSIONES

Llevo un tiempo buscando uvas. No para mí, aunque no estarían de más, sino para Hera. Ya he perdido la cuenta de los dioses a los que he contentado, aunque creo que Artemis, Poseidón y Hermes han sido mis grandes aliados. Gracias a ellos, mis muchachos han avanzado como es debido.

Troia Eloi Pujadas

Como ya tengo la fruta en mi poder, me dispongo a entregársela a mi diosa predilecta. Ha pasado de querer dos a cuatro, ¡como si no costase trabajo reunir tanto recurso! Algo me dice que la inversión merecerá la pena. Entre el movimiento y su poder, dos de mis héroes acaban de entrar en la zona de protección del rival.

Me dispongo a construir la última pieza de mi precioso caballo. Un momento, ¿dónde está esa parte que necesito? He debido entregársela a Hera por error, por lo que no podré vencer por el momento. Los ojos de mi rival brillan de la emoción, saboreando una victoria fruto de un error de cálculo y de gestión.

Troia es precisamente eso: una suma de la gestión de recursos con la planificación del movimiento. Estrategia. Acción. Unos cuidados planes que cambian a medida que el oponente ejecuta los suyos, donde un error puede pagarse muy caro.

Toda la trama se desarrolla a partir de unas reglas muy sencillas de recordar y de llevar a cabo. Así, aunque la estrategia clásica sea la gran protagonista de cada reto, sus mecánicas estructuradas lo convierten en un título apto para todo tipo de jugadores.

Será antes de cada turno donde tomemos la decisión que lo marcará todo: ofrendar o robar dos cartas. Podría decirse que la segunda es la menos favorable, pero como sin cartas no se puede hacer absolutamente nada, no nos quedará otro remedio que recurrir a ella en más ocasiones de las que nos gustaría si no optimizamos al máximo cada carta.

Al robar dos cartas, habremos perdido nuestro turno. Al estar ante un juego donde cada turno es esencial, tendremos que anteponernos a los contratiempos y escoger el mejor momento.

Como es lógico, el alma de Troia reside en realizar ofrendas a los dioses. Es aquí donde continúa la toma de decisiones, con consecuencias para lo que hacemos y para lo que dejamos de hacer. Tendremos que escoger un dios, atendiendo a tres factores: el héroe que queremos mover, el poder del que queremos beneficiarnos y los recursos que podamos ofrecer.

Cuando estos tres elementos encajan, tendremos una jugada perfecta. Habremos movido a nuestro héroe predilecto dos espacios, llevado a cabo el mejor poder y descartado el menor número de cartas posible. Para nuestra desgracia, no siempre será todo tan maravilloso.

El dios con la mejor habilidad no siempre encajará con el héroe que queremos mover. Por su parte, el pago en cartas puede ser extremadamente caro. Valorar todas las opciones (renuncias incluidas) es más que necesario si queremos sacar algo de provecho.

Renunciar a un avance de dos casillas puede merecer la pena si, con el poder del dios, conseguimos un movimiento adicional o nuevas cartas. Lo que siempre resulta recomendable es “ahorrar” las partes del caballo que nos quedan o a los personajes que necesitamos para avanzar en el camino.

juegos de mesa 2019

No hay nada peor que haber movido a dos héroes a la zona de protección del contrario y no tener la carta adecuada para construir o mover el marcador. ¡Con lo complicado que es! Casi con toda seguridad, el contrario invertirá su turno quitando a nuestros héroes de su zona.

Con ello, su autor vuelve a adentrarnos en un juego fácil de entender, pero difícil de dominar. Nos lleva a buscar el equilibrio entre la gestión de recursos y la construcción (en el caso de los griegos) y entre la gestión de recursos y el avance del marcador (para los troyanos).

En medio de este equilibrio, existen numerosas estrategias posibles. Podemos centrarnos únicamente en lo nuestro o tratar de fastidiar al rival a toda costa. Este segundo plan acostumbra a ser más divertido, aprovechando que la interacción entre jugadores es enorme. Eso sí, requiere de práctica y de algo de experiencia para poder llevarlo a cabo.

A la hora de ofrendar a un dios, ya no sólo tendremos en cuenta los tres elementos que hemos mencionado. Entrará en juego el dilema de qué quiere el rival. Un análisis exhaustivo de la situación nos indicará qué héroes querrá mover y a qué dioses adorar. El pequeño símbolo de las fichas de héroe, que nos muestra la ofrenda del contrario, es más útil de lo que parece a simple vista.

Conseguir que no pueda realizar una ofrenda a ese dios al que tanto necesita, o en su defecto intentar que pague el mayor número de recursos, es tan válido como tratar de alejar a sus héroes de nuestra zona de protección. Saber combinar este retroceso del contrario con un avance óptimo propio nos acercará a la victoria.

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Debemos tener presente que no siempre se podrá ganar al lograr el objetivo. Conseguir que alguien agote su mazo cuando vamos un poco más adelantados también es más que válido.

A pesar de que la disposición de los componentes puede no variar de partida en partida, su autor crea retos muy distintos entre sí. Se debe, en parte, al robo de las cartas. Porque no será lo mismo que los personajes abunden que no encontrar, ni en un millón de años, al querido Héctor.

Sin embargo, para conferirle una mayor rejugabilidad, es recomendable cambiar la posición de los dioses y alternarlos. Existen doce diferentes que, combinados entre sí, crean posibilidades infinitas. Tendremos que sacar provecho de los más favorables o hacer frente a las dificultades con los que no nos vienen tan bien.

Sería mentira decir que no hay dioses mejores que otros. El gran Zeus nos permite robar dos cartas, sin necesidad de perder dos turnos. La maravillosa Athena nos dará un comodín (ficha de Cornucopia), a canjear por dos recursos. A pesar de esto, será cada momento el que nos indique a cuál nos conviene ofrendar. A falta de un modo avanzado, los seis dioses no iniciales se traducirán en quebraderos de cabeza.

Tras el final de la partida, querremos cambiar de bando. “¿Cómo será construir el caballo? Parece mucho más sencillo”. “Tengo curiosidad por avanzar con el marcador, puesto que creo que es más fácil gana así”. Troia es, a simple vista, un juego asimétrico. Es decir, uno en el que los participantes tienen objetivos distintos.

De esta forma, tendemos a pensar que la misión del otro es más fácil que la nuestra, aunque no sea así. A pesar de contar con esa diferencia, la simetría está presente. Construir el caballo requiere de cuatro cartas correctas, lo mismo que avanzar.

Quedarse estancado por no tener la carta adecuada es algo que puede ocurrir en cualquier bando. A su vez, la relación entre los dioses y los héroes también es distinta, dada la doble cara de las fichas con peana, aunque también está equilibrada al máximo. Los dos necesitan el mismo esfuerzo.

Con todo, Troia es una reinvención del sistema ataque-defensa. Los héroes avanzarán y retrocederán por el campo de batalla, aunque sin ataques directos de por medio. Su arma será llegar hasta el final para jugar una carta que les acerque al objetivo.

También es una revolución de la gestión de recursos, influyendo en el propio movimiento y en las habilidades. El aprovechamiento de cada carta es una de las señas de identidad, como parte de ese complicado dominio.

Eloi Pujadas vuelve a no defraudar con una propuesta magistral, completa por sí misma. Crea uno de los mejores juegos para dos que podemos encontrar en el mercado, adictivo desde la primera partida.

Es un duelo que bebe de los clásicos para no parecerse a ningún otro juego “moderno”. Una de esas competiciones donde los jugadores se quedan asombrados mientras se preguntan de dónde se han obtenido estas mecánicas y cómo se ha conseguido que encajen tan bien.

Se adorna con una temática espectacular, que le sienta como anillo al dedo. Respecto a sus componentes, no renuncian al colorido ni a la calidad. Las ilustraciones son sencillas, pero bonitas, demostrando como las sombras y las siluetas pueden dar como resultado trabajos preciosos.

 

COMPONENTES DE JUEGO

  • 54 Cartas de Ofrenda
  • 6 Fichas de Dioses (a doble cara)
  • 6 Fichas de Héroe (a doble cara y con peana)
  • Ficha de Héctor/Paris
  • Ficha de Cornucopia
  • Tablero
  • Instrucciones (castellano, inglés, francés y alemán)

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