La tablet, el dispositivo infravalorado de los videojuegos

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Cuando pensamos en disfrutar de los videojuegos, nos viene a la mente el ordenador más potente del momento. La última consola del mercado. Aquella portátil que nos sigue acompañando en los largos viajes. El móvil, nuestro compañero de esperas en la parada del bus.

Aunque son las plataformas más utilizadas para este entretenimiento, no son las únicas. La tablet, por sus características, está a la altura de los otros dispositivos. Sin embargo, es preciso saber cuáles son las tablets para jugar recomendadas. Hacemos un repaso por las ventajas que ofrecen y por las características que debes tener en cuenta a la hora de hacerte con una.

 

TABLET Y VIDEOJUEGOS: UNA RELACIÓN DE AMOR

Una tablet es un dispositivo más que apto para iniciar una excursión a un mundo de fantasía. Para poner a prueba la velocidad, en trepidantes carreras. Para saltar, resolver puzles y volver a saltar. Para despertar la nostalgia, al compás de los píxeles.

Quizás no podamos jugar a las grandes superproducciones, pero ofrece diferentes ventajas respecto a otras plataformas, empezando por la facilidad para su transporte. Emulando a las clásicas portátiles, cada vez menos habituales, podremos colarla en la maleta sin problemas.

Ayudará a que el viaje en tren se haga más llevadero, a la vez que contribuye a relajarnos en nuestro período de descanso. Estar en la playa invita a desconectar del trabajo y de la rutina diaria, pero no de los videojuegos. ¿Acaso tienen culpa del estrés de cada día?

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Habrá quienes vean en los móviles una herramienta más práctica. Está claro como no pueden competir con ellos en el día a día, pero sí en circunstancias especiales. Por la mayor dimensión de la pantalla, sacaremos un mayor provecho a una experiencia en la tablet que en el móvil.

Quienes ya hayan jugado en alguna habrán comprobado como sus juegos apuestan por unos controles muy intuitivos. No necesitamos ser unos habituales en los videojuegos para estar en igualdad de condiciones con nuestros oponentes, gracias a esa sencillez en el manejo.

Sus controles táctiles, que siguen la propia lógica, se combinan con una interfaz a la altura. Los desarrolladores de videojuegos para móviles y tablets son conscientes de que el rango de edad de jugadores es muy amplio, de ahí que no se olviden de los habituales, pero tampoco de los novatos.

A la facilidad de transporte, a la comodidad y a la simplicidad en lo que a jugabilidad respecta, se le suma un catálogo en constante crecimiento. Cada vez son más los juegos que se lanzan en App Store y Google Play, las tiendas oficiales de los sistemas operativos más comunes de las tablets: iOS y Android.

Un simple vistazo por ambas tiendas es suficiente para comprobar como existen infinidad de propuestas, en categorías muy diversas. La acción, los disparos, los deportes, la conducción, las plataformas, los ‘battle royale’, las cartas coleccionables y los puzles son algunos de los géneros con una mayor oferta.

Existen títulos que se estrenan exclusivamente para estos sistemas operativos, mientras que otros grandes éxitos se adaptan a ellos. Los estudios son conscientes del crecimiento, por lo que no están dispuestos a perderse este mercado.

Debemos tener en cuenta que buena parte de estos títulos son gratuitos. Se financian mediante publicidad o compras dentro de la aplicación, de ahí que no tengamos que realizar grandes desembolsos. Además, los que son de pago no acostumbran a costar demasiado.

Es la gran diferencia respecto a ordenadores y consolas, donde la amplia mayoría de juegos tiene un coste (crece, sobre todo, en las nuevas consolas). No necesitamos realizar amplias labores de investigación acerca de un juego. Basta con instalarlo y probarlo. Si no nos gusta, lo borraremos en cuestión de segundos para probar suerte con otro.

App Store Google Play

¿Cómo escojo la mejor?

Adquirir una tablet para jugar implica atender a unos puntos importantes. Probablemente, le daremos otros usos, como ver series, atender al correo o dibujar (una ventaja más del dispositivo). Sin embargo, si esta forma de ocio va a ser nuestro principal objetivo, conviene saber qué necesitamos.

Aunque todos los sistemas operativos ofrecen su catálogo de juegos, los más amplios son los de iOS y Android. Es por ello que, si queremos tener numerosas opciones delante de cada género, es conveniente optar por uno de ellos. Cuanto más reciente sea la versión, más años tardará en “caducar”.

El tamaño de la pantalla es clave, junto a un peso ligero. Habrá que buscar el equilibrio entre comodidad (sobre todo si queremos transportarla) y espectacularidad. Una tablet enorme ofrecerá una ambientación inigualable, pero tal vez no resulte demasiado cómoda para su transporte. La personalización y el ajuste del brillo será importante para que nuestros ojos no sufran.

No debemos olvidarnos de la autonomía, es decir, de las horas que podremos utilizarla sin recurrir al cargador. Los videojuegos consumen bastante, de ahí que debamos atender a este dato. No es lo mismo estar dos horas luchando contra extraterrestres que revisando las redes sociales. Si además ofrece una carga más o menos rápida, mejor todavía.

Un procesador potente permitirá una compatibilidad con los títulos más recientes. Es un detalle que encarece el precio. Si vamos a descargar los juegos más realistas y espectaculares del momento, lo necesitaremos, algo que no ocurre si nuestros gustos se limitan a los juegos retro.

Una buena capacidad de memoria servirá para no quedarnos “colgados” en el momento más oportuno. Preferiblemente, buscaremos que sea compatible con las tarjetas, para poder ampliarla. Lo que a priori puede parecernos un mundo, pronto se llenará.

No es plato de buen gusto tener que sacrificar juegos y partidas para instalar otros. Si andamos justos, la experiencia no resultará gratificante, con momentos cercanos a la frustración. Nos perderemos instantes esenciales, capaces de determinar el éxito o el fracaso.

El diseño o la cámara podrán sernos indiferentes, pero no el sonido. Será el responsable de introducirnos en la aventura, para que nos olvidemos del mundo exterior. El que acostumbra a ser el gran olvidado debería empezar a dejar de serlo.